El cepo borra el superávit comercial y ven tensión desde enero

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Luis Varela Luis Varela 23-12-2020
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Por Luis Varela

El país sufrió ayer tres circunstancias durísimas con el gobierno de Alberto Fernández ya llevando a cuestas un cuarto de su mandato: hubo paro general de trenes, con 500.000 personas haciendo cola para tomar colectivos, corte de electricidad en 18 barrios porteños con un millón de usuarios afectados y el Indec dio el fatídico número de noviembre, con el peor saldo comercial en 27 meses.

Con su política unilateral que fija decisiones sin tener en cuenta que el otro también juega, el Gobierno continúa con la economía cerrada, con el supercepo cambiario, que ahora le está permitiendo al Banco Central comprar algunas reservas, pese a lo cual ayer subieron los seis dólares de Alberto, de la mano de un dólar global que volvió a subir ayer, por tercera rueda consecutiva, tras siete meses consecutivos de bajas, esta vez alentado nuevamente por los temores que genera la nueva cepa del Covid-19.

El operador de Portfolio Personal, Nicolás Chiesa y el economista Joaquín Cottani (quien fue funcionario económico argentino en los '90 y es economista jefe para América latina de la calificadora Standard & Poor's) pintaron la foto actual de la Argentina con una precisión que se debe tener en cuenta.

Chiesa manifestó que "la situación de pax cambiaria que está mostrando el mercado argentino actual es irreal porque muchísimos inversores se están reposicionando para pagar menos en bienes personales, y ni bien comience enero esas posiciones van a ser modificadas".

Y Cottani fue más allá. Destacó que " Argentina está sufriendo una situación muy parecida a lo que ocurrió con el Rodrigazo de la década del '70, con muchísimas variables aprisionadas artificialmente y tarde o temprano eso no va a podes ser sostenido. La situación actual no da como para que el Gobierno pueda cumplir con el Presupuesto aprobado para 2021. Deben sincerar: si pusieran un tipo de cambio libre para lo financiero, la brecha caería al 30%, porque entrarían dólares, ya que el tipo de cambio no está atrasado".

Todo este análisis llega en un momento en el que todo el mundo está vibrando, sin conocer en absoluto lo que puede pasar en el corto o mediano plazo. La aparición de una nueva cepa del virus en Gran Bretaña, con algunos casos en otros países, aisló a ese país y generó entre una buena parte de las decisiones de inversión del mundo una corrida refugio nuevamente hacia el dólar, con descenso de algunas commodities, por temor a que el esperando repunte de la actividad global se retrase.

De hecho, ayer en el exterior, el dólar subió 0,9% en México, 0,6% contra el euro y el real, 0,5% contra la libra y 0,3% contra el yen; sólo bajó 0,4% en Chile. Y el billete verde ya lleva tres ruedas consecutivas con repuntes, a pesar del súper estímulo por casi un billón de dólares que acaba de autorizar el Capitolio, una enorme masa de dinero que no logró hacerle cosquillas a la Bolsa de Nueva York que, tal como adelantamos, se quedó sin rally navideño, a pesar de que Papá Noel tiene la bolsa repleta de dinero.

La nueva cepa del Covid frenó los valores de muchos productos que esperaban tener una fiesta en los próximos meses, ya sin virus y con todo el mundo viviendo una "belle époque" económica. Ayer retrocedió fuerte el petróleo, bajando los metales básicos, también achicaron los metales preciosos (debido a la recuperación del dólar). Y lo único que se mantuvo con precios sostenidos fueron las criptomonedas, con el bitcoin mostrando una nueva suba, y con los granos logrando otro escalón en Chicago, con la soja en US$ 458, lejos de los US$ 305 de hace seis meses.

Lo ciertamente preocupante del caso es que, a pesar de tener la mejor soja en casi siete años, Argentina sigue sin mostrar la mínima atracción como destino de inversiones. Es más, ayer mismo se conoció otra dura decisión de un éxodo empresario: la gigante de servicios petroleros Baker Hughes vende sus activos en Vaca Muerta.

