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Día del Padre

Menos horas que un fin de semana largo: Argentina tiene una de las licencias por paternidad más cortas en Sudamérica

La Ley de Contrato de Trabajo (20.744), que regula el empleo privado, establece licencias por nacimiento de 90 días para la madre y de apenas 2 días para el padre.

Sólo la mitad de los trabajadores/as puede acceder a este derecho: monotributistas, autonómos/as, independientes e informales están excluidos/as.
Sólo la mitad de los trabajadores/as puede acceder a este derecho: monotributistas, autonómos/as, independientes e informales están excluidos/as. .
16 junio de 2024

Por Juan Camisassa Coordinador de Protección Social de Cippec & Bruno Muñoz Coordinador de Protección Social de Cippec

Hoy en Argentina se celebra el Día del Padre y, por el paso a la inmortalidad del General Güemes, el lunes es feriado. Con sus tres días de descanso, los padres podrán dedicar más horas a las tareas de cuidado de sus hijos que las que obtienen por una licencia: la Ley de Contrato de Trabajo (20.744), que regula el empleo privado, establece licencias por nacimiento de 90 días para la madre y de apenas 2 días para el padre. 

Ahora bien, ¿por qué son tan cortas las licencias por paternidad? ¿Esto es así en todos los países? ¿Cuáles son sus consecuencias? 

A continuación, responderemos estas preguntas y esbozaremos algunas recomendaciones sobre cómo avanzar hacia un esquema de licencias más equitativo. 

El sistema de licencias en Argentina

El acceso, la duración y el tipo de licencia al que acceden padres y madres en Argentina están determinados por el género y la inserción laboral de las personas.  

En primer lugar, sólo quienes trabajan formalmente en relación de dependencia pueden acceder a una licencia, lo que deja fuera a aproximadamente la mitad de la fuerza laboral: monotributistas, autónomos/as, independientes y trabajadores/as informales. 

Entre quienes acceden, empleados formales en relación de dependencia, existen desigualdades marcadas. El sistema de licencias a nivel nacional está fragmentado por diversas normativas que varían según el sector en el que trabajen los empleados. La Ley de Contrato de Trabajo (20.744), que regula el empleo privado, establece 90 días de licencia por nacimiento para la madre, cubiertos por la seguridad social, y dos días para el padre, pagados por el empleador. 

Esta ley, que data de 1974, no contempla a las familias adoptantes y otorga las licencias por paternidad más cortas de todo Sudamérica, como muestra el gráfico a continuación. Este dato es aún más grave si se considera que las licencias por paternidad de la región se encuentran rezagadas respecto a la tendencia global. 

CIPPEC

En el ámbito del empleo público, las licencias por nacimiento y adopción varían significativamente entre las diferentes administraciones públicas (tanto nacional como provinciales), con permisos de paternidad que van desde los 45 hasta los 2 días. La mayoría incluye licencias por adopción y algunas jurisdicciones han incorporado identidades de género no reconocidas en la Ley de Contrato de Trabajo, estableciendo las licencias para personas gestantes y no gestantes. 

Como se observa, cualquier sea su variante, el sistema de licencias tiene como común denominador un sesgo maternalista. Los períodos de licencia para madres son hasta 45 veces más largos que los de paternidad. Esta diferencia refuerza los estereotipos de género y constituye una barrera para la inserción y el sostenimiento de las mujeres en el mercado laboral

Una cuestión de cuidados 

En la actualidad, los padres participan mucho más en el cuidado de sus hijos e hijas que los padres de generaciones anteriores. 

Sin embargo, su papel en las labores domésticas sigue siendo secundario en comparación con el trabajo que realizan las madres. 

Las apenas 48 horas de licencia por paternidad reproducen estas desigualdades en la división del trabajo no remunerado. No solo hay una mayor proporción de mujeres realizando trabajo doméstico y de cuidados, sino que también dedican más tiempo a estas tareas: en promedio, las mujeres invierten 6 horas y 31 minutos diarios, 3 horas más que los varones. 

En hogares donde hay personas que requieren cuidados especiales, como los niños, la diferencia es aún más pronunciada: las mujeres dedican 9 horas diarias a trabajo no remunerado, mientras que los varones dedican 4 horas y media. 

CIPPEC

Estas desigualdades tienen un efecto muy claro: las mujeres -y más aún las que son madres - tienen menos tiempo para participar del mercado de trabajo. Esto hace que presenten mayores tasas de desempleo e informalidad, menores salarios y tasas de actividad, y estén subrepresentadas en puestos de decisión

Las brechas de género existen y vaya si están estudiadas: el último premio nobel de economía fue otorgado a Claudia Goldin, economista y profesora de la Universidad de Harvard que investiga las desigualdades de género en los mercados laborales a lo largo de la historia. 

En este marco, las licencias por nacimiento y adopción en Argentina penalizan a las mujeres y vulneran el derecho a cuidar de los varones. Existe evidencia de que licencias muy desiguales entre madres y padres perjudican los ingresos y las oportunidades laborales de las mujeres, desincentivando su contratación.  

Un regalo para el día del padre: más tiempo para cuidar

CIPPEC viene impulsando una reforma del sistema de licencias por nacimiento y adopción desde 2011. Si bien en la última década se han presentado numerosos proyectos legislativos para modificarlo, ninguno llegó a ser tratado en el recinto.  

CIPPEC propone una reforma gradual que busque una mayor cobertura e igualdad. Para ello, es necesario ampliar el acceso a las licencias a adoptantes, a monotributistas y a autónomos/as, incorporar identidades de género, y extender los días de licencia para todas las personas a cargo de la seguridad social. El escenario ideal contempla un esquema que otorga 126 días a todas las personas con niños/as a cargo en un plazo de ocho años, a través de una ampliación gradual que priorice a los padres. Teniendo en cuenta las restricciones fiscales vigentes, un primer paso sería extender las licencias a 30 días a todos los papás, lo que implicaría un esfuerzo fiscal equivalente a 0,04% del PIB

Avanzar en licencias más equitativas es el mejor regalo para el Día del Padre. Poder dedicar más horas que un fin de semana al cuidado de niños y niñas contribuye a una mejor crianza y a una mayor igualdad de género, y hace a un derecho que todos los padres deberían tener. 

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