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Argentina se une a los BRICS: entre desafíos y oportunidades

Los países del grupo de los BRICS anunciaron su programa de expansión e invitaron a seis países, entre ellos Argentina, a ser miembros plenos del bloque a partir del 1 de enero de 2024. ¿Hasta dónde es una oportunidad? ¿A partir de qué punto se convierte en un problema?

Argentina se une a los BRICS: entre desafíos y oportunidades
María Sofía Meijide Hoffmann 11 septiembre de 2023

¿Qué son los BRICS y cuáles son sus objetivos?

Como lo expresa su sigla, los BRICS están formados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, consideradas las economías emergentes de la década del 2000'. Surgió como un esquema de diálogo político en 2006, aunque su primera cumbre fue en 2009. Tiene como objetivo promover la cooperación económica entre sus miembros y coordinar estrategias comunes con terceros, aunque no supone una integración formal ni una asociación en términos institucionales. 

Además, en términos políticos, busca repensar y reformar el orden internacional vigente. Sus miembros coinciden en que el mundo no es el mismo que en los 90' y que sus estructuras de poder han cambiado. Según estos países, las organizaciones internacionales, la arquitectura financiera internacional y los modelos de desarrollo deben proponerse nuevas formas y nuevas herramientas, y no solo aquellas que favorecen al mundo Occidental o a los Estados Unidos. 

¿En qué conviene a Argentina?

El grupo concentra más del 40% de la población global, supera el 20% del PIB mundial y cuenta con países que tienen gran peso regional, y hasta global. Según fuentes oficiales, los BRICS en su conjunto concentran el 30% de las exportaciones argentinas aproximadamente y aseguran el 43% de las importaciones. La unión podría potenciar aún más esas relaciones comerciales. 

Por otro lado, Argentina tiene los recursos que el mundo necesita, pero no posee la infraestructura necesaria ni la estabilidad económica pertinente para aprovecharlos. En este contexto, los BRICS, que proponen modelos de desarrollo centrados en infraestructura y sostenibles, préstamos a bajo costo, grandes mercados de exportación, monedas alternativas con las que comerciar y un Nuevo Banco de Desarrollo donde encontrar financiamiento, se vuelven atractivos. 

Además, cabe destacar que el escenario global se está corriendo del Atlántico hacia el Pacífico. En ese contexto, conectar, especialmente con China e India, pero también con el resto de los países del bloque, puede ser el puente a nuevos mercados y espacios de cooperación. El bloque también ha invitado a Irán, Arabia Saudita, Etiopía, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos a ser parte. 

Por último, a la Argentina se le presenta una oportunidad para ser un actor más significativo a nivel global, de la mano de un importante socio como es Brasil. En este caso, el vínculo con Brasil propone a la integración regional como un mecanismo efectivo de inserción internacional. De hecho, fue Brasil uno de los grandes promotores del ingreso de Argentina. En este marco, Argentina también encuentra más apoyos en lo que respecta a la Cuestión Malvinas. 

Mientras tanto, no todo es lo que parece

Transformar el sistema internacional a veces también implica cambiar su sistema de valores. Aunque Brasil, India y Sudáfrica son democracias, tanto Rusia como China plantean modelos políticos distintos. Y aunque el objetivo del foro es económico, la economía centralizada que posee China, sin los límites que propone el sistema liberal, puede impulsar a proyectos de desarrollo a cruzar límites en el marco de las libertades individuales.

Además, se presenta un riesgo geopolítico. Aunque antes deberíamos debatir si estas potencias emergentes son benevolentes o no, no se pueden negar los intereses que países como China o Rusia tienen en cuestiones estratégicas como son los minerales críticos, los recursos energéticos o el control de las rutas comerciales. Países como la Argentina sirven de puente a esos intereses, que también pueden poner en riesgo su estabilidad en términos de seguridad y soberanía. A pesar de que gracias a ZOPACAS podemos hablar de una zona de paz en el Atlántico Sur, la competencia geopolítica entre las grandes potencias también se ha trasladado allí y Argentina no tiene los medios para contener esa expansión. 

Por otra parte, el grupo plantea un discurso, y también un modelo, que desafía a los Estados Unidos, país con el que Argentina no debe debilitar sus vínculos. Además de compartir la idiosincrasia liberal, la deuda externa que posee el país sudamericano lo obliga a buscar el visto bueno de la principal potencia occidental, quien tiene un peso considerable en el Fondo Monetario Internacional y quien además concentra la mayoría de los acreedores externos de la Argentina. 

Saber hasta dónde llegar

Es cierto que "los negocios son los negocios". Pero también es verdad que, a pesar de haber negocios, los países encuentran sus propios límites. El mismo Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS respondió a la guerra en Ucrania con el congelamiento de las transacciones rusas. A su vez, países como Brasil no imponen sanciones económicas a Rusia, pero no dejan de votar en contra de ella en la Asamblea General de las Naciones Unidas. De hecho, Putin no podía asistir a esta última reunión por tener una orden de arresto por parte de la Corte Penal Internacional, de la que Sudáfrica es parte y se vería obligado a arrestarlo. 

Por otra parte, ser parte del bloque no debería significar un "alineamiento automático" con China o Rusia o no poder separar las esferas de relación. China e India se disputan el liderazgo regional y así todo comparten el bloque. Lo mismo ocurrirá con Arabia Saudita e Irán. Los presidentes tanto de Brasil como de Argentina adhirieron que ser miembro de los BRICS no excluye ni se opone a otras instancias de integración. Sin ir más lejos, Argentina posee una excelente relación con los Estados Unidos, a pesar del pleno apoyo que este último da al Reino Unido en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur. 

El problema real aparece en el rol que toman los vínculos políticos en este bloque. Al no tener una estructura institucional, la continuidad del grupo depende de los vínculos políticos entre sus miembros por sobre otras variables. Necesita de ellos para existir y en su accionar también los fortalece. Ahí es donde lo económico y lo político pueden tener límites difusos y donde no hay una institución limitando el alcance del bloque. 

La economía importa, pero el sistema de valores y la seguridad también. Argentina puede aprovechar a los BRICS para explotar sus potencialidades, proyectarse al mundo y generar vínculos más fuertes con países y mercados claves. Sin embargo, será importante analizar la estrategia de política exterior que tenga el gobierno argentino para ganar nuevos vínculos sin perder los existentes. O peor aún, sin poner en jaque su estabilidad geopolítica.

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