Y lo más grave del caso es que, con la soja en valores muy importantes, el Indec confirmó ayer que el comercio exterior, la única fuente de dólares genuinos que le queda al país, se está secando. El saldo comercial de noviembre fue de apenas US$ 271 millones, 55% menos que en octubre y 89% menos que en noviembre 19. En once meses de 2020 el saldo comercial cayó 9,4% contra el mismo período de 2019. En noviembre las exportaciones cayeron 5% contra octubre y se desplomaron 25,6% contra noviembre 19. Y también en noviembre las importaciones subieron 2,7% contra octubre y saltaron 20,7% contra noviembre de 2019. Todo producto de la desconfianza, la fuga de dólares y el obligado supercepo cambiario.

Mirando hacia 2021, el analista Alberto Bernal -estratega en jefe de mercados emergentes de la firma XP Securities- plantó que este pulso alcista que tiene el dólar esta semana no es sostenible por la altísima emisión de la Fed: "El dólar global todavía está caro contra otras divisas, por lo que estimamos que las materias primas van a seguir altas y eso es bueno para los mercados emergentes. Pero la movida no beneficiará demasiado a Argentina, a pesar de que tenemos ahora un FMI más laxo que antes. Kristalina Georgieva le dará tiempo a Argentina. Pero pese a eso, los inversores no pensarán en Argentina hasta que Alberto no muestre una hora de ruta, algo que se niega a hacer de manera sistemática".

Con ese marco, mientras el dólar repuntó a nivel global, el billete estuvo firme en todas sus cotizaciones, y con el Banco Central comprando reservas, lo cual demuestra que desde que se inició el diálogo con el Fondo se abandonó de algún modo la idea de vender reservas y de quemar bonos para frenar el tipo de cambio. Así, ayer, hubo suba de 7 centavos para el dólar turista hasta $146,52, suba de 4 centavos para el dólar oficial, hasta $88,80, salto de $ 2 para el dólar blue, hasta $152 y suba de 10 centavos para el dólar mayorista, hasta $83,25. Y con el Banco Central ganando US$ 110 millones para las reservas que llegan hasta US$ 39.009 millones. Hubo alza de 91 centavos para el dólar MEP, hasta $140 y de 91 centavos para el contado con liquidación, hasta $141. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue subió al 71% y la del CCL con el mayorista fue de 69,4%. Al tiempo que, medidos en pesos, el real bajó 8 centavos hasta 16,12, el euro bajó 54 centavos hasta 101,19 y la libra bajó 75 centavos hasta 111,11.

Esta circunstancia se dio con una inflación muy firme nuevamente en Argentina, con algunos estudios económicos calculando que la variación de precios minoristas de diciembre estarán en el 4,5% mensual, el doble de lo que rinden las tasas de interés, que ayer siguieron quietas, con las Leliq en el 38% y los plazos fijos en el 37% anual.

Sin intervención aparente, los bonos lograron una mejora muy leve y el riesgo país cedió 7 unidades, hasta 1.362 puntos. Pero las acciones argentinas siguen en un pantano: ayer mejoraron apenas en pesos pero bajaron medidas en dólares, no solo en Buenos Aires, sino especialmente entre los ADR que cotizan en la Bolsa de Nueva York.

Wall Street, a pesar de la gigantesca emisión de la Fed, tuvo un día mixto, con el Nasdaq apenas arriba, pero con el S&P y el Dow Jones mostrando bajas, con fuertes retrocesos en las farmacéuticas. Y las bolsas latinoamericanas estuvieron titubeantes, con San Pablo 0,6% arriba, pero con lMéxico mostrando bajas incluso superiores a las de Nueva York.

Y la Bolsa de Buenos Aires estuvo prácticamente paralizada. Con $976 millones operados en acciones y $1.052 millones en Cedears, el índice S&P Merval subió 0,5% en pesos pero bajó en dólares. Y los ADR argentinos que cotizan en Wall Street estuvieron mixtos, con buen día para Cresud, pero con caídas de hasta el 4,3%, con Telecom, YPF y las dos IRSA entre las más perjudicadas.

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