La política marca el rumbo económico de la región

El cimbronazo del principal socio comercial de Argentina dejó en claro que las carteras no pueden construirse mirando exclusivamente los factores locales

15-06-2017
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 Por Juan Manuel Pazos Head de Estrategia en PUENTE

En el último mes, la crisis política brasileña irrumpió con fuerza disímil sobre las plazas locales del Cono Sur. En Argentina, quitó por unas semanas el foco de la tasa de inflación, la política monetaria del BCRA, las últimas encuestas y la actividad económica. A diferencia de lo ocurrido en Uruguay y Paraguay, donde los factores domésticos primaron por sobre el “efecto Temer”, en Argentina, el cimbronazo de su principal socio comercial dejó en claro que las carteras locales no pueden construirse mirando exclusivamente los factores idiosincrásticos argentinos sino que deben estar preparadas para resistir shocks imprevistos de un contexto global en el que han aumentado los riesgos políticos.

En el corto plazo, la crisis brasileña ofrece una oportunidad. Pese a que la situación política está lejos de resolverse tras la decisión de Michel Temer de mantenerse en el cargo a pesar de las acusaciones, las tensiones se descomprimieron tras el fuerte respaldo del arco político al equipo económico.

La principal preocupación del mercado es que el conflicto político vuelva inviable la agenda de reformas económicas estructurales. En este contexto, el mercado leyó positivamente la intención de buena parte del arco político de proponer a Henrique Meirelles, el actual líder del equipo económico como eventual reemplazante de Temer en la Presidencia. Ante la expectativa de que la clase política continuará respaldando el trabajo del equipo económico, los temores se disiparon, el real se apreció y los spreads en Brasil se comprimieron.

En Argentina, las menores tensiones en Brasil se observan en el mercado cambiario. Previo al recrudecimiento de la crisis política en el vecino país, se venía observando un aumento de la demanda de instrumentos dolarizados por parte de los inversores locales. Los inversores externos, por otra parte, si bien continúan interesados en posicionarse en activos en pesos, estaban esperando a hacerlo a un tipo de cambio más depreciado. En ese contexto, los agentes estaban esperando una corrección del tipo de cambio hacia fines de julio, para cuando se esperaba que, ya sin los agrodólares, los flujos en el mercado de cambios tendieran a equilibrarse.

En nuestra opinión, la crisis brasileña anticipó esta corrección. El dolar superó los $16 por dólar arrastrado por la depreciación del real brasileño y, en este contexto, creemos que la corrección anticipada del tipo de cambio abrió una ventana de oportunidad para reposicionarse en activos en pesos, en especial en activos atados a la inflación.

En Uruguay, el anuncio del avance de las negociaciones con la finlandesa UPM para la construcción de la tercera planta de celulosa aisló a la economía del shock proveniente de Brasil. Ante la expectativa de fuertes entradas de capitales en los próximos años, el peso uruguayo estuvo entre las monedas que menos reaccionaron a la depreciación del real. En un contexto de bajas expectativas de depreciación y con la perspectiva de una inflación que permanecerá dentro del rango meta del Banco Centra del Uruguay (BCU), vemos atractivas las posiciones a tasa fija en pesos uruguayos.

En Paraguay, finalmente, teniendo en cuenta los vínculos entre Brasil y Paraguay, creemos que la crisis brasileña refuerza nuestro posicionamiento en dólares. No obstante, tenemos una visión muy positiva de los activos paraguayos. La economía cuenta con cimientos sólidos tras más de una década de políticas económicas consistentes y hacia adelante vemos oportunidades atractivas en un contexto en que el mayor desafío del próximo gobierno será desarrollar el mercado de capitales local y alcanzar el grado de inversión.

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