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¿El 2023 está perdido? En el Frente de Todos (FdT), hay dos respuestas ante esa pregunta

Para la Casa Rosada, el acuerdo con el FMI será el punto de partida para una etapa positiva mientras que para Máximo Kirchner y La Cámpora ocurrirá todo lo contrario

Alberto Fernández
Alberto Fernández Archivo
15 febrero de 2022

¿El 2023 está perdido? De acuerdo a la respuesta que se le otorgue a esta pregunta se definirá el posicionamiento de los distintos sectores del Frente de Todos con relación al acuerdo con el FMI.

El Gobierno está convencido que muy pronto se firmará el acuerdo con el FMI que luego logrará una amplia aprobación en el Congreso con votos de oficialistas y opositores aunque éstos darían un apoyo acotado. A partir de ese hecho, al que se le sumaría el fin de la pandemia, el presidente Fernández considera que podría relanzar su gestión y “hacer el gobierno que se había pensado en 2019”.  

Para la Casa Rosada, el acuerdo con el FMI será el punto de partida para una etapa positiva mientras que para Máximo Kirchner y La Cámpora ocurrirá todo lo contrario y marcará el inicio de una etapa de agravamiento de la situación social como consecuencia del ajuste que exigirá el organismo internacional.

De estas dos lecturas se derivan dos pronósticos electorales para 2023. Para la ortodoxia oficialista, en la medida en que en los próximos dos años se produzca una mejora de la economía, Fernández sería un candidato altamente competitivo en 2023. Eso requiere que la recuperación del nivel de actividad se sostenga, que la tasa de inflación se modere en 2023, que el empleo se expanda y que haya una moderada recomposición de los ingresos. Objetivos que la Casa Rosada considera alcanzables en un contexto en el que el acuerdo con el FMI evitaría las turbulencias financieras.   

Para los sectores críticos del Frente de Todos, las chances de ganar en 2023  ya son lejanas porque el Gobierno mantiene “muchos funcionarios que no funcionan” y se observa un deterioro en el nivel de vida de los sectores populares que son su sustento electoral. Creen que el acuerdo con el FMI agudizaría un cuadro social negativo y haría inexorable la derrota dentro de dos años. Esa visión permite entender la decisión de Máximo de abandonar la presidencia del bloque de diputados. Es como si pensara  “ya que de todas maneras vamos a perder, hagámoslo conservando nuestras banderas” entre las que  se destaca eliminar la injerencia del FMI en el diseño de la política económica del país. 

Para La Cámpora el escenario no es sencillo porque una votación en Diputados dejaría expuesta su relativa debilidad porque poco menos del 20% de los integrantes del bloque del FdT rechazaría el acuerdo. También estarán en una situación incómoda los funcionarios de La Cámpora que forman parte de un Gobierno que tiene como objetivo aprobar un proyecto que el líder de su organización considera negativo para el país.

Además, los diputados críticos del FdT terminarán votando en contra del acuerdo al igual que los de la izquierda y los libertarios, los primeros porque dirán que implicará un ajuste, los segundos porque cuestionarán que no lo habrá.  En ese contexto, a través de José Mayans, Cristina Kirchner hizo saber que no quiere que el proyecto de acuerdo con el FMI empiece su recorrido parlamentario en el Senado. El pedido se fundamentaría en que la  vicepresidenta espera que el debate político fuerte se produzca en Diputados y  que llegue a la Cámara Alta con el desgaste político absorbido. 

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