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Sin dólares y sin gobierno

¿Alguien ignora que el peronismo se murió con Perón y que sólo se turnan para exhumar sus restos al efecto de ganar elecciones? Previsoramente Perón dijo "mi único heredero es el pueblo"

Sin dólares y sin gobierno
Carlos Leyba 04 mayo de 2023

"En política nunca hay que empujar a quien no tiene resistencia: porque te caes con él". Lección política que recibí en el colegio primario. Bajábamos las escaleras cuando el Prof. G. (Goyo) Recondo, cinco años después secretario de Relaciones Exteriores de A. Frondizi, lo dijo mientras jugábamos peligrosamente. Siempre una moraleja política. 

Sirve. La CGT no hizo paros a Alberto porque carece de resistencia y los sindicalistas -refinados analistas- saben que hay momentos en que no se "hacen olas": uno se puede ahogar. 

En política no hay nada más difícil que un adversario que no puede aguantar ni una crítica de la familia. 

Critican la ausencia de "paros" en un gobierno de la marca PJ. Una marca sin contenido. 

¿Alguien ignora que el peronismo se murió con Perón y que sólo se turnan para exhumar sus restos al efecto de ganar una elección? ¿Cómo se explica sino el periplo Montoneros, Isabel + Menem + Cavallo vs Duhalde, Montoneros, Kirchner + Kirchner y Montoneros + Fernández? ¿Cuál es el denominador común?

Aclaremos, Perón en el '73 dejó un legado: su gobierno. Se puede juzgar. Pero no se trata de eso. Se trata de lo que hizo deliberadamente. 

Inició el camino de "La Hora del Pueblo" con R. Balbín y con el sucesor de P. E. Aramburu: elecciones sin proscripciones y democracia por los votos. No a la usurpación militar y no a la demencia guerrillera. 

 

Siguió con las "Coincidencias Programáticas" de empresarios, CGE  y CGT, Federación Agraria, todos los partidos políticos, menos Á. Alzogaray y la JP Tendencia (Montoneros). 

El regreso y testamento fue: amistad política y programa. No hay programa sin amistad política.

Los gobiernos que llegaron en su nombre no tuvieron programa, en el sentido original, ni amistad política, ni siquiera entre ellos. 

Las "Coincidencias" eran objetivos y descripción de leyes a sancionar. Balbín dijo "el que gana gobierna, el que pierde acompaña": un mismo programa básico. 

El Gral. A. Lanusse proscribió a Perón. La consecuencia fue H. Cámpora, personaje menor al que Perón le hizo someter su discurso inaugural a la aprobación de Gelbard. 

Cámpora estuvo en la Casa Rosada un mes y medio, que compartió con los que negaban las Coincidencias porque eran "la burguesía nacional". Querían el "socialismo nacional" e imaginaban que Perón les había regalado la oportunidad de ejecutarlo. 

Muchos que militaron aquella supuesta "oportunidad" hoy militan en la ortodoxia económica. Una saludable evolución intelectual. Lo gravísimo es que no hayan puesto luz de giro para volantear en sentido contrario. El propósito de enmienda, si lo hay, pasa por el arrepentimiento público: hubo mucha sangre muchachos. Hicieron mucho daño y sembraron la semilla de la decadencia argentina, moral y económica, en la que estamos instalados, porque a ellos los siguió el horror del genocidio. 

A pesar de las trabas de los Cámpora JP (por ejemplo, tratar de tirar al Ministro Zubiri por la ventana del MOSyP), las Coincidencias se pusieron en marcha. Con el sostén de Perón, J. Gelbard y J. I. Rucci, con el apoyo de la UIA, comenzaron la concertación a la que adhirieron todas las organizaciones empresarias, incluidas Aciel -el empresariado liberal- y la Sociedad Rural. 

Se instalaba el sistema de concertación a la manera de los países europeos después de la SGM. 

Hubo varias actas sectoriales, entre ellas la del campo a la que no firmó, exclusivamente, Carbap. Con las actas sectoriales de concertación y el programa de coyuntura en marcha, se elaboró el Plan Trienal, con el personal de carrera de Conade y de CFI y la cooperación de la Cepal que envió una delegación de sus más calificados especialistas. 

El Plan se concertó con las provincias y sus organizaciones sociales, los organismos y empresas públicas. 

Para concertar hay que dialogar sobre ideas. Hay que pensar el largo plazo y tejer "amistad política". Ambas cosas presentes entonces y ausentes hace 49 años. 

Asesinado Rucci y muerto Perón, todo el programa fue desbaratado. Legado abandonado. No se trata de reivindicación o lamento de fracaso. Se trata de un legado que nunca se consideró en los gobiernos que llegaron en el nombre del "peronismo" -que rinde votos por la memoria de Perón- nunca tradujeron ese testamento al presente. Ninguno de esos gobiernos, ni el actual, reivindicaron la amistad política, la concertación económica y social, el pensar un Plan sistémico de mediano y largo plazo. Veamos. 

Menem, "si decía lo que iba a hacer no me votaban", Néstor "no miren lo que digo sino lo que hago", Cristina y Fernández "no me hablen de plan". Los dos últimos hasta son incapaces de hablar entre ellos.

Previsoramente Perón dijo "mi único heredero es el pueblo".     

¿A qué viene todo esto? La ausencia de identidad hace imposible un gobierno. Este, como todos los que al igual que él han llegado abusando de una marca (PJ) vacía de contenido, son el resultado de una confusión. 

