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AmCham y el acuerdo social

Evocar a Moncloa (1977) o el plan israelí (1985) obliga a reflexionar acerca de La Hora del Pueblo (1971), las Coincidencias (1972), el Pacto Social (1973). Es bueno ponderar los aciertos de la década 1964/74. Su abandono fue el fruto de la violencia irracional.

AmCham y el acuerdo social
Carlos Leyba 12 mayo de 2023

"La Argentina tiene las oportunidades para tener el bienestar de Escandinavia y tenemos el bienestar de Angola". Lo dijo A. Díaz, CEO de AmCham.

Afirmación de nuestro potencial y de la realidad lacerante: 60% de los niños en la pobreza.

¿Cómo llegamos aquí? A. Díaz ignoró que en 1974, modelo 1930-1974 vigente, vivíamos una realidad hoy apetecible: no se logró en un año, se desbarató en poco tiempo. Alcanza arena en el motor para detener al progreso.

El "bienestar de Escandinavia" se describe en números. En 1974 (C. Pagni dixit) el Coeficiente de Gini era 34,4, como escandinavos en los '70. "Modelo aspiracional" no remoto en aquellos años. El PIB per capita de 2020 fue igual al de 1974 (M. Rapetti dixit). Díaz ignoró información que Pagni y Rapetti publican. Esa desconsideración le hizo decir: "La peor década del país fue 1972 a 1982".

En esos años sufrimos Guerrilla y Dictadura Genocida. En 1972, en Dictadura, 53 muertes, y en democracia (junio 1973-marzo 1976) 495 muertes. Después la sangrienta Dictadura: Genocida, por la cantidad de muertos y por la concepción de la misión del Estado y la destrucción de la moral colectiva. No debemos olvidar a los cómplices (de Guerrilla y Dictadura Genocida) que, desde 1983, integran la construcción de la decadencia.

Quienes vivimos parte de aquellos años (1930-1974) supimos del progreso y de su interrupción que fue lo que inauguró la decadencia. No hay decadencia sin progreso previo (A. Gerschenkron).
Díaz, seguramente hijo de aquel progreso social, no puede ignorar que 1964-1974 fue, desde 1814, nuestra cuarta década de mayor crecimiento por habitante.

"Creció a 2% (PIB per capita, P. Gerchunoff, en La Nación)". Sin un año de caída, crecieron la productividad industrial (B. Kosacoff y J. Katz, Cepal) y las exportaciones, las industriales y las totales -en dólares corrientes- se cuadruplicaron (D. Heymann); pobreza 4% y desempleo 3% (Indec). El PIB per capita en dólares era el mayor de América Latina y superaba al de España.

En tres de esos años (72/73/74) Díaz yerra feo. Si se refiere al clima que creó la guerrilla, de acuerdo. Si refiere a economía y sociedad, está equivocado.

En mayo de 1972, con A. Lanusse, la inflación fue 80% anual, la economía se desaceleraba y el desempleo coyuntural, por primera vez en años, fue 7%. La CGT reclamó, "hombres y mujeres sin trabajo" y propuso un Acuerdo Social. 

En 1971, en dictadura y con el acoso de los "estúpidos imberbes" (Perón dixit), R. Balbín (UCRP), la Democracia Cristiana y el peronismo convocaron a "La Hora del Pueblo" para una Democracia sin proscripciones (H. Sueldo lo planteo en 1962). Balbín y los democristianos, que habían protagonizado la oposición al peronismo del '55, sostenían que, sin la participación del peronismo, la democracia sería una farsa. 

La confusión política, en ese tiempo, era tal que hasta Guillermo O'Donnell -nuestro mayor teórico de la democracia- como otros intelectuales valiosos, había sido funcionario de una Dictadura.

La Hora del Pueblo debe ser valorada en ese contexto. Aquél llamado de la CGT cuajó en las "Coincidencias Programáticas" de los partidos políticos -menos el ultra liberalismo (A. Alzogaray) y JP Tendencia (Montoneros de superficie)- y las organizaciones empresarias (CGE y Federación Agraria). 

Las "Coincidencias" comprometían cumplir con el apotegma de R. Balbín: "El que gana gobierna, el que pierde acompaña". Así fue en la tercera presidencia de Perón: las leyes propuestas por el Poder Ejecutivo se sancionaron por unanimidad, el dialogo Balbín/Perón fue semanal y permanente el diálogo entre partidos, empresas y sindicatos. Todo el empresariado (UIA, SRA y Aciel) convalidó ese programa. 

J. C. de Pablo (Mercado, 20/12/73) escribió: "Durante el primer semestre de vigencia los objetivos del acuerdo han sido cumplidos" (...) "la tasa de inflación cayó prácticamente a cero. La experiencia con bienes de consumo dice que no se trata de una mera inflación reprimida sino que es posible conseguir los productos a los precios marcados".

En abril de 1974 (a un año de iniciado el pacto), Mariano Grondona (Mercado), un intelectual del establishment, decía: "¿Hemos advertido hasta donde es anormal la Argentina de hoy? La Gran Paritaria Nacional aúna a empresarios entre sí, como consecuencia del pacto CGE -UIA, a empresarios con obreros en función del entendimiento CGE-CGT, a todos con el Gobierno como expresión de la gran alianza política que lo sostiene y, lo que es decisivo, sin lanzar el país, otra vez, a la inflación".

