Lagarde y un BCE sin consensos

31 de octubre, 2019

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En octubre, la tasa de inflación interanual de la zona euro fue de 0,7%, el registro más bajo desde noviembre de 2016 y una décima inferior al de septiembre. Según el dato preliminar difundido por la oficina de estadísticas Eurostat, la caída de 3,2% en los precios de la energía explica en gran medida ese comportamiento. Si se excluyen a los rubros más volátiles, la inflación habría alcanzado al 1,1%.

 

Por ahora, está lejos de alcanzarse la meta del Banco Central Europeo que es una inflación “inferior pero cercana al 2%”.

 

También Eurostat informó que el PIB en la zona euro creció 0,2% en el tercer trimestre del año con relación al segundo. La suba fue superior al 0,1% que esperaban los analistas.

 

En términos interanuales, el crecimiento fue de 1,1% mientras que en la comparación del segundo trimestre con relación al mismo período de 2018 había alcanzado al 1,2%. Los datos muestran la dificultad que tiene la zona euro para crecer a tasas más altas en un contexto de desaceleración del comercio global.

 

Tanto los datos de inflación como los de actividad, justifican la política monetaria más expansiva que adoptó el BCE y también avalan los reclamos de Christine Lagarde, que lo presidirá a partir de hoy, para que algunos países, empezando por Alemania, ayuden a la recuperación con medidas fiscales.

 

Se publicaron, además, los datos del mercado de trabajo que no mostraron variación en la tasa de desempleo que se mantuvo en 7,5%, el nivel más bajo desde julio de 2008, aunque más que duplica la tasa que se registra en Estados Unidos.

 

De todas maneras, en el ámbito laboral es en el que se anotan las mayores diferencias entre los países, dado que mientras Alemania tiene una tasa de desempleo de 3,1%, en España alcanza a 14,2% y en Italia al 9,9%.

 

 

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La “inflación Fed” bajó 0,01%

 

El Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que el índice de precios de los gastos en consumos personales, que es la medida de inflación que más toma en cuenta la Reserva Federal para definir la política monetaria, bajó 0,01% en septiembre con relación a agosto. Con relación a septiembre de 2018, la suba fue de 1,33%, lejos de la meta de 2%. Si se excluyen los rubros más volátiles, la suba interanual fue de 1,67%. Esta semana, la Fed bajó la tasa de interés por tercera vez en 2019 pero dio a entender que hará una pausa. También se informó que los costos laborales subieron el 2,8% interanual. La combinación de una mejora de los ingresos en un contexto de bajo desempleo con poca inflación no ha sido habitual. Este contexto le da margen a la Fed para no apurar ningún movimiento. El miércoles se informó que el PIB subió 1,9% en el tercer trimestre, un ligera caída frente al 2% anotado en el segundo cuarto. Los analistas coinciden en que no cabe esperar que la tasa de interés baje más porque la situación económica no lo justificaría. Lo mismo piensan dos integrantes del Fed que votaron contra del recorte de esta semana. Un factor clave es el frente externo porque muchas decisiones se fundamentaron en el conflicto entre Estados Unidos y China y su impacto en el crecimiento. Las marchas y contramarchas constantes impiden tener certezas sobre la evolución de las negociaciones.

 

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