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Cumbre de la relación bilateral más importante del mundo: ¿un éxito diplomático?

Joe Biden y Xi Jinping se reunieron en lo que fue su segundo encuentro presidencial, y después de varios meses de una escalada de tensiones. Que la reunión haya sucedido consiste en un éxito diplomático, pero cabe preguntarse ¿se sostendrá esta tendencia positiva?

Cumbre de la relación bilateral más importante del mundo: ¿un éxito diplomático?
Carolina Lazzaroni 05 diciembre de 2023

El pasado 15 de noviembre, en los márgenes de la reunión de Asia-Pacific Economic Co-operation (APEC), el Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, recibió a su par chino, Xi Jinping en Woodside, California. 

La reunión fue el primer encuentro entre los dos líderes desde noviembre de 2022 - y tiene lugar luego de largos meses de escaladas de conflicto. Su primera reunión ocurrió en el marco de la Cumbre del G20, apenas dos meses luego de la visita a Taiwán de la congresista y entonces presidente de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, que dejó a la administración Biden y al mismísimo Presidente en una posición incómoda - desde 1997 ningún funcionario estadounidense de alto nivel había pisado la isla.

A pesar de varios intentos de desescalada, desde agosto de 2022 las Fuerzas Armadas de ambos países cortaron comunicación. El temor a las escaladas producto de esta ruptura no era infundado - en febrero de este año, Estados Unidos derribó, frente a las aguas de Lake Huron, Carolina del Sur, un globo de origen chino - sospechado de ser un globo espía.

Por supuesto que estos intentos eran acompañados por matices - hecho que se repite a lo largo de toda la relación bilateral: la administración Biden continuó rechazando las demandas chinas de flexibilizar los controles a la tecnología estadounidense con destino a Pekín, a la vez que apoyó un número de ventas de armas y material militar a Taiwán. Por su lado, China continuó su proyección sobre el Mar de la China meridional y su acercamiento con Vladimir Putin.

Siguiendo este camino de cooperación estratégica, en octubre de 2023 las cúpulas gubernamentales empezaron a delinear una agenda para lo que sería la reunión de "la relación bilateral más importante del mundo", de acuerdo con el propio Xi Jinping.

¿Qué puntos incluyó esa agenda y qué resultados se obtuvieron?:

  • Reanudación de las comunicaciones militares de alta jerarquía:

Este punto representaba la centralidad de la reunión: EE. UU. hacía meses venía impulsando, con una constante negativa china, que Pekín permita retomar las comunicaciones, ante la posibilidad de que cualquier ejercicio, estadounidense o chino, escale en un conflicto mayor. Para reflejar la importancia de este resultado: la existencia de este mecanismo de contacto entre los líderes de potencias enfrentadas data desde la mismísima Guerra Fría - donde la escalada de conflicto y la falta de comunicaciones dejaron al mundo en vela por largos días.

  • Coordinación de acciones contra el narcotráfico:

Otro de los puntos clave para EE. UU.: hace ya más de 10 años que las muertes por sobredosis de fentanilo crecen año a año, a tal nivel que Donald Trump, en un desatinado desinterés por la pandemia del Covid-19, llamó a la sociedad estadounidense a preocuparse más por la "epidemia de los opioides".

Pero ¿qué tiene que ver China con la principal causa de muerte de los estadounidenses entre los 18 y los 25 años?: simple. China es el principal productor no solo del opioide sino de los químicos que se combinan para producirlo. Hace años, la producción de China ingresaba directamente a los Estados Unidos: hoy, con más controles, el ingreso del fentanilo por la frontera estadounidense está a cargo de importantes carteles mexicanos. 

Por esto, y con los republicanos acechando la administración de Biden por la pérdida de control del narcotráfico en la frontera mexicana, los líderes acordaron crear un grupo de trabajo bilateral para mejorar la comunicación y aunar esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico. Cabe preguntarse el impacto real de estos resultados, y si China podría llegar a tomar medidas frente a las compañías químicas productoras.

  • Taiwán: la piedra en el zapato:

En este punto, no hubo acuerdo. Si bien EE. UU. sostiene como política oficial el "Una sola China" (a pesar del "incidente" de Pelosi), también sostiene el apoyo a la paz en el estrecho de Taiwán y la libertad marítima del Indo-Pacífico, como puede verse en el apoyo mediante la venta de armas y material militar y el fortalecimiento de alianzas militares como el Quad o Aukus, o el acercamiento entre EE. UU. y Filipinas. Por otro lado, China sostiene la reunificación como faro de su política, y el nacionalismo chino no deja mucho espacio para negociaciones en el Mar de la China Meridional.

Dato no menor: Taiwán significa el 60% de producción de semiconductores a nivel global, y más del 90% de los más avanzados - ¿qué significa? Hoy, sin la producción taiwanesa, no tendríamos chips.

biden xi
 
  • Reducción de la emisión de gases metano, en vistas de la actual COP28 en Dubái:

Este punto en la agenda fue un apoyo (no menor) a los acuerdos alcanzados por los enviados presidenciales en clima: John Kerry y Xie Zhenhua. Luego de sostenidas negociaciones desde 2021, acordaron retomar un grupo de trabajo bilateral que incluye apoyar los avances en la producción y utilización de energías renovables (con el objetivo de triplicarlas para 2030) y reducir la emisión de gases metano a la atmósfera. 

Este gesto proveniente de los líderes de los países que más gases metano emiten a la atmósfera en el mundo cobra gran relevancia a la hora de las negociaciones multilaterales que se mantendrán en el marco de la COP28.

  • Inteligencia Artificial: stick to the status quo 

Los líderes acordaron sobre los peligros del uso militar de la IA - sin grandes acuerdos profundos. Esperado. 

Queda ver si la estrategia de limitación a la industria nacional estadounidense a las exportaciones de tecnología avanzada hacia China (denominada "small yard high fence" por los expertos), no termina generando una mejor industria nacional en China.

  • Conflicto en Medio Oriente: la influencia AUchina sobre Irán

En principio, los expertos han indicado que China ya había iniciado conversaciones con Irán para evitar un mayor riesgo de desestabilización regional. Condicente con su política exterior, Biden reforzó el pedido a Xi a influir en Teherán para limitar el apoyo a Kataib Hezbolá y a las milicias que atizan al conflicto entre Israel y Hamás. 

En conclusión, desde la perspectiva de la diplomacia estadounidense, haber podido colocar los dos primeros temas en agenda fue un gran éxito. En general, que la propia reunión haya sucedido es un éxito diplomático para ambos países, viendo más  allá de los resultados específicos.

Persisten preguntas sobre la sostenibilidad de esta tendencia positiva, especialmente con la próxima elección presidencial en EE. UU. en 2024 y el potencial (¿O seguro?) posicionamiento de Trump como candidato a la presidencia. 

Como señaló el propio Xi, las relaciones bilaterales "nunca han sido un camino fácil". La complejidad de los desafíos globales resalta la necesidad de una diplomacia continua y una prudente gestión para mantener y fortalecer esta cooperación estratégica, sin caer en la ingenuidad de que no existirán áreas de conflicto, y así evitar una nueva Guerra Fría o peor - un conflicto que pueda llevar a la ruptura del sistema internacional como lo conocemos.

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