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Empleo

El 80% de los empleos recuperados son informales

Los altos costos laborales y la incertidumbre económica profundizaron el problema de la precarización. A qué se debe y qué consecuencias trae para la economía argentina.

El mercado laboral se está recuperando, pero apoyado casi exclusivamente en la informalidad.
El mercado laboral se está recuperando, pero apoyado casi exclusivamente en la informalidad. .
08-07-2022
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Por Mariano Zalazar

Como era previsible, la economía argentina rebotó luego de la profunda crisis provocada por la pandemia y generó el suficiente dinamismo como para recuperar cientos de miles de puestos de trabajo que se habían perdido. Sin embargo, el mercado laboral ya no es el mismo de antes. El 80% de los empleos que se generaron en los últimos meses se encuentran en una situación de informalidad, con todo lo que eso implica.

Para entender con mayor precisión la situación, sirve analizar algunos números relevados por el propio Gobierno. De acuerdo a los informes de Mercado de Trabajo de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, en el primer trimestre de 2021 había 12 millones de personas ocupadas en Argentina, de las cuales 5,8% tenían descuento jubilatorio (es decir que estaban en blanco) y 2,8 millones estaban en negro. Además, había 1,3 millones de desocupados. 

En el mismo período de 2022, las cifras mejoraron parcialmente, ya que la cantidad de ocupados ascendió a 12,6 millones y los desocupados se redujeron a 900.000. Lo negativo es que de los 600.000 puestos de trabajo que se recuperaron en el período analizado, solo 100.000 se generaron dentro del sector registrado. Los otros 500.000 son trabajadores en negro.

En resumen, el mercado laboral se está recuperando, pero apoyado casi exclusivamente en la informalidad. Esto, para los especialistas, demuestra que la mayoría de los puestos de trabajo creados en el último año son de mala calidad.

Por qué hay informalidad

Los números son claros. Intención de contratar personal hay, pero de ingresarlos al sistema, no. Para los especialistas, esta situación encuentra dos grandes explicaciones: el alto costo laboral y el elevado grado de incertidumbre.

Para José Vargas, economistas y director de la consultora Evaluecon, a la hora de analizar la evolución el mercado laboral se debe tener en cuenta que en el primer trimestre del año pasado Argentina estaba recién saliendo de la pandemia. Más precisamente, se estaban empezando a flexibilizar las restricciones y la campaña de vacunación aún estaba iniciando.

“En 2022 la cosa cambió. Muchos sectores lograron recomponerse o reconvertirse tras la crisis de la pandemia.  Eso impulsó a la recuperación de los puestos de trabajo. El problema es que las empresas que repuntaron, no lo hicieron de forma completa, con lo cual no tienen una visión de mediano y largo plazo de sostenibilidad en materia económica. Tienen claro que lo que ocurrió el año pasado hubo un rebote y no un crecimiento genuino”, comentó Vargas. 

El economista señaló que, en función de este escenario, las empresas decidieron no apostar por trabajos en blanco, teniendo en cuenta que no los iban a poder sostener. “La informalidad creció en todas sus formas. Hay ciudades que tienen entre 55% y 60% del mercado laboral bajo la informalidad y esto es muy preocupante”, remarcó.

También compartió su opinión el economista Carlos Rodríguez, quien observó que, si bien se han ido recuperando los puestos de trabajo en Argentina, las empresas y las organizaciones productivas descartan contratar trabajadores de manera formal, debido alto costo de las relaciones laborales y la incertidumbre.

Se mostró de acuerdo Daniel Garro, economista y director de la consultora Value International Group. “Contratar a alguien de forma legal es carísimo”, afirmó. Lo cierto es que, dependiendo del rubro, por cada $100 que se le paga a un trabajador registrado, se debe enfrentar un costo real cercano a $134.

“Esto hace que las contrataciones formales sean inviables. El trabajo en negro es el parche que tiene el sistema para generar empleo a pesar de todo. Sin la informalidad, el desempleo se duplicaría en Argentina”, subrayó Garro.

El economista destacó además que en muchos casos es el propio trabajador el que pide estar en negro. “No es el mejor escenario, pero al menos consigue el empleo y no hace aportes. Al mismo tiempo, la  empresa ahorra los costos laborales. Mientras el costo laboral siga siendo alto, esto va a seguir pasando”, aseguró.

Consecuencias

Los datos más recientes del Indec demuestran que el 36% de la población ocupada está en negro y que la tendencia a la informalidad se ha ido profundizando (en 2021 era el 32%). Ahora bien, ¿qué consecuencias trae esto para la economía? La respuesta está en los dos extremos del mercado: los trabajadores y el Estado Nacional.

El economista Carlos Rodríguez explicó que los trabajadores informales suelen desempeñarse en condiciones precarias, aunque en algunos casos son ellos mismos los que eligen estar en esa situación, para evitar pagar aportes. “Además, al no formar parte del sistema, tampoco están bancarizados y pierden acceso tarjetas de crédito, préstamos y otros instrumentos financieros”, agregó.

La otra gran consecuencia es justamente que los aportes que no se hacen. “Con la informalidad, la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) se desfinancia. Lo que está ocurriendo, es que quienes efectivamente hacen un aporte, al momento de jubilarse tienen que repartir la torta con los que nunca aportaron”, alertó Rodríguez.

El contador Carlos Schestakow explicó que hoy un empleado destina el 11% de su salario bruto al pago de aportes jubilatorios. A eso se suma otro 16% (el porcentaje varía levemente de acuerdo a la actividad) que tributa el empleador. Es decir que, por cada $ 100 que se pagan de un salario formal bruto, Anses percibe $ 27 (además se pagan otros cargos que encarecen aún más el salario).

De acuerdo al dato más reciente del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, en marzo de este año el salario promedio de Argentina alcanzó $100.534 brutos, lo que significa que por cada trabajador Anses estaría percibiendo una cifra cercana a $ 27.000.

Teniendo en cuenta que en el país hay 3,3 millones de trabajadores informales, se puede concluir que Anses está dejando de percibir unos $89.100 millones por mes a causa de la informalidad laboral.

¿Puede cambiar?

Se conocen las causas y las consecuencias del empleo en negro, pero el camino para resolver el problema no parece tan fácil de encontrar.

Para Garro, la única forma en que se puede revertir la tendencia es que los costos laborales bajen a cero, o casi cero, y que se libere al mercado laboral para que busque su propio equilibrio. “De esa forma mucha gente pasaría de la informalidad a la formalidad. También bajaría seguramente el salario real de los empleados formales, pero el empleo en negro y la desocupación se reduciría drásticamente”, opinó.

Rodríguez coincidió en relación a los costos laborales. “Se debe apuntar hacia un sector privado más dinámico, que no tenga en sus espaldas el enorme peso del déficit fiscal, que implica una presión impositiva sumamente elevada. En un escenario ideal, en el que se achique el gasto público y se reduzcan los impuestos, se podrá ir llevando de nuevo a la gente hacia la formalidad”, subrayó.

Claro está, que el escenario que plantean los economistas hoy parece utópico. 

De acuerdo con Vargas, las condiciones económicas de Argentina no permiten pensar siquiera en que el mercado laboral crezca desde el punto de vista de la oferta de los puestos de trabajo en blanco. “Incluso es probable que el problema de la informalidad se profundice”, lamentó.

“En el corto plazo no hay forma de revertir esta tendencia. Necesitamos algo más contundente. El país necesita equilibrio macroeconómico que se sostenga en el tiempo”, cerró el director de Evaluecon.

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