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Análisis

Cómo salió Israel de la hiperinflación y cómo Argentina fracasó en sus intentos

Israel salió de la hiperinflación, se encarriló por la vía de la estabilidad económica y ya es un país desarrollado. ¿Fue suficiente con bajar el gasto?

Shimon Peres enfrentó a la inflación: no fue fácil, pero ganó y valió la pena.
Shimon Peres enfrentó a la inflación: no fue fácil, pero ganó y valió la pena.
Jorge Colina 02 febrero de 2024

La gran pregunta que sobrevuela en la sociedad argentina es cómo se termina con la inflación. Tanto es así que en el país se hizo viral la serie sobre la vida de Shimon Peres, el expresidente de Israel que en la década del '80 sacó a Israel de la hiperinflación.

En la serie, Peres recuerda que reunió a su gabinete y le comunicó a sus ministros que el gasto público iba a bajar, por lo tanto, todos los ministerios se tenían que adaptarse. No había opción

Tanto es así que Peres cuenta que el entonces ministro de Educación de Israel era su amigo y no sólo que renunció sino que no le dirigió más la palabra. Lo cierto es que Israel salió de la hiperinflación, se encarriló por la vía de la estabilidad económica en la segunda mitad de la década de los '80 y en la década de los '90 emprende el camino de las start-ups tecnológicas que potencia en el Siglo XXI para convertirse en un país desarrollado.

No está mal preguntarse cómo hizo Israel para salir de la maldición de la hiperinflación y emprender el camino del milagro económico. ¿Fue suficiente con bajar el gasto?

Israel: julio de 1985

En julio de 1985, Israel larga con su plan anti-inflacionario. Bajó el gasto público -bajando subsidios- para dar paso al corte de la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal. Se acompañó con otras medidas convencionales como una fuerte devaluación para pasar a tipo de cambio fijo y un congelamiento transitorio de algunos productos de consumo masivo. Hasta aquí, es lo que dice la "técnica" en modelos anti-inflacionarios. 

Pero hubo otro elemento importante que fue la suspensión en la indexación de los contratos, incluidos, los contratos laborales. Se dio un aumento general de salario del 14% y se congelaron por 6 meses. La razón de esta poco popular medida (hubo conflictos con la Hystadrut, la CGT de allá) es que había que desinflar la inercia inflacionaria si se quería bajar la hiperinflación en un período muy corto de tiempo.

Argentina: junio de 1985

Lo que viene a continuación no está en ninguna serie y muchos que pintan canas la vivieron, pero no se deben acordar, y es que en el mismo momento en que Israel empezaba su plan anti-inflacionario Argentina empezaba con su plan Austral para evitar caer en la hiperinflación, cosa que era inminente.

El plan de Argentina era bajar el gasto público, frenar la emisión monetaria, devaluación y paso a tipo de cambio fijo (aquí es cuando se devalúa a $10.000 y se cambia el peso al Austral a razón de 1 Austral cada $10.000) y se desindexan los contratos (con el desagio). Los salarios también quedaron congelados por un tiempo (hubo conflictos con la CGT que hacía cantar a su gente "Plan Austral, Plan Austral: miseria popular".

Israel y Argentina

O sea, los dos planes anti-inflacionarios eran básicamente iguales. En la década de los '80 se les llamaba plan anti-inflacionarios heterodoxos. Los planes heterodoxos aplican la misma medicina que los ortodoxos (baja de gasto, frenar la emisión, devaluación con tipo de cambio fijo y congelamiento transitorio) solo que le suman el componente desinflacionario para que los precios bajen rápidamente sin provocar una recesión.

Extremando la simplificación, los planes ortodoxos apuestan a bajar la inflación, generando una fuerte recesión por astricción de gasto. Luego, la escuela de expectativas racionales sostuvo que con un cambio positivo de expectativa se evita la recesión. Los heterodoxos usaron directamente la desindexación para bajar la inflación sin recesión.

Los resultados en términos de baja rápida de la inflación sin recesión efectivamente se lograron tanto en Israel como en Argentina en 1985. Israel acertó en el encastre de este buen resultado con el camino del desarrollo. Argentina -40 años después- sigue extraviada buscando la puerta de salida de la decadencia. Pero esto ya es otra historia.

La convertibilidad

La convertibilidad tuvo los mismos condimentos que el Plan Austral. Baja de gasto público, se corta la emisión para el déficit fiscal, devaluación y paso al tipo de cambio fijo con cambio de moneda (10.000 Australes = 1 peso = 1 dólar). No hubo una regla de desindexación, pero se limitó la indexación automática y se estableció que los convenios colectivos de trabajo solo podían fijar aumentos de salario por aumento de productividad. Logró erradicar la hiperinflación. 10 años después se volvió al exceso de gasto y emisión monetaria, pero esto ya es otra historia.

El déficit cero del 2019   

El intento anti-inflacionario del déficit cero del 2019 se limitó al esfuerzo de bajar el gasto y la no emisión monetaria. Pero obvió el tipo de cambio fijo (aun cuando la fuerte devaluación había ocurrido) y tampoco previó ningún tipo de desindexación de contratos ni de pautas salariales. Los resultados no fueron buenos. La inflación se mantuvo en 2 dígitos. 

Ley Ómnibus 2024

Comenzó con la devaluación del tipo de cambio oficial y mantenimiento del tipo de cambio. Quedan varios deberes: bajar el gasto ordenando el Estado, mantener la promesa del Banco Central de no emitir para financiar el déficit y cambiar las expectativas o desindexar los contratos (incluidos los convenios colectivos de trabajo). Está desafiante.

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