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Entrevista

Unplastify busca “desplastificar” empresas y comunidades

La directora y cofundadora de Unplastify, Agustina Besada, detalla su trabajo en la “desplastificación”

Agustina Besada.
Agustina Besada. Unplastify.
30-06-2022
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Uno de los problemas que cobró relevancia en los últimos años es la cantidad de plástico que se usa a nivel global y el impacto que tiene en el medio ambiente

Unplastify es una empresa que realiza programas para inspirar, informar y generar acciones para impulsar a las personas a diseñar e implementar estrategias en pos de “desplastificar” sus comunidades.

En los últimos años, su trabajo se enfocó en las empresas para eliminar el uso de plásticos descartables de raíz. Trabaja en la prevención, es decir, en reemplazar este material por otros. En ese sentido, busca generar cambios culturales desde los equipos internos para que se reflejen en los productos y en las operaciones de las compañías.

El Economista dialogó con Agustina Besada, directora y cofundadora de Unplastify, quien dio detalles de los proyectos que tiene la empresa social, en especial con su trabajo junto a otras empresas para “desplatificar”. 

¿Cuál es el trabajo que realiza Unplastify?

Unplatify es una empresa social que se dedica a acelerar procesos sistémicos para minimizar y reducir el uso de plásticos descartables. Trabajamos en programas educativos, con empresas y con el Gobierno. Con las escuelas es por el lado de la educación, pero no desde el lado de la concientización, sino desde la acción. Tenemos un programa con el que guiamos a jóvenes de 15 y 16 años para que ellos ideen, pero también implementen estrategias para desplastificar sus comunidades, sus colegios, sus barrios y sus familias. La idea es que lleven a cabo sus ideas, que generen cambios reales y un impacto. Con las empresas lo que hacemos es acompañar ese proceso de desplastificación en los cambios cooperativos, que son necesarios, y los culturales. Estos últimos tenemos desde charlas y un programa de involucramiento de los equipos, en donde los hacemos parte de estos procesos. En lo más operativo, tenemos una metodología que permite medir la huella plástica de una empresa, de una línea de productos o de las operaciones internas, y de esa manera poder comparar con otras empresas, identificar los focos de acción y desarrollar estrategias en conjunto con los equipos para poder reducir el uso de plásticos. Nuestro foco está en plásticos descartables, pero no tanto del lado del reciclaje, sino puramente nos dedicamos a lo que son estrategias para los que sería la reducción. En lo que es Gobierno, acompañamos políticas públicas tanto a nivel municipal como nacional, pero tratamos de incorporar las miradas de todas las partes y acompañar una transición justa. Realmente, midiendo cuál es el impacto potencial de una regulación y cuáles son las alternativas existentes y poder diseñar procesos participativos para que esas regulaciones sean efectivas y se puedan implementar.

Entonces, lo que buscan es sacarlo de circulación…

Claro, ver de qué manera reemplazar por otros materiales, por otros productos o por otros sistemas. Hay veces que el cambio viene por cambiar la manera en que se ofrece un producto o un servicio, repensarlo desde el principio. Y hay veces que es tan simple como pensar políticas internas que eviten el uso de plásticos en las cafeterías, en el uso interno, por ejemplo. Hacemos estrategias de todo tipo: desde el rediseño de productos y servicios hasta las operaciones internas.

¿Qué desafíos encuentran a la hora de “desplatificar”?

Varios. Nosotros encaramos el problema de la contaminación plástica muy desde raíz. Entonces eso a veces hace que no se visibilice la solución, ¿no? Porque por ahí algunos hacen limpieza de plazas o gestión de los residuos, pero para nosotras, en lo que son plásticos descartables, lo que tenemos de tratar es evitarlos de raíz. Ahí siempre tenemos la dificultad de medir el impacto de algo que antes ya existía y ahora no existe, lo que es esa metodología que diseñamos para medir la huella plástica. Nos permite ver eso y valorizar cuando ese plástico que antes se usaba, ahora no se usa. Esa desmaterialización de alguna manera es difícil de transmitir o de comunicar, pero nos enfocamos justamente en eso porque estamos convencidas de que es la manera más efectiva. Siempre decimos que “el mejor residuo es el que no se genera”. Entonces, nosotras trabajamos en eso, en que ni siquiera se generen todos esos plásticos que se pueden evitar.

¿Qué objetivos se plantean para 2022? 

Este año y en 2021 le pusimos foco al trabajo con empresas. Los primeros años Unplastify tuvieron mucho foco en los programas educativos, que hoy ya están en nueve países de Latinoamérica. Tenemos cientos de jóvenes diseñando estrategias desplastificantes. Este último año el foco principal fue el trabajo con las empresas y el desarrollo de la metodología de medición de la huella plástica. En línea con eso, estamos ahora diseñando un sello que permite verificar cuándo esa desplastificación ocurrió para poder otorgarle un reconocimiento a las empresas que logran esta desplastificación. Esto es muy nuevo porque estamos diseñando un nuevo sistema de certificación basado en blockchain llamado UPF Coin, en donde la verificación sucede de manera bastante descentralizada. Es todo un desafío meterse en el mundo de la tecnología al servicio de las soluciones ambientales.

Ahora lanzaron la campaña “Julio sin Plásticos”. ¿En qué consiste? 

“Julio sin plásticos” es una campaña que hacemos todos los años en julio. En realidad, hay una campaña global que organizan muchas organizaciones, que es “Plastics-Free July” (Julio libre de plásticos, en inglés). Nosotras la bajamos a Latinoamérica con representantes, capitanes, embajadores hispanohablantes. Nosotros tenemos ahora como 10 capitanes de equipos que van a estar liderando los esfuerzos de mucha gente que se está anotando. Sucede todo en redes sociales o mail, y la propuesta es muy simple. Es como un detox de 21 días en donde invitamos a todos aquellos que se sumen a elegir un plástico descartable a eliminar. ¿Por qué? Vemos que el problema del plástico es muy grande y cuando uno lo empieza a ver y a darse cuenta de que estamos muy rodeados en nuestra vida cotidiana de plásticos descartables es un poco abrumador. Entonces, la manera que siempre recomendamos para empezar es con un plástico a la vez. Esta campaña sirve para para los que ya vienen desplastificando hace muchos años y para los que recién empieza. Sirve para todos y básicamente desde Unplastify hacemos ese acompañamiento para que todos podamos atravesar esta desintoxicación de 21 días. La propuesta siempre es pensar en subir la apuesta y llevarlo a nuestras comunidades. Entonces, un cambio que yo logré en mi vida personal lo puedo hacer sistémico llevándolo a mi familia, a mis amigos, a mi club, a mi universidad. Para nosotros la clave está en eso, en que hayan muchos agentes de cambio que provoque cambios sistémicos en la vida de mucha gente. La idea de sumarse a “Julio sin plástico” es sumarse a elegir un plástico a eliminar, pero después pensar cómo hacer para trasladar ese nuevo hábito a mi comunidad.

EL DATO

42 kg

En Argentina se calculó que consumimos entre 40 y 42 kilos de plástico por persona al año (Fuente: Ministerio de Hacienda, 2019)

*

En Unplastify dicen es que necesario reutilizar o reciclar el plástico, y emplear un modelo de economía circular para reducir el impacto sobre el ambiente. Sin embargo, eso no soluciona el problema de los plásticos. “Creemos que debemos evitar y prevenir el plástico presente en nuestras rutinas, preguntarnos cuál de ellos puedo eliminar inmediatamente, establecer un plan de acción para reducir al máximo el uso del plástico descartable y su demanda”, agregan.

 

+info: #Unplastify

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