Furor por FaceApp: advierten que tiene antecedentes peligrosos

16 de julio, 2019

Todo puede ser una trampa. Una vez más, una app desarrollada para entretener podría ser usada como anzuelo para vender datos a compañías de publicidad e incluso gobiernos. Al reciente furor por FaceApp es necesario dejar en claro la letra chica que hay en juego.

 

Lanzada en 2017, FaceApp es una aplicación rusa para jugar con tu propia cara. La aplicación utiliza redes neuronales para tratar de generar los resultados fotorrealistas, dijo el fundador y CEO de FaceApp, Yaroslav Goncharov, de San Petersburgo, al sitio de noticias de tecnología TechCrunch en febrero de 2017.

 

“Nuestro principal diferenciador es el fotorrealismo. Desarrollamos una nueva tecnología que utiliza redes neuronales para modificar una cara en cualquier foto mientras la mantenemos fotorrealista. Por ejemplo, puede agregar una sonrisa, cambiar el género y la edad, o simplemente hacerlo más atractivo”, dijo Goncharov.

 

El pilar de la aplicación es utilizar una forma de inteligencia artificial (AI), conocida como red neuronal, para escanear caras y hacerlas más jóvenes, mayores, de un género diferente o más atractivas.

 

 

Pero como toda App que trabaja con inteligencia artificial, tiene un doble filo. En el momento en que fue lanzada FaceApp fue acusada de racista por tener filtros para blanquear la cara y que eran considerados como tonos “sexys”. FaceApp se disculpó y sacó esa versión de Android.

 

 

Otras preocupaciones siguen en pie y tienen que ver con la violación a la privacidad: el acceso a la la información personal que los desarrolladores de aplicaciones obtienen cuando rastrean y recopilan datos.

 

La política de privacidad también permite que al aceptar a FaceApp “acceda, recopile, supervise, almacene en su dispositivo y / o almacene de forma remota uno o más ‘identificadores de dispositivo'”, lo que ayuda a la compañía a identificar su teléfono o computadora específica.

 

Luego, la compañía explica que, según la política, pueden compartir esa información con empresas no identificadas que son o pueden convertirse en “socias”. Generalmente, al igual que con otras aplicaciones que se ven en las redes sociales, se espera que este intercambio de información se utilice con fines publicitarios. Pero no se limita intrínsecamente a eso.

 

Y aquí entra a jugar la carta más fuerte en este momento: el reconocimiento facial. La tecnología que será el futuro de la autentificación, y ya lo está siendo.

 

En una entrevista reciente, el ex informante de la CIA y activista, Edward Snowden, habló sobre el poder de estas aplicaciones virales que funcionan como un anzuelo, son divertidas, pero al instalarlas, por lo general, se vende el alma y la cara, se acepta dar a un tercero cierto grado de información sobre usted a cambio de esa diversión.

 

“Cualquiera que haya puesto su rostro en línea junto con su nombre y otros datos de identificación (por ejemplo, cualquier persona con un perfil de redes sociales o un perfil de sitio web), ya es bastante vulnerable a ser capturado digitalmente para futuros usos de reconocimiento facial. El reconocimiento facial se está convirtiendo rápidamente en uno de los elementos clave de la identidad digital y, por lo tanto, las personas deberían considerar proteger su imagen facial de la misma manera que deberían proteger otros elementos de su identidad”.

 

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