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La izquierda gana fuerza

El nuevo mapa político de América Latina

En las últimas elecciones en América Latina ganó la izquierda, y el escenario político de la región se parece cada vez más al del principio de los 2000

El mapa regional tiene un nuevo color que se contrapone con el que tuvo la región desde mediados de la década pasada.
El mapa regional tiene un nuevo color que se contrapone con el que tuvo la región desde mediados de la década pasada. Archivo.
27-06-2022
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Los candidatos de izquierda ganaron las últimas elecciones en América Latina. El mapa regional tiene un nuevo color que se contrapone con el que tuvo la región desde mediados de la década pasada cuando gobernaron Mauricio Macri a partir de 2015, Pedro Pablo Kuczynski y Michel Temer desde 2016 y Sebastián Piñera que regresó al poder en 2018.

El nuevo escenario se parece al de principio de siglo cuando gobernaban Lula, Néstor Kirchner, Tabaré Vázquez +, Rafael Correa  y Hugo Chávez. La suba de las commodities en aquellos años a partir de la irrupción de China en el comercio mundial, mejoró las condiciones económicas de esos países que dispusieron de recursos para financiar políticas sociales. Más allá de sus diferencias, esos gobiernos tenían estrategias coincidentes como quedaron expresadas en la Cumbre de las Américas de 2007 en Mar del Plata.

La situación ahora es distinta porque si bien hay discursos compartidos en materia de distribución del ingreso, en otros temas muestran diferencias. Entre los presidentes que se ubican en la izquierda algunos son conservadores en temas sociales como Andrés López Obrador y Pedro Castillo mientras que Gabriel Boric y Gustavo Petro impulsan agendas liberales y progresistas. Incluso la relación con Estados Unidos exhibe matices porque podría pensarse que un gobierno de Lula dejaría atrás la relación conflictiva que hoy tiene Jair Bolsonaro con Washington. 

También enfrentan realidades más complejas que antes, porque la fragmentación política y el debilitamiento de los partidos tradicionales, los presidentes encuentran resistencias en los Congresos. Otra diferencia es que los gobiernos de principios de siglo centraban sus propuestas en la inclusión social luego de las crisis vividas en los años previos mientras que las agendas progresistas son ahora más complejas y heterogéneas porque involucran demandas ambientales y del feminismo.   

La gran prueba del giro a la izquierda de América Latina se dará en octubre con las elecciones presidenciales de Brasil. Todo indica que allí también se asistirá a un proceso electoral similar al que se han dado recientemente en la región con balotajes competitivos entre coaliciones de izquierda y de derecha.   

Los gobiernos de todo signo comparten un desafío común y es devolver a América Latina a la senda de la expansión económica, porque desde hace muchos años, es la región que menos crece en el mundo con todas las consecuencias sociales que ello implica. 

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