“La pregunta es si CFK puede interpelar más allá del kirchnerismo”

"Para el Gobierno, que el principal rival sea el kirchnerismo se le hace más sencillo en términos explicativos", afirma Pablo Knopoff, director de Isonomía

23-06-2017
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Entrevista a Pablo Knopoff Director de Isonomía Por Néstor Leone

“Cristina le da mucha seguridad a sus adherentes, pero también a los otros respecto de lo que no quieren. La gran apuesta del Gobierno, entonces, es que Cristina no pueda interpelar a aquellos que no sean kirchneristas”. El que esto dice es Pablo Knopoff, director de Isonomía y licenciado en Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, quien analiza, además, el mapa electoral y sostiene que va a ser difícil salir de la “polarización” existente. Además, describe las dificultades que tendrán tanto Sergio Massa y Margarita Stolbizer como Florencio Randazzo. “El problema para ellos es que el descreimiento del electorado también los incluye y que tienen que empezar a persuadir a partir del puro relato. Y están ante un electorado muy desafiante”.

¿Qué análisis hace de la irrupción de Cristina como candidata?

Una de las variables centrales de la campaña será Cristina. Es decir, todo lo que haga o deje de hacer será importante. Lo mismo que todo lo que se diga sobre ella o se deje de decir. Importa porque impacta, porque la figura de Cristina genera de todo, menos indiferencia. Lo central entonces será saber si la discusión será kirchnerismo versus antropocentrismo, o si habrá otras discusiones posibles, si habrá otros tabiques que marquen el tablero.

¿Cuánto cambiará para el Gobierno que ese sea el clivaje principal?

Es central. Hay dos formas de posicionarse: me defino por cómo soy y también por cómo soy en relación a otros. El Gobierno como tal existe, tiene valores, formas, colores, figuras? Pero ese posicionamiento absoluto también se nutre de lo relativo. Para el Gobierno enfrentar una elección en donde la discusión es centralmente sobre el kirchnerismo indudablemente se le hace más sencillo en términos explicativos. Claro que hay matices. Pero, indudablemente, la Argentina está polarizada y Cristina representa lo más duro de esa polarización.

¿Puede Cristina generar un cambio en ese clivaje y capitalizar un voto castigo hacia el Gobierno más amplio que su núcleo duro?

Hay dos tipos de votantes en todas las democracias parecidas a las nuestras: los adherentes fervientes y los frustrados. Cristina tiene a sus adherentes, claramente. La pregunta es si hay frustrados con el macrismo que puedan convertirse en kirchneristas. Y la respuesta que se me ocurre es que es difícil que eso suceda en demasía. Es decir, es difícil que Cristina corra el tabique y deje mucha más agua de su lado. ¿Por qué? Porque genera de todo menos indiferencia. Cristina le da mucha seguridad a sus adherentes, pero también a los otros respecto de lo que no quieren. La gran apuesta del Gobierno, entonces, es que Cristina no pueda interpelar a aquellos que no sean kirchneristas.

Existe polarización, pero también fragmentación en el sistema político. ¿Qué lógica cree que puede prevalecer?

Evidentemente hay un electorado polarizado. Si se toma la base de sustentación del Gobierno y se le pregunta cómo va a estar el país, el 80% dice que va a estar mejor dentro de un año. Lo contrario ocurre con los adherentes del kirchnerimo. Algo que podría resultar razonable. Si la pregunta es para quién gobierna Macri, una variable filoideológica, el 80% de sus votantes dice que lo hace para todos, mientras que porcentajes más altos del kirchnerismo dice que gobiernos para los ricos. Ahora, si se pregunta si vio obra pública en su barrio, sobre una media de 50 puntos, más del 60% de adherentes del Gobierno dice que sí y sólo el 30% si es votante kirchnerista. Dicho de otro modo: ser kirchnerista o ser macrista subjetiviza el objetivo. Por cierto que por fuera de esa polarización hay fragmentación, que hace a la polarización más fuerte.

¿Qué queda para los otros espacios?

Polarizar con la polarización siempre es difícil, pero es el desafío que les queda. El contexto no los va a dejar elegir. El discurso que les queda tanto a Florencio Randazzo como a Margarita Stolbizer y a Sergio Massa es aquel que dice que lo mejor para el país no es ni lo que hizo el kirchnerismo en doce años ni lo que hace el macrismo. Y que existen otras opciones. El problema es que el descreimiento del electorado también los incluye y que tienen que empezar a persuadir a partir del puro relato. Están ante un electorado muy desafiante. La sociedad no “compra” más un cartel de obra, sino la obra en sí.

¿Qué incidencia cree que puede tener la economía y lo que sucede con el bolsillo de la gente?

La economía no lo va a hacer ni ganar ni perder al Gobierno. O va a importar mucho menos que las definiciones políticas. Hay gente que puede pasarla mal y que aún puede sentir que el Gobierno es su vehículo, y puede haber otros que están mejor pero que sostienen que no puede serlo.

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