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Adaptación de J. J. Campanella

Network: un clásico del cine americano de los '70 en clave teatral

La adaptación teatral de la película de 1976 es una propuesta osada que toma lo mejor de los dos mundos posibles que abarca.

Basada en la película escrita por Paddy Chayefsky, protagonizada por Faye Dunaway y Robert Duvall, que se obtuvo varios premios Oscar en 1977
Basada en la película escrita por Paddy Chayefsky, protagonizada por Faye Dunaway y Robert Duvall, que se obtuvo varios premios Oscar en 1977
Pablo Manzotti Pablo Manzotti 14-08-2022
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En 1976 una película que puso por primera vez en discusión el manejo (y abuso) del medio televisivo obtuvo el Oscar como mejor guión original. Network, dirigida por ese maestro de la narración que era Sidney Lumet, se llevó también otras estatuillas como la de mejor actriz (Faye Dunaway), mejor actor (Peter Finch) y mejor actriz de reparto (Beatrice Straight). Pero, claramente, la destacada era la que premiaba esa idea definitiva. 

La historia desarrollada por Paddy Chayefsky y tan bien articulada en la puesta en escena por Lumet tuvo un impacto lapidario en la cultura del análisis de medios que la usó como referente para debates hasta el día de hoy. Con diálogos filosos y personajes muy fuertemente desarrollados fue adaptada para teatro por Lee Hall en 2017 y protagonizada por Bryan “Breaking Bad” Cranston. 

El mapa mediático, desde entonces, mutó y evolucionó y, particularmente hoy, el cambio en los consumos culturales se encuentra en una espiral ascendente que hace difícil predecir su futuro. Pero lo que sí está claro es que ese guión de Network no perdió vigencia. 

En eso pensó Juan José Campanella, un fanático del cine clásico americano de los '70 -amor compartido por casi todos los cinéfilos-, que trabajó en la adaptación para el estreno local. El resultado, en primera instancia, es una puesta multilenguaje que fascina desde su concepción en el uso del espacio escénico. 

La década filmada

Para inicios de los '90, cuando Network (en Argentina se conoció como “Poder que Mata”) cumplió veinticinco años de su estreno, Sidney Lumet comentó acerca de la vigencia del discurso de la película: “Después del estreno, todo el mundo decía: 'qué sátira más brillante'. Pero Paddy (Chayefsky, el guionista) y yo siempre aclaramos: 'esto no es una sátira, es puro registro'. Ambos crecimos en la televisión, así que sabíamos con lo que tratamos. No creo haber visto en 20 años la película (normalmente no me gusta mirar mi trabajo), estoy asombrado de lo profética que es. Mucho de lo que era divertido hace 25 años no causa gracia hoy porque todo se volvió realidad. Por eso golpea con un impacto que originalmente no estaba previsto”.

El punto de partida es simple: a un veterano conductor de una cadena de noticias de New York se le anuncia su despido por los bajos ratings de su programa. El conductor se despide en vivo y anuncia que, frente a su último día en la cadena, se quitará la vida. A partir de un cambio en el discurso, en posicionarse como un transmisor del sentir de la gente, en adoptar un mensaje mesiánico, el rating comienza a crecer. Se produce una batalla interna en la cadena: sostener el espectáculo bizarro o volver al periodismo.

Fue en la década del '70 que se dio lugar al análisis del impacto de los medios en la sociedad. No solo eso, sino que, a partir de la experiencia fallida del Estado de Bienestar, la desilusión social permitió abrirse a una lectura amplia de las variables culturales y políticas en juego. 

Por ejemplo, Network compitió en varias categorías en la entrega de los premios Oscar en 1977. Entre ellas la de mejor película, que terminó quedando, nada más y nada menos, que en manos de Rocky. 

Pero en la contienda, por caso, también participaron Todos Los Hombres del Presidente, abriendo el camino y sentando las bases del thriller periodístico y, la que hoy todos coinciden en que hubiese sido la indiscutida ganadora, Taxi Driver, el paradigma del cine socio político de la década. Parece mentira que todas esas joyas juntas hayan estado en un mismo año en cartelera compitiendo entre sí. Un buen ejemplo de las temáticas que atravesaron los discursos culturales en ese momento. 

Una adaptación ambiciosa

Network en versión argentina respeta en un altísimo porcentaje a la película que le dio origen, desde los nombres de los personajes como la acción, que transcurre en New York. La clave es que la temática es tan vigente que apela al espectador para hacer la extrapolación. 

Obviamente la mirada que tiene de la televisión como medio de masas dista mucho de lo que es actualmente. Pero la lógica de reproducción del poder del medio, la carrera por el rating, el lugar de la figura social que empatiza con el receptor desde la locura o desde la exacerbación, son absolutamente aplicables a este momento. 

Un primer eje que destaca (y maravilla) de la versión teatral de Campanella es la puesta en escena. Es realmente impactante. Se puede decir que, a priori, divide el escenario en un tríptico: del lado izquierdo funciona el detrás de cámaras, la producción. El lado derecho es el más cambiante y funciona como una oficina o un espacio fuera del edificio. El centro es ocupado, principalmente, por la mesa de noticias, el lugar del conductor. Los tres espacios están en constante movimiento, como un fondo de campo cinematográfico. Y toda la acción es seguida por cuatro cámaras (con dirección en vivo) y su registro se proyecta en pantallas arriba del escenario. Un trabajo de coordinación realmente notable y nunca visto en esa escala en el magnífico escenario del Teatro Coliseo.

El segundo eje a tener en cuenta es la muy buena elección y performance del reparto. Obviamente por el tiempo en escena y despliegue físico sobresale el personaje de Howard Beale, el presentador de noticias en desgracia, que Coco Sily, con su habitual verborragia, compone a la perfección. 

El tridente que componen la productora ambiciosa, el veterano jefe de noticias y el director del canal está en manos de Florencia Peña, Eduardo Blanco y Cesar Bordón y su trabajo es muy ajustado. Se nota la buena mano de Campanella para la adaptación de las líneas de diálogo y la solvencia de los actores para generar muy buenas situaciones en escena. 

En esencia, la adaptación de Network logra llevar al teatro, en su forma más cercana, la lógica de la puesta cinematográfica. Ese detrás de las noticias que tan perfectamente refleja la película de Lumet, estalla en los ojos del espectador de teatro que avanza con su atención con las múltiples “pantallas” que la obra le ofrece. Y eso, en consonancia con este presente multimediático, es demasiado por decir.   

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