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Arquitectura empresarial para elevar a las organizaciones digitales

El arquitecto empresarial define un roadmap y guía el camino a seguir para cada momento y contexto organizacional

La práctica del arquitecto empresarial cambió radicalmente en la última década
La práctica del arquitecto empresarial cambió radicalmente en la última década
Fernando Sclavo Fernando Sclavo 10-01-2023
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La transformación digital está entre nosotros hace años, pero la pandemia de Covid-19 aceleró con intensidad imprevista este proceso e impulsó a -absolutamente- todas las organizaciones a adoptarla: hasta los colegios de nuestros hijos debieron adoptar tecnologías y prácticas que les permitieran seguir educando a distancia.

En términos prácticos, durante la pandemia, la revolución digital "saltó" en velocidad y alcance, generando cambios cuya ocurrencia estaba originalmente prevista para dentro de muchos años y de los cuáles no comprenderemos su impacto total hasta tanto no hayamos sido capaces de asimilarlos, vivirlos y, finalmente, estudiarlos.

Si algo nos volvió a mostrar este suceso es que el avance tecnológico, la capacidad que tienen las organizaciones para incorporarlo y la adaptación necesaria en los equipos y personas ocurren a velocidades muy diferentes y siguiendo también distintas cadencias. Asumir que la sincronización de esos ciclos -a partir de la generación de proyectos tipo Big Bang, por ejemplo- es posible y que el ritmo de avance se mantendrá en el tiempo, es utópico.

En la práctica, la transformación avanza en diferentes carriles y con distintas dinámicas y, más temprano que tarde, empieza a emerger una tendencia en la que cada problema intenta -sin siquiera proponérselo- capturar el ritmo, corriendo el foco de aquello que es realmente importante, o dejando de respetar tiempos de maduración que deben ocurrir indefectiblemente.

Y es en este terreno donde la arquitectura empresarial entra en juego. Este término, que para algunos es "de nicho", se centra en un proceso que resulta fundamental para organizaciones de distinto origen y tamaño.

El arquitecto empresarial define un roadmap y guía el camino a seguir para cada momento y contexto organizacional, comprendiendo la dinámica definida, primero, por el negocio, luego por las personas y, finalmente, por la tecnología. Da visibilidad temprana a toda la organización de los probables beneficios, riesgos e impactos de las situaciones posibles, de forma tal que la toma de decisión sea informada, y lo lleva a cabo mediante una metodología repetible y medible. Traza una estrategia pero también la evoluciona en forma constante, evitando que caiga en obsolescencia, ayudando a mantener el foco en los temas importantes y visualizando posibles soluciones alternativas, opciones para mitigar riesgos reales o potenciales. Y articula las iniciativas para asegurar que la consistencia entre personas, negocio y tecnología se mantenga en el tiempo.

Para alcanzar el éxito, es fundamental que esta estrategia se construya desde el lugar donde las cosas suceden, conjuntamente con los equipos de trabajo, viviendo en primera persona los problemas que estos encuentran y acompañando la evolución de las iniciativas, muchas veces identificando y removiendo obstáculos en forma temprana.

Sin embargo, la práctica del arquitecto empresarial cambió radicalmente en la última década, incluso en algunas organizaciones reciben otros nombres, aun cuando el rol se mantiene: ya no son aquellos "teóricos y guardianes de la arquitectura", sino profesionales pragmáticos que, apoyados en la teoría, despliegan fuertes roles de comunicación, negociación y gestión del cambio, con el objetivo de habilitar y acelerar el negocio y la transformación digital de las organizaciones.

Al manejo de los clásicos aspectos de negocio y tecnología, han incorporado cuestiones metodológicas y prácticas de industria que le permiten moverse versátilmente en la trilogía personas, negocio y tecnología, asegurando que las acciones que sobre estas se tejen, mantengan su entrega de valor y coherencia a lo largo del tiempo.

En este nuevo contexto post pandemia, con una revolución digital hiperacelerada, con el surgimiento del trabajo remoto y con una transformación digital lanzada en el presente o futuro de cada organización, contar con una visión holística que facilite el alineamiento, habilitar la evolución rápida de sus negocios, incorporar los avances en el mundo de los datos en la estrategia de negocio, optimizar la operación gobernando sus arquitecturas actuales y futuras, y facilitar el funcionamiento ágil y eficiente del negocio y la tecnología son los aspectos donde esta disciplina se luce.

Prueba de esto es que algunos relevamientos muestran que el rol del arquitecto empresarial escaló durante 2022 a las primeras posiciones como el puesto más demandado en IT. En definitiva, son habilidades que las organizaciones argentinas, desde las startups hasta las compañías globales, necesitan para adelantarse a lo que viene y no quedar en el pasado.

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