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Amir Nasr-Azadani

Una oración por el 12° jugador

El llamativo silencio de la Cancillería, el Ministerio de Turismo y Deporte y la AFA debería ponernos en alerta

Amir Nasr-Azadani: futbolista iraní será ejecutado con un ahorcamiento público por participar en protestas por los derechos de las mujeres
Amir Nasr-Azadani: futbolista iraní será ejecutado con un ahorcamiento público por participar en protestas por los derechos de las mujeres
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La triste noticia de la condena a muerte del jugador del seleccionado iraní, que criticó al régimen dictatorial de los Ayatolah por el trato a las mujeres, es una atrocidad que debe ser denunciada a en todos los foros internacionales.

A lo largo de la historia, el deporte ha sido testigo de inmensas injusticias por abusos cometidos por gobiernos autoritarios.

El caso los Juegos Olímpicos de Berlín, allá por la década del '30 fueron una pantalla para mostrarle al mundo el renacimiento del poderío alemán bajo el dominio de la "raza aria", mientras tapaban las atrocidades cometidas hacia el pueblo de Israel, por un siniestro régimen totalitario.

Los argentinos fuimos testigos de la utilización de las copas del mundo para fines políticos. El caso paradigmático del Mundial 78 muestra a las claras cómo los gobiernos autoritarios utilizan los eventos deportivos para tapar crímenes. 

O la celebración de los Juegos Olímpicos en China y de la Copa Mundial de Fútbol en Rusia, que también estuvieron plagadas de represión al disenso político y a la libertad de expresión.

Quienes hemos practicado deporte a lo largo de nuestra vida, sabemos que la pertenencia a un equipo es mucho más que una simple cuestión de diversión. Los valores como el compañerismo, respeto, solidaridad y fraternidad son columnas sobre las cuales se cimenta el crecimiento de cualquier grupo de jugadores que quiera ser llamado "equipo".

Hoy, todas las selecciones de fútbol del mundo son testigos de lo que está a punto de sucederle a un compañero de equipo. Será asesinado por el mero hecho de expresar su opinión: por pedir respeto a los derechos de las mujeres que no son otra cosa que derechos humanos.

La República Argentina es una de las potencias del fútbol mundial. Tiene voz, voto y peso, ya que está presente en todos los foros internacionales de este deporte. Incluso, cuenta entre sus filas no sólo al mejor jugador del mundo sino también al presidente de la Fundación FIFA.

Además, a través del fútbol, otro argentino de relevancia global, el Papa Francisco, ha promovido los Partidos por la Paz para fomentar el diálogo entre todos los países y el encuentro de la cultura.

Así como Argentina hace 40 años ratificó ante la comunidad internacional que no sería nunca más cómplice de la violación de los derechos humanos, tanto en su territorio como en otros países, debería reconsiderar su posición frente a la sinrazón que está a punto de cometerse en Irán. 

El llamativo silencio de la Cancillería, el Ministerio de Turismo y Deporte y de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) frente a una injusticia tan grande, debería ponernos en alerta. Esta omisión nos asocia a regímenes oscuro que promueven el terrorismo, el crimen transnacional y la violación de los derechos humanos.

Por eso, ahora como campeones del mundo, elevemos nuestra voz dejando un minuto de silencio por ese ausente 12° jugador que habrá dando su vida, para que el día de mañana muchos otros puedan expresar lo que piensan en paz y libertad.

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