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Pese a llegar a varios acuerdos, Biden llamó "dictador" a Xi Jinping

Los mandatarios, que el miércoles estuvieron más de cuatro horas reunidos en San Francisco, acordaron restablecer las comunicaciones militares y que China controle las exportaciones de fentanilo a Estados Unidos. Sin embargo, Biden insistió en que su par chino es un dictador.

Pese a llegar a varios acuerdos, Biden llamó "dictador" a Xi Jinping
Damián Cichero 17 noviembre de 2023

Continúan las repercusiones por lo que fue el primer cara a cara, en más de un año, entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo Xi Jinping, principalmente luego de que el líder demócrata llamara "dictador" a su par chino.

El miércoles, Biden y Xi se reunieron durante unas cuatro horas en las afueras de San Francisco, más de un año después de su último encuentro, en noviembre de 2022, al margen de la cumbre del G20, en Indonesia.

Pero, aunque la nueva cumbre fue considerada un éxito por los acuerdos a los que llegaron Washington y Pekín, llamó sorprendentemente la atención cuando Biden dijo que no había cambiado su opinión acerca de que Xi Jinping era efectivamente un dictador.

Específicamente, el líder demócrata fue consultado sobre si todavía creía que Xi era un dictador, algo que él mismo había dicho en junio, a lo que respondió: "Mire, lo es. Es un dictador en el sentido de que es un tipo que dirige un país que es comunista y se basa en una forma de gobierno totalmente diferente a la nuestra".

Como era de esperar, la noticia no tardó en llegar al Gigante Asiático y, este jueves, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China anunció que "se opone firmemente" a los comentarios, sin mencionar a Biden por su nombre.

"Esta declaración es una manipulación política extremadamente errónea e irresponsable", dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, quien agregó que "cabe señalar que siempre habrá personas con motivos ocultos que intentarán incitar y dañar las relaciones entre Estados Unidos y China; están condenados al fracaso".

Xi, que en marzo consiguió un inédito tercer mandato como presidente, es considerado el líder chino más poderoso desde Mao Zedong, bajo cuyo dominio están tanto el Partido Comunista como el Ejército.

Importantes acuerdos

Más allá de las diferencias, la cumbre de San Francisco les permitió a Washington y Pekín alcanzar importantes acuerdos en los ámbitos militares y diplomáticos.

Respecto a las conversaciones militares, las cuales Pekín había decidido cortar tras la visita de la congresista Nancy Pelosi a Taiwán en 2022, el miércoles los dos líderes decidieron reanudar los contactos. 

En este sentido, quedó confirmado que el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, se reunirá con su homólogo chino cuando se nombre a esa persona.

Además, en una medida muy similar al famoso "teléfono rojo" que EE. UU. y la URSS crearon en 1963, en plena Guerra Fría, para comunicarse directamente, Biden y Xi acordaron mantener comunicaciones de alto nivel.

"Él y yo acordamos que cada uno de nosotros puede atender la llamada telefónica directamente y seremos escuchados de inmediato", dijo Biden al respecto. 

Por otra parte, otro de los grandes consensos se dio en torno a frenar la exportación, desde China hacia EE. UU., de artículos relacionados con la producción del opioide fentanilo, una de las principales causas de sobredosis de drogas en este último país. 

"Va a salvar vidas", dijo Biden, agregando que apreciaba el "compromiso" de Xi sobre el tema. Según el acuerdo, China perseguirá directamente a empresas químicas específicas que fabrican precursores de fentanilo.

Además, en plena auge de la Inteligencia Artificial, ambos coincidieron en que la utilización de estas herramientas en operaciones militares o nucleares creaba riesgos reales, por lo que era necesario incrementar la cooperación en la materia.

Por último, los dos líderes también discutieron la crisis que se desarrolla en Medio Oriente, y Biden le pidió a Xi que intervenga con Irán, país que en los próximos meses se unirá al grupo de los BRICS.

La cuestión de Taiwán 

Como era de esperar, el asunto más tenso que ambos discutieron fue en torno a la cuestión de Taiwán, archipiélago que China considera una provincia rebelde.

Aunque desde hace años Pekín busca la reunificación, el conflicto recrudeció exponencialmente el año pasado, cuando quien en aquel entonces era presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, visitó Taiwán.

Pelosi, que estaba segunda en la línea de sucesión presidencial, se convirtió en la funcionaria norteamericana de más alto rango en viajar la isla de Formosa desde 1997, lo que para Pekín fue una clara humillación.

A esto se suma que este año Washington, el principal proveedor de armas de Taiwán, aprobó hace un par de meses un multimillonario paquete de ayuda militar para la isla, y esto complicó aún más las cosas. 

Al respecto, los dos líderes tuvieron una discusión "sustancial" y Xi le dijo a Biden que Taiwán era el problema más grande y peligroso al que se enfrentaban las dos superpotencias.

En un momento en el que muchos temen que China invada Taiwán, tal como hizo Rusia con Ucrania, Xi dejó en claro que su país no tenía planes de acciones militares en los próximos años, aunque también discutió las condiciones bajo las cuales se podría usar la fuerza.

Específicamente, Biden "destacó la importancia de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán", a lo que Xi respondió: "Mire, la paz está muy bien, pero en algún momento debemos avanzar hacia una resolución más general".

En este sentido, insistió con que la preferencia de China era una "reunificación" pacífica, aunque para ello es necesario dejar de fogonear los aires independentistas de la isla. 

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán, en respuesta a la reunión Biden-Xi, comunicó que el gobierno nunca ha tratado de predecir si China podría atacar y cuándo, sino que se estaba concentrando en reforzar sus defensas y ganar apoyo internacional.

Esto es para "hacer que China comprenda la gran importancia que la comunidad internacional concede a la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, el alto precio de iniciar una guerra y no actuar ciegamente sin pensar", dijo el portavoz del ministerio, Jeff Liu, en Taipéi.

Aunque Estados Unidos no reconoce a Taiwán como un país, está obligado a brindarle los medios necesarios para su defensa por la Ley de Relaciones de Taiwán, aprobada durante el gobierno de Jimmy Carter, en 1979. 

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