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Análisis

Sonido de Libertad: el éxito de la película que reúne teorías conspirativas, religión, la recomendación de Mel Gibson y el apoyo de Donald Trump

La película, que se estrena el 31 de agosto en Argentina, es una historia sobre un agente de migraciones dedicado desarticular redes internacionales de pedófilos. Llega envuelta de una polémica sobre teorías conspirativas, política y religión.

Sonido de Libertad costó US$ 14 millones .
Sonido de Libertad costó US$ 14 millones . .
Pablo Planovsky 21 agosto de 2023

Fue como una bomba que ni siquiera Tom Cruise pudo desactivar. Contra todo pronóstico, Misión Imposible: Sentencia Mortal - Parte 1 no despertó el entusiasmo de los espectadores, que en julio prefirieron ver Barbie u Oppenheimer, dos de los mayores éxitos del año. 

Pero el tiro de gracia para la séptima entrega de la franquicia de Tom Cruise llegó con un título inesperado: Sonido de Libertad

Una película que creció hasta convertirse en uno de los mayores sucesos del cine independiente en años, que está envuelta en un halo de teorías conspirativas, significantes políticos y partidarios, y el rechazo de gran parte de la industria que parece solidificar su estatus de película controversial.

Si de controversias se trata, un experto en la materia es Mel Gibson. Su recomendación llegó sin demasiados preámbulos, con la mirada directo hacia la cámara, sin ningún tipo de edición o música incidental, como si se tratase de un mensaje que por su inmediatez adquiere un carácter de mayor veracidad. "El tráfico de personas es uno de los problemas más perturbadores que hay hoy en el mundo, en especial el tráfico de niños. El primer paso para enfrentarlo es tomar conciencia de ello. Vayan a ver Sonido de Libertad". 

La recomendación es efectiva no solo por su aparente sencillez. Gibson un director aclamado, amado y odiado por Hollywood, no está involucrado de ninguna manera en la producción de Sonido de Libertad. Su carrera como actor y, en especial, como director, lo hicieron crecer como una de las voces más distinguidas de la industria. Sus producciones estuvieron rodeadas de polémicas: La Pasión de Cristo, Apocalypto y Hasta el Último Hombre llenaron salas al mismo tiempo que despertaron agudos análisis sobre algunas de las ideas que proponen. 

El argumento de Sonido de Libertad no parece estar demasiado lejos de un thriller de acción de los que hace mucho tiempo no tenían éxito en la pantalla grande: un agente que decide embarcarse en una búsqueda personal por territorios hostiles para liberar a niños víctimas del tráfico de personas. La simple sinopsis promete suspenso y algo de acción, con un héroe que desafía peligros muy reales al estar basada en un hecho verídico. El argumento explica parte del fenómeno, pero no todo.

Sonido de Libertad costó US$ 14 millones y, en la semana del fenómeno mundial #Barbenheimer, logró recaudar más que un tanque como Misión Imposible 7, que se desinflaba apenas una semana después del estreno en Estados Unidos. 

La película de Tom Cruise costó US$ 291 millones, sin contar los gastos de marketing. Fue el David contra Goliat entre una producción independiente y el tanque financiado por Paramount. El film, dirigido por el mexicano Alejandro Gómez Monteverde y coescrito junto a Rod Barr, fue financiado independientemente y adquirido por 20th Century Fox en 2018. 

Pero cuando Disney compró el estudio en 2019, lo cajoneó. Los productores lograron la liberación de la película para distribuirla por su cuenta. Cuando se estrenó este julio en Estados Unidos empezó a crecer en las redes y los grandes medios pronto intentaron probar que el supuesto éxito de taquilla en realidad era una cortina de humo.

En las redes aparecieron fotos de cines casi vacíos que, en teoría, habían agotado las entradas para ver la película. Se empezaron a construir dos relatos: por un lado, los que decían que el éxito popular de la película independiente no era tal y todo era una conspiración para hacer creer que sí lo era. Del otro lado estaban los que decían que ciertas voces buscaban desacreditar un fenómeno que movilizó al pueblo (no necesariamente el cinéfilo) de vuelta a las salas. La época de la posverdad: cada bando aseguraba tener la razón.

El problema con los argumentos que sostienen que el éxito de Sonido de Libertad es una pantalla fabricada por sectores que tienen una agenda de intereses oscuros es que sin quererlo,  abre una caja de Pandora para la industria del cine. Si una producción como esta, que costó US$ 14 millones, puede "comprar entradas" para vender la apariencia de un éxito popular que acumula más de US$ 173 millones en todo el mundo (y convertirse en la producción más rentable del año, por mucha diferencia), nada impide que otras no lo hayan hecho o lo hagan a futuro.

