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¿Cómo preparar una empresa para una posible venta?

Una manera inteligente de evaluar si nuestras empresas están preparadas para una venta es utilizar la rueda de valor. Nos permite analizar distintos aspectos en los cuales cualquier posible comprador pondrá foco en caso de tener intenciones serias de concretar una compra.

¿Cómo preparar una empresa para una posible venta?
Gustavo Schutt 24 mayo de 2024

Una manera inteligente de evaluar si nuestras empresas están preparadas para una eventual venta es utilizar la rueda de valor. Esta herramienta nos permite analizar distintos aspectos en los cuales cualquier posible comprador pondrá foco en caso de tener intenciones serias de concretar una compra.

Tomar esta herramienta nos permitirá además generar valor en forma sustentable, incrementarlo con continuidad en el tiempo y lograr que nuestras empresas tengan más valor, más allá de estar buscando o no una venta inmediata.

La rueda de valor tiene componentes duros, que son los financieros, y otros intangibles como procesos, gente y cultura, mercado correcto e ingresos predecibles. Aquí nos enfocaremos en uno de estos factores intangibles, que son los procesos.

Esta porción de la rueda consta, a su vez, de tres elementos, que exploraremos a continuación:

Sistemas de información

Si llega alguien externo a la empresa con interés en comprarla, es seguro que va a querer saber con qué sistemas de información contamos. No es lo mismo una compañía que tiene sistemas de información tecnológicamente actualizados que una que no los tenga. Las empresas para poder mantenerse "más o menos adecuadas a la tecnología"  tienen en promedio una gran actualización de sistemas cada cinco o siete años.

Tenemos que ver, en los propios sistemas, la utilidad de la empresa, rentabilidad por producto, por mercado, por servicio. Es importante entender dónde está esa información, en qué medida es escalable. ¿Podemos crecer? ¿Podemos ir de un país a otro con nuestros sistemas y tener soporte? ¿Vemos la información integrada en moneda dura de los distintos países? ¿Esos sistemas permiten agregar complejidad y crecer con el negocio? La respuesta a todas estas preguntas es vital para calcular el valor de nuestra empresa.

Por ejemplo, se estima que una empresa que implementó una solución tecnológica world class va a contar con sistemas y procesos bien documentados, va tener la información integrada y la posibilidad de verla en moneda dura consolidada. Además, se supone que es una empresa que ha revisado sus procesos, tiene documentación, no posee sistemas informales y cuenta con la capacidad de crecer y de seguir a la tecnología. Eso nos coloca un escalón arriba e incrementa el valor.

Procesos de negocios y ADN

Cada empresa tiene algo en particular, que es el ADN, que la hace distinta de cualquier otra. A veces ese ADN tiene mucho valor, hay que cuidarlo y hay que potenciarlo. Cada uno en su empresa sabe qué cosa lo distingue, cuál es ese ADN. Hay veces que está relacionado con la cultura, con la forma de hacer las cosas. Esto puede tener mucho valor y hacer que la empresa sea muy atractiva y buscada.

En cuanto a los procesos de negocio, un potencial comprador querrá asegurarse que todos en la empresa saben y tienen por escrito cómo se hace cada proceso de negocios: cómo se compra, cómo se vende, cómo es la producción, cómo es el proceso de abastecimiento, cómo se comunica, cómo se gestiona el talento, cómo son los controles, cómo es el proceso de abastecimiento o el de la logística de entrega, si los procesos están integrados a sus sistemas, y solo por mencionar algunos.

Es primordial tener un proceso de planeamiento y plan estratégico. Esto implica plantear una estrategia y su ejecución. Como empresa debemos tener en claro que estamos en una situación A, que dentro de un año queremos estar en B y dentro de tres años en C. Hay un tiempo y hay objetivos. A su vez, estos objetivos deben tener métricas: tenemos que poder medirlos de manera objetiva. Y todo esto no debe conocerlo solo el dueño, sino todo el equipo, debe estar escrito y consensuado. Imaginemos toda la organización conociendo los objetivos y qué proyectos estamos haciendo para cumplir con los mismos. Estaremos mostrando una empresa con un gran atractivo.

Tecnología y propiedad intelectual

No hay dudas de que se trata de un ítem clave a los ojos de un comprador. Las marcas pueden tener mucho valor. ¿Están bien registradas nuestras marcas? ¿Podemos ir con ellas a distintos países o regiones y no vamos a tener oposición? Esto es muy importante, se va a revisar inevitablemente, y se va a considerar para fijar el valor.

Por último, otro tema a evaluar será la tecnología que utilizamos para elaborar los productos que vendemos o brindar los servicios que ofrecemos. No es lo mismo una empresa con tecnología de punta que una con un déficit en ese sentido. Es obvio que una empresa que está actualizada tecnológicamente no es igual, desde el punto de vista de su valor, que una con tecnología obsoleta.

La rueda de valor es una herramienta que se puede aplicar a todos y cada uno de los factores que nos permitirán que nuestra empresa valga más. Es importante trabajar de manera metódica y permanente para conseguir este objetivo, e ir incrementando el valor de la empresa en forma sustentable. 

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