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Cadena de suministros

Pese a las tensiones, China busca seguir conectada a Occidente

Desde el estallido de la guerra en Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea se han dado cuenta de lo peligroso que es que sean tan dependientes de países como Rusia y China. Por ello, poco a poco, intentan reducir su dependencia, aunque Pekín busca convencerlos de lo contrario.

Pese a las tensiones, China busca seguir conectada a Occidente
Damián Cichero 28 noviembre de 2023

En un mundo cada vez más interconectado, los shocks que representaron la pandemia del coronavirus y la guerra en Ucrania les demostraron a los países que las cadenas de suministros, un eslabón clave de la actual economía internacional, muchas veces pueden hacerlos rehenes de ciertos actores.

Esta no es una idea nueva, ya que, en los 70, Robert Keohane y Joseph Nye hablaban de la famosa "interdependencia compleja": básicamente, que la mayoría de los países son mutuamente dependientes, lo que permite mejorar los niveles de vida.

Sin embargo, la contracara de esto es que, si la dependencia de un país es muy alta respecto de otro, este último podría utilizar esta situación como un arma.

Algo así sucedió tras el estallido de la guerra en Ucrania, cuando Rusia decidió cortar el envío de gas a Europa, generando una importante crisis energética en todo el Viejo Continente, aunque fueron los países más dependientes del gas ruso, como Alemania, los que más sufrieron dicha situación.

Por ello, desde ese momento, una gran cantidad de actores, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea, han optado por dejar de expandir sus cadenas de suministros e incluso cada vez se concentran más en producir los servicios y bienes que consideren estratégicos dentro de su propio territorio.

Pero este nuevo paradigma le está generando grandes dolores de cabeza a China, ya que la mayoría de los miembros de Occidente desconfían de Pekín por sus vínculos con Moscú y otros polémicos países como Irán, Corea del Norte y Venezuela.

Debido a esto un número creciente de empresas extranjeras está optando por no expandir sus cadenas de suministro en China, y en su lugar dirigen inversiones a países como India, México y Vietnam, que disfrutan de mejores vínculos con Estados Unidos.

Intentando mejorar la imagen

Consciente de que esto podría ser un problema a largo plazo, este martes el primer ministro chino, Li Qiang, dijo que su país se opone al proteccionismo y quiere fortalecer las cadenas de suministro con todos los países.

Tanto Washington como Bruselas han sido muy claros en que, pese a que no buscan desacoplarse del Gigante Asiático, es de vital importancia reducir su dependencia de China en ciertos sectores y "eliminar el riesgo" de sus cadenas de suministro.

Al respecto, durante la primera Exposición Internacional de la Cadena de Suministro de China (CISCE), Li detalló que "estamos dispuestos a construir asociaciones más estrechas de producción y cadena de suministro industrial con todos los países".

"La comunidad internacional debe ser más cautelosa con los desafíos y riesgos provocados por el proteccionismo y globalización descontrolada", agregó.

La exposición, organizada por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (CCPIT), administrado por el Estado, representa el último intento de Pekín para aumentar la inversión extranjera en China, que se encuentra en mínimos históricos.

El año pasado, el valor de las inversiones totalmente nuevas anunciadas por Estados Unidos y Europa en China cayó a menos de US$ 20.000 millones, desde un máximo de US$ 120.000 millones en 2018. Y, según Rhodium Group, en paralelo, la inversión en India se disparó en unos US$ 65.000 millones o en un 400% entre 2021 y 2022.

A la mayoría de las compañías occidentales no solo les preocupan las cuestiones geopolíticas en torno a China, como es la posible reunificación con Taiwán, sino que a eso se suma el endurecimiento de las regulaciones o los beneficios que Pekín otorga a las empresas estatales.

Además, por primera vez desde que China se abrió al mundo hace más de cuarenta años, las empresas ahora también están preocupadas por las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

Sin embargo, a pesar de esta disminución, China sigue siendo una opción atractiva para las empresas: según una encuesta realizada del HSBC, en la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE), el 45% de las compañías esperan expandir su cadena de suministro en China durante el próximo año.

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