La confusión de los que los votaron, que esperaban otra cosa, y la confusión de los "elegidos" para gobernar que no tuvieron la idea de que, para gobernar, hay que saber dónde queremos y podemos ir. 

El querer un rumbo es imprescindible y el indagar por donde podemos hacerlo, es tan necesario como el mismo rumbo. 

En los últimos 49 años, con elencos elegidos gracias a la marca de Perón o en contra de la marca de Perón o no elegidos por nadie, pero apropiados del Poder, el "gobernar" en la Argentina fue un disparate. Un extravío. 

Gobernar es poblar, hacer pueblo, hacer comunidad en una geografía, es hacer hogar, es crear trabajo productivo, es atraer inversiones, es crear moneda. También es educar, curar, alimentar. Como bien recitó R. Alfonsín hablando de la democracia. 

No hay democracia, no hay gobierno, si no se procura la libertad de todos, no se cultiva la fraternidad y no se procura avanzar hacia la igualdad.

Se gobierna cuando todas esas cosas se hacen o se tratan de hacer sin retroceder. 

La prueba de que no ha habido gobierno durante 49 años es que retrocedimos en todo. 

Hasta en democracia sufrimos "cancelación", por ejemplo en la Feria del Libro. M. Caparros aclaró: "¿Quién tiene derecho a establecer lo que se puede decir y lo que no?  Hay que poder discutir las cosas abiertamente" (LN, 29/4). 

La mayor parte de estos 49 años se gobernaron al grito de "Viva Perón". Pero la población creció aproximadamente 26 millones: hoy, 70-80% de ese incremento poblacional vive en la pobreza. Patético. 

¿Quién puede creer que ha gobernado el país si ha convivido con este proceso espantoso? 

En 1974 -C. Pagni en "El Nudo"- el Coeficiente de Gini, que mide la igualdad distributiva, era 34,4. Un Gini igual al que hoy tienen Australia y Luxemburgo. Estábamos ahí.

pagni
Pagni lo dice: la desindustrialización es lo que explica "el nudo"

Hoy, Banco Mundial, nuestro Gini es igual al de Togo o Madagascar. 

Es que el número de personas pobres ha crecido, en estos 49 años, a la tasa de 6,3% acumulativo, básicamente niños. 

El Estado, además de desempleo e informalidad que no aportan, ha tirado a la marchanta moratorias jubilatorias - la principal la de CFK con M. A. Pichetto como líder de bancada K- que hacen que más de 10% del PIB, vía gasto público nacional, lo destinemos a jubilados (algunos nunca trabajaron porque no tuvieron necesidad) mientras la pobreza nos está matando el futuro de 60% de nuestros niños. La pobreza hace escaso al futuro. 

Con ese Gini, de nivel alemán hoy, llevábamos 10 años de crecimiento sin interrupciones y logramos cuadruplicar, en dólares, las exportaciones. Industrialización con pleno empleo y bienestar. Ese modelo es el que llevó a M. Firmenich a decir a Rucci "lo matamos para terminar con la pata sindical del Pacto Social"

Los compañeros de Firmenich que hoy actúan en la vida pública no asumen corresponsabilidad alguna. 

Esa tragedia desencadenó el proceso de decadencia nacional, la ausencia de gobierno que hoy se hace patética, que comenzó por la violación del "no matarás" que aún se celebra a tal punto que se cancela cualquier análisis crítico. 

Desde entonces, desde Isabel y la Dictadura Genocida, estamos sin gobierno y con la debilidad económica que patentiza una economía "sin dólares". 

En aquellos años comienza la deuda externa destinada a obtener los dólares que la desindustrialización y la crisis social, ahuyentaban. 

Tampoco hay gobierno porque todo gobierno existe si lo sostiene una trama social potente. El deshilachamiento social, en el que vivimos desde entonces, es ausencia de sostén que no es sustituible por las armas, la dictadura o el carisma. No. 

Lo que sostiene a un gobierno, para que pueda gobernar, es el tejido social que es el mismo gobernar el que lo construye. Un círculo virtuoso. Eso es la política. 

Pagni lo dice: la desindustrialización es lo que explica "el nudo". Lo que no dice es que "la industria fue destruida" por la irracionalidad de la apertura económica con atraso cambiario. Una "fórmula" para disciplinar destruyendo. 

No fue un agotamiento. Fue una decisión. Tal vez con la mejor de las intenciones que -a veces- pavimentan el camino del infierno. Todos hemos contribuido. 

Esa economía, sin industria, es estructuralmente una economía sin dólares. No hay alternativa. 

Los desocupados, en términos de productividad, son dos o tres veces lo que marca la estadística de desocupados del Indec. No hay trabajo productivo sin capital. El capital busca gobierno. Se forma un círculo vicioso cuando el gobierno no busca al capital. 

Estamos ahí. En un círculo vicioso que expulsó del sistema a US$ 500.000 millones de residentes argentinos, que invertidos aquí habrían logrado mantener el ritmo de 2,9% de crecimiento del PIB pc vigente desde 1945 hasta 1974 (P.W.T) y no el 0,6% que sufrimos desde 1975 hasta hoy. Seríamos otro país. 

Dicen las encuestas: estamos al borde de dar un paso al abismo. Algunos imaginan que no rige la ley de gravedad.

Dinamita. Según J. C. de Pablo es lo que ponía R. Zinn para abrir una puerta: el Rodrigazo.

En Fundación Acordar, J. Milei asesoraba a D. Scioli

Todo cambia. 

La culpa no es del chancho sino del que le da de comer. ¿Quién, Vilma? 

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