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Reflexiones sobre la COP 28: avances y desafíos en la Cumbre del Clima 2023

La participación histórica de los países petroleros en la negociación hacia la mitigación del cambio climático podrían indicar un cambio de paradigma significativo en la mentalidad colectiva.

La COP28 de Dubai
La COP28 de Dubai Unfccc

La reciente celebración de la COP 28 en Dubai ha sido un llamado urgente a la acción colectiva frente al cambio climático, reuniendo a los países que son partes del Acuerdo de París y de la convención, figuras mundiales, representantes de organismos internacionales, científicos, empresarios y activistas ambientales en un esfuerzo por enfrentar la crisis global que nos atañe a todos.

Dos semanas intensas de negociaciones, acuerdos y nuevas promesas han dejado en claro cuestiones cruciales que reflejan avances y, al mismo tiempo, desafíos pendientes de resolución en la agenda climática global.

La relevancia de esta cumbre se evidenció desde su anuncio.

Por un lado, la elección de Dubai como sede generó controversia debido a que es una ciudad ubicada en un país donde aproximadamente el 30% de sus ingresos provienen del petróleo y el gas. Además, la designación como Presidente del Sultan Ahmed Al Jaber, quien preside tiene estrechos vínculos con la empresa petrolera estatal, avivó el debate sobre intereses contrapuestos en la lucha climática.

Por otro lado, la presentación previa a la inauguración de la COP 28 del primer informe técnico del balance global de emisiones, el primer "global stocktake" reveló un estancamiento preocupante en los planes climáticos. Este informe confrontó al mundo con una cruda realidad: el curso actual conduce al incumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5°C.

A pesar de estos desafíos iniciales y el complejo contexto geopolítico actual, la vigésima octava Conferencia de las Partes presenció hitos importantes en su desarrollo, que dieron lugar a la construcción de acuerdos históricos en la lucha contra el cambio climático.

La COP28 de Dubai
La COP28 de Dubai

Estos logros se basan en la evaluación de aspectos fundamentales relacionados con la ambición en reducir emisiones, adaptarse al calentamiento global y reducir la vulnerabilidad, abordar las pérdidas y daños, establecer reglas y procedimientos en línea con el Acuerdo de París, especialmente en lo que concierne al Artículo 6, influir directamente en la economía real y avanzar progresivamente en la construcción de un nuevo sistema de financiamiento internacional que expanda y refuerce el financiamiento climático.

Avances más significativos

El balance global

El Acuerdo de París estableció un mecanismo denominado Global Stocktake (GST) cada 5 años, destinado a realizar un análisis exhaustivo de los avances en mitigación, adaptación y medios de implementación, con especial énfasis en los países en desarrollo. 

Este año estaba prevista la presentación del primer reporte, que evaluó la situación actual y proyectó futuros escenarios. En el texto del Balance Global, se insta a las partes a lograr un triple aumento en la capacidad instalada de energía renovable y duplicar la tasa de mejora en la eficiencia energética global para el año 2030.

Además, se hace un llamado a acelerar la eliminación del carbón en la generación eléctrica, transitar hacia sistemas energéticos libres de emisiones netas y abandonar progresivamente los combustibles fósiles para alcanzar emisiones netas cero hacia 2050, en línea con el objetivo de 1,5 °C, haciendo uso de tecnologías de baja emisión y eliminando subsidios ineficientes. 

Otros puntos clave incluyen el desarrollo de infraestructura y la rápida implementación de vehículos con emisiones netas bajas o nulas, así como la reducción sustancial de gases de efecto invernadero distintos al CO2, con un énfasis particular en la disminución del metano.

El principio del fin de la era fósil

La inclusión explícita del llamado a abandonar los combustibles fósiles contenido en la decisión marcó un cambio significativo en la agenda climática, a pesar de las tensiones generadas por la presencia de líderes vinculados a este sector. Inicialmente, existía una presión considerable para evitar cualquier mención a los combustibles fósiles. 

Sin embargo, posteriormente, las discusiones se concentraron en decidir si la referencia sería acerca de eliminar o reducir el uso de estos recursos y finalmente se terminó consensuando el concepto de "transitioning away" que significa un abandono progresivo del carbón, el petróleo y el gas. El acuerdo representa un compromiso colectivo para acelerar la transición hacia fuentes de energía sostenibles y renovables.

Meta global de adaptación

Las expectativas durante la conferencia se centraron en los resultados relacionados con el financiamiento específico y el acceso de los países más vulnerables a este tipo de apoyo financiero, así como en la posible definición de la meta global de adaptación. 

A pesar de haber adoptado un marco para el Objetivo Global de Adaptación (OGA) con metas que reflejan un consenso a nivel mundial sobre los objetivos, así como la presentación de planes nacionales de adaptación por parte de 51 países y comunicaciones de adaptación por parte de 62, persisten desafíos significativos en la ejecución de planes y programas de inversión y en la efectiva distribución de los fondos disponibles, que son escasos. 