Grondona, referente para empresarios de AmCham, anticipaba el Informe del Art. IV del FMI (diciembre de 1974): el Gobierno detuvo radicalmente  la espiral de precios y salarios mediante una política de ingresos basada en un pacto social; (la) expansión del crédito coincidió con una pronunciada mejora en la balanza de pagos habiéndose  registrado un aumento de las reservas netas en el primer semestre de 1974 pese a la restricción a la importación de carne (CEE) y el encarecimiento del petróleo; el PIB (1973) aumentó 5,4% superando la tendencia registrada desde 1968 ( FMI, 16/12/1974). 

Díaz, que ignora aquella realidad, propone que con "acuerdos sustentables de los principales actores podamos tener un plan de soluciones concreto por un período mas amplio que el electoral".

"Ese el primer gran problema de la Argentina: ¿como se establece un dialogo fluido entre todos los actores y cuál es el plan sobre el que los agentes políticos y económicos pueden activar una respuesta?".

Coincido. Hay un ejemplo, que para Díaz -no es el único- no es relevante. Aquí hubo un acuerdo político, de empresarios y sindicalistas, imponiéndose a la Dictadura y bloqueando a la Guerrilla, una salida plenamente democrática sin proscripciones que, con "amistad política", fue capaz de formular un programa para salir de la inflación de 80% anual, creciendo y con superávit comercial e incremento de las reservas. Ocurrió. ¿Fue un éxito o un fracaso? Ni lo uno ni lo otro: se abandonó demasiado temprano.

Las citas (y las cifras) son precisas. Pero sí, cierto, no se logró superávit fiscal. Dice el FMI (informe citado): "Desde 1970 la situación fiscal se ha venido deteriorando".

El Pacto Social "en sus esfuerzos por sanear la situación fiscal, dan considerable importancia a la reforma tributaria que entrará en vigor en 1975". Se decidió terminar con el acuerdo y así naufragaron las leyes.

Aquel Gobierno terminó el día de la muerte de Perón (1/7/74). Había quedado rengo por el asesinato de J. I. Rucci (23/9/73): un magnicidio montonero.

A. Gómez Morales, ministro de J. L. Rega reemplazó a Gelbard. Giró 180 grados la política económica. Perdió el volante. Lo tomó un funcionario de la Dictadura, un imprudente calificado, R. M. Zinn que, con la cobertura de C. Rodrigo, puso "dinamita para abrir una puerta" (J.C. de Pablo, LN).

Desde octubre de 1974, la muerte del agente de la "amistad política" (Perón) y el previo asesinato montonero del agente de la "amistad social", Rucci, hicieron que la violencia terminara con el diálogo y el programa. No hay programa sin consenso, ni consenso sin diálogo.

Dice Díaz: "Esos acuerdos de precios son de la época de Gelbard, que termino con un estallido".

Error. "Los de Gelbard" no fueron "acuerdos de precios" sino un sistema de política concertada que abarcaba el corto y mediano plazo de política económica. La información del CEO de AmCham es sesgada: los acuerdos de precios del actual gobierno y de los anteriores, no tienen punto alguno de contacto con el Pacto Social.

Controles de precios -sin éxito o éxito parcial- abundaron desde A. Krieger Vasena hasta J. A. Martínez de Hoz y después.  La comparación del Pacto Social con el presente y otros pasados, es incorrecta y revela lo mal que comprendemos el presente como consecuencia de no mirar objetivamente el pasado y las causas de la decadencia.

Aquel acuerdo no "terminó con un estallido". Grosero error cronológico. Terminó con la muerte de Perón. El "Rodrigazo" (estallido) ocurrió un año después y a ocho meses de la renuncia formal (no la real) de Gelbard, dos nuevos ministros y cambio radical de la política.

Evocar a Moncloa (1977) o el plan israelí (1985) obliga a reflexionar acerca de La Hora del Pueblo (1971), las Coincidencias (1972), el Pacto Social (1973). Tal vez Moncloa e Israel se inspiraron en esa experiencia precedente. El exitoso programa israelí implicó un "acuerdo de precios", pero contó, además de empeño de dirigentes y pueblo, con el pulmotor de Estados Unidos. 

Coincido en casi todo con Díaz menos en la obnubilada insistencia de ignorar la historia. 

En Amcham mostró capacidad de convocatoria. Hubiera sido estimulante advertir que no hay que repetir los gigantescos errores de estos 48 años, no son sólo los de los últimos 20. Basta recordar que el número de personas en la pobreza crece sistemáticamente, desde 1974, 6,3% anual acumulativo. 

Es bueno ponderar los aciertos de la década 1964/74 que incluyen al Pacto Social que fue fruto de un acuerdo político, económico y social. Su abandono fue el fruto de la violencia irracional. 

Estamos en un pantano. De él sólo se sale con fuerza de arrastre afirmada en tierra seca. EE.UU. está en un giro geopolítico y en una nueva concepción de la política económica. Tal vez sea una oportunidad. 

La década 64/74 fue de industrialización exportadora e integración social. Aprovechemos las nuevas oportunidades de la naturaleza. 

Lograr los superávits gemelos, que Díaz desea, pasa necesariamente por "el superávit social". El déficit de millones de niños en la pobreza, hambre alimentaria y vacío de futuro es una barrera gigantesca para la "estabilidad". 

Los "economistas" se ahogan en el debate excluyente de la macro. Por eso no ven la playa y amenazan arrastrarnos al fondo del pantano. 

Repensar, sin consignas, dónde estamos y cómo salimos. Esteban Bullrich va por ahí y la CGT lo abrazó

Esperanza ante la patética representación de políticos, payasos y los medios. 

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