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Emigración

¿Exodo masivo de jóvenes o estrategia política?

La Directora Nacional de Migraciones, Florencia Carignano, refutó con datos las declaraciones de Mauricio Macri acerca de la emigración joven en el país.

Aeropuerto Internacional de Ezeiza
Aeropuerto Internacional de Ezeiza
Ludmila Di Grande Ludmila Di Grande 23-10-2022
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“Me parte el alma el éxodo de los jóvenes argentinos que vemos todos los días. Se van frustrados por no poder desarrollar sus vidas acá mientras en otros países los esperan con empleo, estudio, vivienda, crédito y un futuro”, dijo a través de su cuenta de Twitter el expresidente Mauricio Macri la semana pasada. 

Pero, ¿existe tal éxodo? En diálogo con El Economista, la Directora Nacional de Migraciones, Florencia Carignano, afirmó: “Antes de septiembre del 2020, a los argentinos no se les preguntaba el motivo de su salida del país. Nosotros implementamos hacer esta pregunta a través de las declaraciones juradas a partir de dicho año”.

“Pero como tenemos que rebatir lo que dijo el expresidente, buscamos en nuestra base de datos migratorios a aquellos  jóvenes de 18 a 40 años que se hayan ido durante más de un año y no hayan vuelto. En los 4 años de la gestión anterior, los datos muestran que se fueron, en promedio, 50 argentinos de ese rango etario por día”, señaló. 

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La respuesta de Carignano a Macri

"Si tomamos la misma metodología entre el 2020 y 2021, el número desciende a 18 por día. En el caso del 2022, no podemos utilizar dicho método porque todavía el año no terminó. Entonces lo que se hizo fue tomar las declaraciones juradas en el que la gente dice por qué motivo se va, ya sea por turismo, por trabajo o por mudanza; y a aquel que responde por esta última razón, se lo considera emigrante. Así, en los primeros 9 meses del año, los datos arrojan que, en promedio, se fueron 16 personas por día”, detalló la funcionaria.

  • Según la información aportada por la Dirección Nacional de Migraciones, en 2018, los primeros destinos a los que prefirieron emigrar los jóvenes fueron Chile, Brasil y Paraguay; en 2019, Brasil, Chile y España; en 2020, Brasil, Uruguay y España y en 2021, España, Estados Unidos y Chile.

“Por lo tanto, categóricamente lo que tenemos que decir es que Macri está mintiendo y que lo que está generando es un relato de desánimo. Me parece que tiene que dar explicaciones sobre qué hizo con los US$ 100.000 millones que le pidió al Fondo Monetario Internacional y que no están ni en una ruta ni en una fábrica ni en ningún lado. Como no lo puede explicar se dedica a lanzar fake news”, destacó.

“La emigración de los jóvenes está muy lejos de ser un éxodo y nuestros números son muchos más bajos que durante su gestión”, apuntó Carignano.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que las cifras de 2020 y 2021 están signadas por la pandemia, en la cual la mayoría de los países cerraron sus fronteras y los vuelos se encontraban limitados. Situación que se agravó por los constantes rebrotes y la falta de vacunas. 

Factores que podrían influir en la decisión de emigrar

El economista e investigador del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, Marcos Cohen Arazi, manifestó que los vaivenes de la economía pueden gatillar entre los jóvenes la búsqueda de oportunidades en el exterior.

“Algunos datos para reflejarlo: el empleo privado registrado creció apenas 1,6% entre 2012 y 2022, es decir, que creció 0,16% por año, insuficiente para lo que es el crecimiento poblacional. Los salarios, por su parte, medidos en moneda dura, hoy son alrededor de 60% menores a los de hace 5 años mientras el salario mínimo en Estados Unidos se ubica cerca de los US$ 1.200 y en España supera los US$ 1.000, en Argentina es menor a los US$ 200 (aún cuando el poder de compra difiere entre países, refleja un desbalance marcado entre la realidad de los países desarrollados y la de Argentina)”, detalló. 

La falta de un horizonte económico claro ha sido determinante para explicar el interés de las personas por la opción de emigrar. El récord de búsquedas web sobre el tema se dio en septiembre de 2020, pero luego se sostuvo en un nivel alto y la media de búsquedas en 2022 supera a la de 2020”, agregó.

En el mismo sentido, el sociólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Fernando Marín, indica que hay 2 motivos centrales de la migración de los jóvenes: la perspectiva laboral y la educación.

“La situación económica es una variable dependiente de la posibilidad de estudiar y de trabajar. Además, la educación es un canal de certificación social ascendente, por lo que es probable que si una persona genera mejores certificados académicos, va a tener mayor empleabilidad y por ende, una mejor situación económica”, afirmó en diálogo con este medio.

Otras motivaciones

“Está el caso de quienes buscan una experiencia nueva, estar en contacto con otras culturas (en ocasiones se relacionan con el origen de las familias), conocer nuevos lugares, estudiar, que son factores asociados a oportunidades y que en últimos años han tenido cada vez más relevancia, excepto durante el periodo de pandemia”, señaló Cohen Arazi. 

"Pero existen otros emigrantes que se desplazan porque en su lugar de origen no encuentran oportunidades para desarrollarse, o incluso que son expulsados por un contexto adverso, como puede ser el caso de quienes emigran de zonas de violencia fuerte inseguridad, o incluso la falta de expectativas sobre el futuro”, concluyó.

Por su parte, Carignano afirmó: “La juventud siempre se ha movido. La experiencia de irse a vivir al exterior, a vivir otras experiencias o probar suerte es un movimiento natural que siempre se ha dado. Eso no implica que haya un éxodo masivo como lo está planteando Macri. Nosotros no negamos que los jóvenes vayan a probar suerte”. 