Sonido de Libertad incluye una propuesta inusual, como si fuera una cadena de favores bajo la leyenda "pay it forward": regalarle una entrada a otra persona si el espectador disfrutó la película, para "generar conciencia" sobre el tráfico de niños. 

En los créditos finales aparece Jim Caviezel fuera de personaje y en un mensaje de unos minutos urge al espectador a apoyar el film bajo esta modalidad. De nuevo, las críticas sostienen que ese programa "pay it forward" prueba que muchas entradas vendidas fueron regaladas. 

Sonido de Libertad no es la primera película que lo hace. Argentina, 1985 fue un éxito cuando pasó por los cines locales. 

Muchas salas se llenaron. Varias, como las de algunos cines municipales, porque regalaban las entradas al la película retratar un momento histórico importante para la nación, y porque detrás estaba un gigante como Amazon. No le resta mérito: algunas producciones no llenarían ni la mitad de las salas aún con entradas regaladas.

Religión y teorías conspirativas

Sonido de Libertad quedó inmersa en la batalla cultural. Así como Mel Gibson no es un significante vacío, esta película tampoco lo es. No es secreto que la mayor parte de Hollywood está alineada hace décadas con las políticas demócratas y el poder que ejercen apellidos como Clinton, Obama o Biden. Muchas veces la torpeza política partidaria de la meca del cine terminó estallando como los explosivos marca ACME en la cara del coyote. 

El más claro ejemplo es la poca o nula cobertura que los grandes medios de cine de Estados Unidos le dieron cuando empezó a crecer en taquilla.

Pero sí empezó a captar la atención de los grandes medios cuando se descubrió que uno de los financistas asociados con la película había sido arrestado y acusado de secuestro infantil. El imputado, Fabian Marta, figura en los créditos como una de los miles de patrocinadores que contribuyeron para financiar la película (una práctica que puede existir en producciones independientes). 

De nuevo, la posverdad: para algunos fue toda una operación para ensuciar el nombre de una película que "justo" apareció en todos los grandes medios cuando este caso salió a la luz. Para otros, fueron nuevas herramientas para probar que el film es una producción "hipócrita".

Otro de los puntos bajo análisis es la distribuidora de la película, Angel Studios. Fundado por un grupo de hermanos mormones de Salt Lake City, los Harmon, el inusual escrutinio sobre la producción y distribución (cosa que no ocurre con casi ninguna otra producción cinematográfica) agrega más gasolina para las incendiarias teorías conspirativas de ambos bandos.

QAnon, Trump y rituales satánicos

"Es la mejor película que hice en mi vida", dijo el actor protagónico de Sonido de Libertad, Jim Caviezel (el mismo de La pasión de Cristo), quien también hizo su aporte al combustible para las redes. En una charla con Steve Bannon (uno de los estrategas detrás de la campaña de Donald Trump en 2016), habló sobre una teoría conspirativa alimentada por los seguidores de QAnon. 

La teoría en cuestión sostiene que hay un grupo de millonarios y poderosos que torturan, abusan sexualmente y asesinan niños para la obtención de un compuesto químico, el adrenocromo. 

Gómez Monteverde se distanció de los comentarios del actor: "Las etiquetas que unen a la película con QAnon me rompen el corazón". El director no asistió a la proyección privada de la película que se hizo para el ex presidente Trump y que Caviezel le dedicó varios posteos en su Instagram. 

Aunque la película no hace ninguna referencia explícita a rituales satánicos con millonarios vampíricos bebiendo sangre de niños, las críticas negativas que recibió  (en medios como The Guardian) emparentaron a la obra con las teorías conspirativas. Las reseñas de los medios fueron mixtas (43/100 en Metacritic y 67% en RottenTomatoes) pero la respuesta del público parece ser mucho más positiva, como atestigua el 7.9/10 en IMDb. De nuevo, más leña para el fuego que alimenta la división entre dos grupos que pelean por ejercer el poder: el de los "críticos especializados" y los "espectadores comunes".

Algunas figuras públicas tomaron partido a favor o en contra de la película como si fuera otra cuestión partidaria dentro del amplio espectro político de Estados Unidos: emparentaron el gusto (a favor o en contra) de los espectadores con una supuesta carga ideológica de izquierda o derecha. 

Sonido de Libertad recién está empezando su recorrido comercial fuera de Estados Unidos, pero sin dudas ya es uno de los eventos cinematográficos del año. Caviezel cree que la película debería ganar el Oscar: "En un mundo justo, esta película ganaría. Pero, como La pasión de Cristo, no la van a tocar". Ya sea nominada o no, cualquiera de las dos alternativas seguramente alimentará más el halo que dará que hablar (y vendará más entradas) en los próximos meses.

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