China: las oportunidades y los desafíos de una relación estratégica que sigue creciendo

7 de junio, 2021

China: las oportunidades y los desafíos de una relación estratégica que sigue creciendo

Por Daniela Vargas

Las relaciones bilaterales entre Argentina y China comenzaron fuertemente a comienzos del nuevo milenio, en particular desde la presidencia de Néstor Kirchner, y continúan. Desde China, los objetivos son claros. Tal es así que el presidente Alberto Fernández fue el único mandatario sudamericano en ser invitado al festejo por los 100 años del Partido Comunista Chino que se celebrará en julio.

“El actual Gobierno ha manifestado que quiere seguir con una cantidad de acuerdos que firmaron entre Argentina y China en 2015”, afirmó a este diario Gustavo Ng, periodista y director del proyecto DangDai. Y agregó que “el gesto más fuerte de Argentina es tener un embajador como Sabino Vaca Narvaja, pero lo que él hace allá no se condice con el ritmo acá en Argentina”.

En este sentido, diversos analistas coinciden en la falta de un plan económico que tiene nuestro país con respecto a China, que se dificulta con los cambios de gobiernos, y que no es aislado de lo que sucede en la región. “Es nuestra dificultad sentarnos a pensar qué es lo que queremos hacer con China”, afirmó Gustavo Girado, economista y director de posgrado sobre Estudios en China Contemporánea de la UNLa.

Sobre el mismo punto, Sergio Cesarin, investigador del CONICET y coordinador del Centro de Estudios sobre Asia del Pacífico e India (CEAPI) de la UNTREF, manifestó en diálogo con El Economista: “Un plan general hacia China requiere, primero, definir internamente un plan general nacional que defina sectores estratégicos con un horizonte de mediano y largo plazo sobre desarrollo” y agregó que “esto permitiría ajustar la agenda de negociaciones bilaterales priorizando sectores claves de interés nacional”.

China fue la única potencia mundial que creció en 2020 (+2,3%) y recientemente celebró la erradicación de la pobreza extrema en el país. El Gigante Asiático ha empezado a demandar más alimentos y encontró en Argentina un interés particular. El desafío es pensar cómo aprovechar esta situación: “Está muy claro lo que China precisa, y te lo dice. Te ofrece alternativas y ofrece financiamiento, y no viene con las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI) o del Banco Mundial”, precisó Girado.

Acuerdos vigentes

China es el segundo socio comercial de Argentina. El intercambio bilateral se quintuplicó desde 2003 a 2020, al pasar de US$ 3.200 millones a US$ 14.000 millones, luego de alcanzar los US$16.000 millones en 2019, según cifras del Indec.

Empresas chinas poseen proyectos en Vaca Muerta, gasoductos, minería, generación hidroeléctrica, eólica, solar y nuclear. Además, existe un “swap” de monedas vigente entre el Banco de la República Popular de China y el Banco Central de la República Argentina que nutre los acuerdos.

Cesarin consideró que uno de los proyectos más importantes es el Parque Solar Cauchari en Jujuy, a la vez que destacó la construcción de las represas en Santa Cruz, las inversiones en el Belgrano Cargas, la construcción de la central nuclear, el polo energético Zárate y la Hidrovía Paraná – Paraguay.

“Por supuesto que China va a invertir en lo que le conviene, pero está en nosotros ver si podemos sacarle provecho”, dijo Ng. Es más, “ellos te preguntan qué querés hacer”, señaló Girado.

Ng agregó que “los préstamos de China no van atados a políticas de economía interna, y no tiene el estilo de injerencia política-militar”. Sin embargo, “a nivel cultural, Argentina quiere ser parte de Occidente, y no se siente cómoda en la relación con China”.

En este sentido, muchos aseguran que las posibilidades de negociación que ofrece China son diferentes respecto a las que han ofrecido las potencias de Occidente. “No le vendés ni una birome a Estados Unidos porque no te lo permite, y tratan de que vos no tengas éxito porque competís con ellos” explicó Girado, y agregó: “Todo lo contrario sucede con China, porque su canasta de exportaciones constituye nuestra canasta de importaciones clásica, y lo que Argentina vende competitivamente a nivel global, por precio y cantidad, son todas cosas que China compra”.

El desafío está en avanzar más allá del esquema clásico de provisión de productos primarios. En este punto, el embajador Sabino Vaca Narvaja señaló: “Se han abierto grandes oportunidades para que China acepte productos y servicios argentinos con incorporación de mayor contenido tecnológico y valor agregado”.

Posibilidades

Argentina podría sumarse adhiriendo a la iniciativa de la Franja y la Ruta: “A China le resulta bastante importante tener ese compromiso político de adhesión a una mirada sobre el funcionamiento del mundo”, explicó Girado.

Respecto a qué cambiaría concretamente, el especialista señaló que “te abre la puerta para que el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura integre los proyectos que Argentina le presente dentro de la iniciativa, y eso podría conseguir financiamiento para que, con empresas chinas, empresas argentinas desarrollen proyectos en otro país”.

Un punto a tener en consideración es la posible tensión que podría generar con Estados Unidos el avance de la relación bilateral entre China y Argentina, teniendo en cuenta las relaciones históricas que posee nuestro país con la potencia occidental y la guerra comercial entre ambas.

En este aspecto, Cesarin afirmó que los “planes en el sector nuclear y la tecnología de redes 5G son dos capítulos especialmente sensibles para Estados Unidos y en los que China aprovecha la dependencia financiera argentina para avanzar en su estrategia de posicionamiento regional sudamericano en contra de los intereses estadounidenses”.

Por su parte, Ng destacó que “el Presidente necesita trabajar un consenso dentro de Argentina porque hay sectores que no quieren, que te dicen que, si hacemos un acto de alineamiento con China, puede haber represalias fuertes por parte de Estados Unidos”.

Girado señaló que negociar con China “es conveniente para contrapesar el poder. Ahí veremos qué grado de independencia tiene nuestro país, si es solo económica o también es política. Claramente la pelota está en nosotros”. Y agregó: “Hay una disputa hegemónica muy evidente: en Occidente se trabaja mucho para construir el enemigo, lo cual es explícito por el Departamento de Estado”.

Está claro que China juega un rol cada vez más importante en la región, en línea con lo que sucede a nivel internacional. Restará ver si Argentina tiene la capacidad de aprovechar la oportunidad.