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Protestas

Por qué protestan los agricultores europeos

El poder de los agricultores y la cercanía de las elecciones representan entonces una amenaza para cualquier político y Gobierno de Europa.

El malestar de los agricultores europeos se debe a cambios decididos en sus propios países y las novedades de la política agrícola de la Unión Europea
El malestar de los agricultores europeos se debe a cambios decididos en sus propios países y las novedades de la política agrícola de la Unión Europea .
Paolo Rizzo 02 febrero de 2024

En las últimas semanas, una ola de protestas de agricultores ha sacudido Europa. En Italia y Alemania se ha protestado en contra de la eliminación de las ventajas fiscales para la compra de diésel. En los Países Bajos, en contra de las medidas drásticas para reducir las emisiones de nitrógeno del sector agrícola. En otros países y en frente de las instituciones europeas se protesta en contra de la entrada de productos ucranianos al mercado único y a la nueva legislación europea. 

Las protestas han sido hasta ahora pacíficas, pero han logrado paralizar los países. Los agricultores bloquean los accesos a las autopistas y, con sus tractores, invaden las calles de las ciudades. Pero hubo distintos momentos de tensión. 

En Alemania, un grupo de agricultores quiso impedir al ministro de Economía, Robert Habeck, desembarcar del barco al regreso de sus vacaciones y amenazó con subirse. En Italia, un hombre falleció mientras su auto estaba bloqueado en el medio de las protestas. En Bruselas, los agricultores bloquearon la ciudad y se instalaron frente al Parlamento.

En líneas generales, el malestar de los agricultores europeos se debe a cambios decididos en sus propios países y las novedades de la política agrícola de la Unión Europea. En Europa, aproximadamente un tercio del presupuesto comunitario se destina a la financiación de la agricultura. Del presupuesto de un trillón de euros del periodo 2021-2027, 387.000 millones de euros van a la agricultura. La gran mayoría de estos últimos fondos, casi el 75%, consiste en ayuda directa a los agricultores. 

  • En otras palabras, la viabilidad económica de la agricultura europea depende en gran medida de la ayuda comunitaria y de las ventajas fiscales adicionales otorgadas por los países de la UE al sector agrícola. Pero, en los últimos meses, ha comenzado a producirse un cambio significativo. 

En primer lugar, los gobiernos han intentado reducir los subsidios para generar ahorros en el presupuesto nacional y empujar al sector agrícola a contribuir al logro de los objetivos climáticos. Luego, la UE permitió que expirara una prohibición temporal de importación de granos ucranianos y se ha permitido la importación de granos ucranianos y otros productos alimenticios. Es una mala noticia para los agricultores europeos porque tienen que enfrentar a la competencia de los productos ucranianos. 

En fin, la nueva política agrícola comunitaria ha introducido algunas obligaciones para los agricultores que quieran acceder a los fondos europeos. Entre otras, las normas piden mantener 4% de las tierras improductivas. 

El conjunto de novedades ha generado un profundo malestar entre los agricultores europeos, pero sobre todo ha suscitado inquietud en la clase política europea. Los agricultores representan un grupo de poder muy influyente en cada país y en la Unión Europea misma. Además, sus tractores tienen la capacidad de paralizar los países, generar problemas de abastecimiento en los supermercados e influir en el precio de los productos básicos.

La influencia de los agricultores es capaz de influir hasta en los caminos de la política exterior de cada país. Polonia ha sido uno de los aliados más sólidos de Ucrania desde la invasión rusa. Sin embargo, el malestar de los agricultores polacos debido a la competencia de los productos agrícolas, combinado con la proximidad de las elecciones, llevó al primer ministro polaco Mateusz Morawiecki a bloquear las importaciones agrícolas ucranianas. Esta decisión fue posteriormente confirmada por su opositor y nuevo primer ministro Donald Tusk.

El poder de los agricultores y la cercanía de las elecciones representan entonces una amenaza para cualquier político y Gobierno. No sorprende entonces que, frente a las amenazas, Ursula von der Leyen salga a respaldar los agricultores. El miércoles, la Comisión Europea propuso algunas excepciones a las normas de la política agrícola común que obligan a mantener determinadas superficies no productivas.

La noticia difícilmente logrará apaciguar las protestas de los agricultores. Además, las elecciones europeas en junio generan aprensión en las capitales europeas. Cerrar el acuerdo con el Mercosur antes de esa fecha podría desencadenar mayores protestas e influir en el resultado electoral. Entre los presidentes más preocupados se encuentra Emmanuel Macron. Esta semana, el presidente afirmó en Suecia que se necesita claridad sobre el acuerdo con el Mercosur y que no se puede firmar tal como está. El presidente siente la presión de Marine Le Pen que, en una encuesta del diario Le Figaro, resultó ser, por primera vez, la política más popular. 

Frente a las protestas de los agricultores y la amenaza de perder las elecciones, Macron intenta retrasar el acuerdo con el Mercosur. Según un artículo de Politico, Macron le habría escrito a la presidenta de la CE, la alemana von der Leyen, para retrasar la firma del acuerdo para no perder los votos que le asegurarían un segundo mandato a en Bruselas. Así como las negociaciones se retrasaron por razones políticas de los países sudamericanos, esta vez una parte importante de la UE intenta retrasar el acuerdo, también por razones políticas. 

A pesar de la cercanía entre las partes, podría necesitarse más tiempo de lo planeado para lograr oficializar el acuerdo. 

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