“Por otro lado, si instalan la idea de que afuera todo es fantástico y que vas a conseguir una vida mejor, todos van a querer emigrar. Pero hay que prestarle atención a los medios y ver lo que está pasando en Europa donde está ocurriendo una guerra en un país que produce energía y alimentos”, agregó. 

“De esto derivan las grandes protestas, como las que hubo la semana pasada en Francia por la falta de gas, gasoil y alimentos. Además, se prevé un invierno donde no se sabe si va a haber calefacción. También, muchísimos jóvenes se están yendo de España porque no llegan a cubrir las necesidades básicas y alquilan un departamento entre 3 o 4 personas”, indicó la funcionaria. 

"A los jóvenes hay que hablarles con la verdad. No es que emigras, llegás, tenés trabajo, prósperas y al otro día te haces millonario. Argentina está en un momento complicado pero también el mundo. Entonces, ¿a dónde les estamos diciéndoles que se vayan nuestros jóvenes? Las posibilidades y dificultades están en todos lados”, concluyó.

Por su parte, Marín aseguró: “en general, desde la sociología, no se estudia con categorías tales como hombres, mujeres o jóvenes sino que es mucho más adecuado situar en un lugar determinado a un tipo de población en particular y segmentarla por edad”, explicó.

Algunas reflexiones sobre la emigración de jóvenes desde Argentina

 A pesar de esto, desde que Argentina cuenta con estadísticas confiables de población, con un primer censo en 1869, se puede observar que se trata de un país predominantemente de “atracción” o “de inmigración”. 

El consultor e investigador social Sebastián Bruno, en diálogo con El Economista, afirmó que en el país las magnitudes de la inmigración siempre han sido superiores a las de la emigración.

“En cuanto a este último fenómeno, la socióloga, Laura Calvelo identifica 4 periodos donde se observaron corrientes migratorias basadas en coyunturas bien diferenciadas: la 'fuga de cerebros' de 1960-1975, con la 'noche de los bastones' largos como hito; el exilio político de 1976-1983; lo que ella llama 'huida hiperinflacionaria' de 1989-1992 y, por último, la derivada de la crisis institucional de 1998-2002”, detalló Bruno. 

“Desde 2011-2012 hasta la actualidad, tenemos una situación extendida en el tiempo de deterioro de ingresos laborales en términos reales, así como en niveles de precarización de las ocupaciones. A ello podemos sumar una dinámica excluyente en los mercados inmobiliarios en las grandes ciudades y situaciones de empeoramiento de la seguridad pública; que en conjunto constituyen una estructura que genera menores oportunidades de movilidad social en la población en general y en los segmentos jóvenes en particular”, explicó.

“Así, podríamos caracterizar a muy grandes rasgos los factores estructurales, a los cuales debemos sumar la instalación de representaciones sociales y narrativas fatalistas sobre la imposibilidad de desarrollarse en Argentina, reeditando aquello de que 'la única salida es Ezeiza'”, agregó el investigador.

En este contexto, Bruno plantea una serie de claves que aportan los abordajes migratorios:

  • La suerte de “cultura emigratoria” que parece signar a unas franjas de sectores jóvenes urbanos no es un fenómeno singular de Argentina en la actualidad. De hecho, ese término fue utilizado por Adela Pellegrino para caracterizar la sostenida emigración de jóvenes uruguayos en las últimas décadas del Siglo XX. El mismo fenómeno (aunque en magnitudes relativas menores) existe en Paraguay, con una corriente que tiene a Argentina como destino. Son ejemplos, entre otros.
  •  La emigración no puede considerarse como un fenómeno categóricamente “definitivo”. la propia experiencia exitosa de Argentina como país de destino de corrientes europeas entre finales del Siglo XIX y las primeras décadas del XX tuvo niveles de retorno cercanos al 50%. Esto mismo se observó en toda Latinoamérica, con el retorno desde los principales países de destino, a raíz de la crisis que éstos experimentaron en 2007 y 2008. Una importante proporción de quienes se fueron en los últimos años, retornarán y seguirán retornando.
  •  A menudo, la historia de casos particulares o determinadas representaciones sobre lo que significa vivir en el exterior contrasta con la panorámica que nos brindan los datos. Quienes emigran suelen insertarse en empleos que habitualmente no tomarían en sus países de origen, así como es muy frecuente encontrar altos niveles de sobrecalificación en las inserciones laborales.

“En síntesis, tenemos un ciclo económico negativo extenso, que abarca temporalmente a varios gobiernos. Todo apunta a que el Censo de 2022 confirmará nuevamente que el saldo migratorio es positivo, es decir, que Argentina recibe más población que la que emite. No es casual. Más allá de los problemas sectoriales de larga data, la salud y educación, así como el acceso a la seguridad social -sin siquiera hacer mención a lo que implica la vida cultural- siguen distinguiendo al país en la región”, concluyó Bruno.

En la misma línea, Marín afirma que Argentina constitucionalmente e históricamente tiene una tradición pro-migraciones.

Además, señaló que el país tiene muchas menos barreras para el acceso a la educación superior que otros países de América Latina como Colombia, el cual solo puede estudiar la gente muy adinerada.

Por último, y con una mirada más global, el sociólogo concluye que hay una idea de salida o “salvación” individual en los jóvenes. Por lo que en vez de quedarse peleando por los derechos y por mejorar las condiciones en sus lugares de origen, prefieren una solución personal y no colectiva.

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