La vacuna de Putin, una vez despreciada, ahora es la favorita

7 de febrero, 2021

La vacuna de Putin, una vez despreciada, ahora es la favorita

El anuncio del presidente Vladimir Putin en agosto de que Rusia había autorizado el uso de la primera vacuna Covid-19 del mundo antes incluso de completar las pruebas de seguridad, provocó escepticismo en todo el mundo. Ahora puede cosechar dividendos diplomáticos mientras Rusia disfruta de, posiblemente, su mayor avance científico desde la era soviética.

Los países están haciendo cola para recibir suministros de Sputnik V después de que los resultados revisados ​​por pares publicados en la revista médica The Lancet esta semana mostraron que la vacuna rusa protege contra el virus mortal tan bien como las inyecciones estadounidenses y europeas, y mucho más eficazmente que sus rivales chinos.

Al menos 20 países ya aprobaron el uso de la inoculación, de los que Argentina fue el primero, mientras que mercados clave como Brasil e India están cerca de autorizarlo. Ahora Rusia está poniendo su mirada en el preciado mercado de la UE mientras el bloque lucha con su programa de vacunación en medio de la escasez de suministro.

En la batalla global para derrotar una pandemia que se cobró 2,3 millones de vidas en poco más de un año, la carrera por obtener vacunas adquirió una importancia geopolítica a medida que los gobiernos buscan salir del enorme daño social y económico causado por los cierres impuestos para limitar la propagación de el virus. Eso le da a Rusia una ventaja como uno de los pocos países donde los científicos producieron una defensa eficaz.

Entre líneas

Su decisión de nombrarla Sputnik V en honor al primer satélite del mundo cuyo lanzamiento en 1957 le dio a la Unión Soviética un impresionante triunfo contra Estados Unidos para comenzar la carrera espacial, solo subrayó la escala de la importancia que Moscú atribuyó al logro. Los resultados de los ensayos de última etapa de 20.000 participantes revisados ​​en The Lancet mostraron que la vacuna tiene una tasa de éxito del 91,6%.

El éxito de Sputnik no cambiará la hostilidad hacia Putin entre los gobiernos occidentales, aunque podría fortalecer la influencia geopolítica de Rusia en regiones como América Latina.

Las limitaciones de producción son el mayor desafío al que se enfrentan todos los fabricantes, ya que la demanda mundial supera con creces la oferta. Rusia, que prometió vacunas gratuitas para sus 146 millones de habitantes, comenzó a producir la vacuna el año pasado y las dosis se fabrican actualmente en países como India, Corea del Sur y Brasil.

Territorio fértil

Putin, de 68 años, avivó el escepticismo en diciembre cuando dijo que estaba esperando recibir la vacuna hasta que fuera aprobada para personas de su edad.

Todavía no ha dicho si fue vacunado, pero otras naciones no están esperando saberlo. El día después de anunciar que había contraído el Covid-19, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo el 25 de enero que había agradecido a un Putin “genuinamente afectuoso” por prometer 24 millones de dosis de Sputnik V en los próximos dos meses. Tres días después, el presidente de Bolivia, Luis Arce, recibió personalmente un lote en el aeropuerto de La Paz.

América Latina está demostrando ser un territorio fértil. Argentina, que tiene dificultades para obtener suministros de vacunas, inició su programa de inoculación masiva después de recibir más de medio millón de dosis de Sputnik V en enero. Se le unieron Nicaragua, Paraguay y Venezuela. En Brasil, el mercado más grande de la región, una decisión anunciada el 3 de febrero para eliminar el requisito de ensayos de fase tres para uso de emergencia podría acelerar la aprobación.

Los detalles

A diferencia de la vacuna Pfizer / BioNTech, Sputnik V se puede almacenar en un refrigerador en lugar de en un congelador, lo que facilita su transporte y distribución en los países más pobres y cálidos. Alrededor de US$ 20 por una vacuna de dos dosis, también es más barata que la mayoría de las alternativas occidentales. Si bien es más cara que AstraZeneca, la inoculación rusa demostró una mayor eficacia que la vacuna del Reino Unido.