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Tras subir al ring a un enemigo fuerte, Milei sintió el impacto: no pasaría lo mismo con la CGT

Tras la Marcha Universitaria, las posiciones "del medio" adquirieron centralidad en el esquema político, pero la ausencia de liderazgos y el contexto bipolarizante impiden el crecimiento de figuras equidistantes.

Así fue la Marcha Federal Universitaria.
Así fue la Marcha Federal Universitaria.
25 abril de 2024

El martes 23, la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, recibió a miles de manifestantes que se sumaron a una protesta en defensa de la educación pública y en denuncia del ajuste presupuestario en las universidades nacionales. Para los organizadores, fueron unas 800.000 personas, mientras que el cálculo del gobierno de la Ciudad, a cargo del operativo de seguridad, fueron más de 150.000.

De esa manera, quedó en manifiesto un punto de encuentro entre todos los espacios opositores: el rechazo al recorte de fondos a la universidad pública. 

Según el director de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Di Tella, Juan Negri, la manifestación fue "una primera advertencia de la sociedad civil al Gobierno y a un presidente muy seguro de sí mismo". 

Sucede que Javier Milei eligió a la "casta" como enemigo político, y en ese grupo incluyó a los funcionarios del Estado, al Congreso, sindicalismo y al periodismo, entre otros. 

"El problema es que lo que hay del otro lado, más allá de participaciones políticas, no es la casta: es la defensa de la universidad pública", planteó Ana Iparraguirre, fundadora de  Dynamis Consulting. 

La consultora política detalló que "los partidos políticos tienen 90% de imagen negativa", motivo por el cual es sencillo calificarlos como casta "porque la gente los rechaza". En tanto, la universidad pública tiene el "70% de favorabilidad en el electorado". 

Por eso, Iparaguirre sostuvo que "pelearte con enemigos débiles" resulta en un beneficio, "pero pelearte con alguien que tiene una imagen más favorable que la tuya puede ser complicado". 

En esa línea, Negri planteó que la marcha representó "el primer gran golpe del gobierno" y que, a partir de ahora, podría darse una situación en la que "distintos actores sociales, políticos y económicos negocian con el gobierno de igual a igual". 

Si bien es muy temprano para analizar el impacto que la marcha tuvo sobre la imagen del Presidente, sí es posible afirmar que la manifestación dejó "un signo de interrogación al futuro del estilo de Milei, que busca provocar constantemente: si mantiene ese estilo, podría empezar a tener muchos problemas en el Gobierno"

El impacto en la política

La manifestación fue una expresión de una disconformidad generalizada con el gobierno de Milei: la situación no solo fue transversal a la oposición, sino que además traspasó la sola defensa de la educación universitaria gratuita. 

Según aclaró el Director Asociado de Synopsis Consultores, Lucas Romero, "todos los dirigentes significativos del arco opositor trataron de vincularse con la marcha y capitalizar políticamente la representación de la causa". 

Sin embargo, el analista agregó que esto no resolvió "la ausencia de liderazgo opositor ni la ventana de oportunidad que esto ofrece al oficialismo de no encontrar grandes resistencias políticas, por lo menos en este inicio del ciclo".

En esa línea, Iparaguirre señaló que la oposición encontró en la marcha un lugar desde el cual confrontar a Milei, pero que aún está por verse si hay una figura en ese arco que pueda capitalizar el descontento manifestado. 

"No pareciera que haya una persona o grupo opositor que haya sido especialmente identificado con la marcha, sino más bien que estaban detrás de una ola que se había hecho de forma espontánea", sintetizó la consultora. 

En tanto, para Negri la marcha le dio "centralidad" a aquellos sectores "que no son peronistas, pero tampoco mileístas". Ese grupo ahora puede pasar a ser clave en las negociaciones con el oficialismo, de cara al debate de la Ley de Bases y el paquete fiscal propuesto por el Ejecutivo. 

La posición del medio

El líder de la UCR, Martín Lousteau, es una de las figuras que esbozan duras críticas al Gobierno y que se hizo presente en la manifestación universitaria.

Según Negri, la apuesta del radical se vincula con la "equidistancia" y el surgimiento de una alternativa a Milei y, al mismo tiempo, alejada del peronismo. "Es una apuesta que depende de cómo le vaya al Presidente", dijo el politólogo y agregó que el desafío del radical es el "contexto de polarización, en el que "queda desdibujado".

Romero señaló que las dificultades que atraviesa la "tercera vía" se vinculan con el clivaje antagónico que caracteriza a la organización de partidos de Argentina. El Presidente es el "antagonista natural del kirchnerismo", y en ese marco, "todos los actores del medio tienen el desafío de encontrar un lugar desde donde analizar la situación sin quedar centrifugados por la tendencia bipolarizante de la sociedad". 

También señaló que Lousteau representa "el sentimiento" del descontento con Milei, pero no lo logra en términos políticos "porque es un electorado que no tiene un reconocimiento de Lousteau como representante". 

El problema de "los del medio" es que "no logran conectar con su potencial electorado, y terminan ocupando un lugar que es cuestionado desde los dos extremos en los que se organiza la sociedad". Los cuestionamientos a Milei acercan a estas figuras al peronismo, pero al mismo tiempo, el apoyo al oficialismo los ubica en una posición funcional al Gobierno. 

La respuesta de Milei

La respuesta oficial llegó cuando todavía se estaban separando los últimos manifestantes: el Presidente compartió una imagen en su cuenta personal de Instagram donde se muestra el dibujo de un león con una taza y la leyenda: "Lágrimas de zurdos". 

Casi 16 horas después de publicar ese primer meme, Milei se extendió en su discurso y dejó un texto más amplio en su cuenta de X, antes Twitter, donde trató de separar la educación pública de los supuestos motivos partidarios detrás de la movilización.

De esa manera, Milei decidió mantenerse fiel a su estilo de comunicación y continuar aplicando la estrategia que apunta contra la "casta". 

Iparraguirre señaló que el Gobierno podría haber "acondicionado" la marcha, en lugar de descalificarla en su totalidad. De esa manera, podría haber guiado la conversación hacia un eje más conveniente para el oficialismo, enfocándose en las reformas particulares por las que la sociedad siente "apetito". 

Las próximas manifestaciones

La CGT oficializó un llamado a una movilización para el 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador, en rechazo a las políticas económicas y al ajuste de Milei. "Los derechos no se venden, la patria se defiende", la consigna elegida por la principal central obrera, que también tiene en carpeta un segundo paro general, agendado para el 9 de mayo.

Los analistas concordaron en que esta convocatoria no es asemejable a la marcha universitaria debido a la imagen del sindicalismo en la sociedad. 

"La manifestación absorbió a la oposición detrás de una causa noble, pero la CGT es un sector con cierto desprestigio social", aclaró Negri. 

En mayo, habrá un actor "absolutamente deslegitimado frente a la opinión pública", sentenció Romero, y agregó que si bien podría llegar a ser una marcha multitudinaria, el Gobierno "va a tener mecanismos de defensa". 

"El poder de daño que hoy tiene el sindicalismo no es el poder de daño que pudiera tener la ciudadanía movilizada en defensa de la educación pública", concluyó el consultor.

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