Aunque se ha subrayado la necesidad de movilizar financiamiento y facilitar el acceso a fondos, la realidad muestra una brecha importante en términos de colaboración para la adaptación, exacerbando las disparidades entre regiones y países en lugar de disminuirlas, a pesar de los compromisos financieros existentes.

Pérdidas y daños

Sobre este punto era necesario desarrollar un mayor detalle sobre el mecanismo de financiamiento para atender las pérdidas y daños y definir cuál iba a ser la institución anfitriona. Finalmente, se resolvió que el Banco Mundial se desempeñará como anfitrión interino, debido a la solicitud de varios países que

buscaban establecer un fondo independiente similar al Fondo Verde para el Clima. Esto se debe a la reticencia de que un fondo específico se canalice a través de una vía tradicional, especialmente en un momento en el que se demanda una reforma en el sistema financiero internacional. 

La COP28 de Dubai
Hubo un número récord de planes nacionales de adaptación presentados en 2023, pero se necesitan más.

Reglas del Acuerdo de París

El Artículo 6 del Acuerdo de París ha sido centro de discusiones en torno del desarrollo de reglas para la cooperación climática internacional. Se han logrado avances en la definición de procedimientos, nomenclatura y prioridades como el enfoque en género, pero persisten demoras en la finalización de las reglas operativas. 

Aunque se han adoptado decisiones sobre herramientas sostenibles, como la evaluación de riesgos, la actividad en los mercados de emisiones ha sido mínima, y las transacciones en el marco de los mecanismos de la Convención han experimentado un estancamiento, debido a que las reglas no se terminan de definir.

Economía real

A pesar de los prometedores avances en iniciativas de la economía real y los múltiples anuncios provenientes de países y actores no estatales, tanto dentro como fuera de la cumbre, aún persisten desafíos en su aplicación debido a limitaciones metodológicas. Hay tantos senderos de transición posibles y resta en ciertos casos definir nuevos modelos de negocios, lo que hace más complejo elegir el escenario más viable en el largo plazo. 

Sectores claves para la transición se encuentran con dificultades para aplicar sus iniciativas en la práctica. El verdadero desafío radica en hallar un enfoque unificado que permita concretar con éxito estas diversas iniciativas.

Financiamiento climático

El financiamiento climático es un componente transversal a todas las iniciativas mencionadas anteriormente. Aún enfrenta desafíos significativos para su implementación efectiva a pesar del reconocimiento sobre la necesidad de reformar la arquitectura financiera internacional. Si bien se mantiene el compromiso por parte de los países para asignar recursos, la ejecución efectiva sigue siendo un punto crítico para avanzar en la acción climática. 

Este aspecto es crucial en la implementación de medidas para la descarbonización, pues con insuficientes recursos financieros, llevar a cabo estos compromisos a nivel internacional se vuelve prácticamente inviable. Entre los resultados recientes, destaca la Declaración sobre un Marco Mundial para el Financiamiento de la Lucha contra el Cambio Climático y la creación del Grupo de Trabajo sobre la Mejora Crediticia de Financiamiento Soberano Vinculado a la Sostenibilidad para la Naturaleza y el Clima.

¿Ha resultado exitosa la COP 28?

Las señales apuntan a los avances significativos habidos en términos de nuevas obligaciones y declaraciones anuales que continúan marcando un rumbo esperanzador. Sin embargo, cerrar la brecha de lo acordado globalmente y su implementación en la práctica sigue siendo una tarea pendiente.

Como dato alentador, si bien los acuerdos climáticos tienen cierta fragilidad inherente, ya que a menudo reflejan la lucha de poder geopolítico y la alta competencia en los mercados internacionales, de cara al futuro, se vislumbra el surgimiento progresivo de actividades y modelos de negocios cada vez más rentables, alineados hacia la neutralidad de carbono, que podrían producirse mucho antes de lo proyectado.

Además, cabe destacar el triunfo del multilateralismo en la construcción de una gobernanza climática mundial. La participación histórica de los países petroleros en la negociación hacia la mitigación del cambio climático podrían indicar un cambio de paradigma significativo en la mentalidad colectiva.

No obstante, persisten desigualdades que van más allá de este acuerdo, en algunos sentidos, históricos. Es esencial no perder de vista la urgencia de proteger a las naciones en desarrollo de los devastadores efectos del cambio climático, así como reconocer el ambiente como un derecho humano primordial en nuestra lucha global por un futuro sostenible.

Esta nota de opinión se basa en la metodología desarrollada por Micaela Carlino, Luciano Caratori y Hernan Carlino de la Fundación Torcuato Di Tella que se aplica desde su primera edición en la COP26 de Glasgow.

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