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¿Qué quiere Macri?

Más que el contenido y el ritmo, la pregunta del millón es si Macri quiere volver para compartir el ejercicio del gobierno y cohabitar, es decir, lo que no hizo en el "primer tiempo"

El fracaso del líder actual limpia el Veraz político del que fracasó en el turno anterior
El fracaso del líder actual limpia el Veraz político del que fracasó en el turno anterior
Daniel Montoya 23 octubre de 2022

“Más Jorge que Macri”. Ese spot publicitario de origen “incierto” que apareció a mediados de 2021 respondía la pregunta que tanto propios como extraños no lograban resolver a mediados de 2017 con relación a Cristina Kirchner. 

Una cosa es un putsch de rebeldes randazzistas con el objetivo de realizar el gran negocio de las pymes políticas de canjear un humilde 3% a precio de 10%, mientras que otro asunto es una rebelión en la granja propia con aroma a aquel interrogante fatal que inmortalizó el emperador Julio César y que, en esta instancia, podría parafrasearse como “¿y tú también, Jorge?”. 

En una palabra, ese valioso termómetro familiar sugería una jubilación para el fundador del PRO que él mismo parecía sellar con sus movimientos futbolísticos internacionales, alguna que otra conferencia en cercanía al hoy recalcitrante Mario Vargas Llosa y su retiro en Los Abrojos junto a la “hechicera intergaláctica” en modo huerta chic.

Sin embargo, ¡esto es Argentina! En un contexto de fracaso recurrente agravado por el fin de ciclo bochornoso del kirchnerismo, la idea del “primer tiempo” explicitada por el propio Macri en su libro de 2021, más que un proyecto político anclado en una ambición personal parecía adquirir el carácter de una propuesta legislativa nacional. El derecho político al segundo tiempo, así de frente mar. 

Más aún, ni siquiera el derecho a la segunda chance es una circunstancia privativa de nuestro país sino que es parte de una dinámica política internacional de época marcada a fuego por el caos, la incertidumbre y la entropía. 

Así como Joe Biden en Estados Unidos accedió a la presidencia en 2020 tras su experiencia de vice en una pálida administración Obama, hoy Donald Trump está precalentando para un probable segundo tiempo en 2024, previa flor de paliza que les darán los republicanos a los demócratas en las elecciones intermedias del mes próximo.

Más cerca de nuestra frontera, Lula enfrentará en pocos días un duro ballotage no sólo tras haber pasado por la cárcel a raíz de un proceso por corrupción desestimado por la justicia, aunque no por la opinión pública brasileña, sino también después de la desastrosa decisión de ungir a Dilma como su delfín en 2010 y a Fernando Haddad como candidato presidencial en 2018. 

Y, para cerrar la trilogía de ejemplos, ¿qué mejor que hacerlo en nuestra propia casa con el segundo tiempo de Cristina en 2019 y su inesperado batacazo de colocarse como vicepresidenta de un Alberto Fernández que se alistaba para instalarse en Madrid para una performance académica en la ignota Universidad Camilo Cela y, a la par, fatigar los magníficos bares de tapas de la capital española? En tal sentido, no hay circunstancia en la dinámica política contemporánea para que ningún líder no pueda volver. 

¡Ni hablar de Boris Johnson en el Reino Unido! Un cadáver político hasta hace pocas semanas que hoy sonó de nuevo.

¿Volver para qué?

En síntesis, basta con abstraerse por unos minutos de las siempre volátiles y cuestionadas encuestas para captar una simple realidad: en el contexto político actual todos tienen cancha para volver. El fracaso del líder actual limpia el Veraz político del que fracasó en el turno anterior. En ese aspecto, el título del libro “primer tiempo” de Macri no tuvo más originalidad que la premonitoria frase pronunciada en su momento por el gobernador Alberto Rodríguez Saa: ¡sí, hay 2019! Es la partitura de época. 

Si el expresidente de Boca Juniors quiere volver, ese es su menor problema. Inclusive hasta quien asoma como su adversario natural interno, Horacio Rodríguez Larreta, tampoco lo es. Si a un año de la elección y con semejante fiasco del Frente de Todos, hoy de Nadie, el actual jefe de Gobierno ya no se impuso como el candidato natural, será porqué no lo es.

Tal circunstancia no impide que el actual jefe de gobierno entre al bolillero político 2023 pero desde una debilidad tipo Tupac Amaru: por el andarivel halcón lo martiriza Patricia Bullrich, por un canal cada día más ambiguo un Facundo Manes que vuela de a ratos como paloma pero a la par como un ave de presa que también entusiasma a peronistas y, por último, una María Eugenia Vidal que apuesta a convertirse en una solución de compromiso ante un eventual choque de trenes. 

En el extremo, hasta Javier Milei no parece representar un obstáculo electoral insalvable para Macri desde el momento en que el mismo líder “libertario” reconoció su voluntad de compartir una interna con el ex presidente. En todo caso, la madre de todas sus decisiones será otra. 

¿Volver para reinar? Descontado. Hoy ejerce ese papel con total naturalidad desde su posicionamiento de celebrity internacional, de presidente de la fundación FIFA, de integrante del ranking local de Forbes y, de yapa, de nueva estrella del circuito internacional de bridge. 

En tal aspecto, Macri no hace hoy más que preservar sus hábitos de cuando fue jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires o presidente y él mismo reconociera que a la tardecita era hora de ver Netflix, abonando por esa vía la estigmatización de “presidente reposera” emanada desde el campamento adversario.

En tal sentido, la única carta que le queda destapar a esta altura es si Macri quiere volver a las andadas con la formación de un segundo gobierno donde él ejerza de Rey pero condicionando su diseño y funcionamiento cómo lo hizo durante el “primer tiempo” mediante un jefe de Gabinete con un gran expertise en campañas electorales y comunicación pero sin millas en la administración y, lo más grave, sin experiencia ni anclaje territorial. 

Por cierto, una dimensión inexistente en el mundo político CABA, una rara avis donde el gobernante de turno no negocia recursos y obras hacia arriba con la Nación ni hacia abajo con los intendentes y demás poderes territoriales. 

En una palabra, más que el contenido y el ritmo, “lo mismo pero más rápido”, la pregunta del millón es si el Rey Macri quiere volver para compartir el ejercicio del gobierno y cohabitar con alguien más allá de la autora de “Raíces”. O sea, para hacer lo que no hizo en el “primer tiempo”.

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