Subir el gasto para bajar los impuestos

4 de agosto, 2020

pesos

Por Gonzalo Martínez

¿Podría existir una suba del gasto público que implicara como respuesta una baja en los impuestos? Me refiero a que el Estado gaste más en alguna iniciativa y que a partir de ese aumento del gasto, el resultado en las distintas variables macro indicaran la conveniencia de bajar los impuestos. La respuesta es “sí”.

Pero, ¿no se supone que todo aumento del gasto tiene que venir acompañado de una suba de los impuestos para financiarlo? ¿Y el déficit fiscal?

Aclaro que la pregunta va sin trampas. No estoy pensando en un país con amplia capacidad ociosa en donde previo al aumento del gasto ya hubiera espacio para bajar los impuestos. Tampoco estoy pensando en que al aumento del gasto (y la baja de impuestos) se le agregue una suba de la tasa de interés o algo así para contrarrestar el efecto expansivo.

Déjenme empezar poniendo un ejemplo muy extremo para mostrar claramente el punto. Supongamos un país sin fuerza policial en el cual el Gobierno votara una ley para la creación de la misma. Para hacerlo debería contratar personal, comprar armas, patrulleros, administrar toda la organización de la fuerza, etcétera. Esto implicaría un enorme aumento del gasto público.

¿Sería necesario aumentar los impuestos para cubrirlo? Bueno, no necesariamente. Tal vez la respuesta correcta podría ser bajar los impuestos, no subirlos.

La pregunta relevante no es si aumentará o no el déficit fiscal. Lo importante es si ese aumento en el gasto tendrá un efecto inflacionario o deflacionario, expansivo o recesivo.

Imaginemos cómo sería ese mundo sin policía. Cada uno de nosotros tendría que proveerse los medios para protegerse a sí mismo. Eso sería mucho más ineficiente que que lo haga un ente centralizado. Sí, ya se, muchas veces nuestra policía no es el mejor ejemplo de eficiencia y rectitud. Pero pensemos en la enorme cantidad de recursos que deberíamos ocupar en cuidarnos de los otros si la policía no existiera.

Una vez implantada la policía estatal todos esos recursos mencionados quedarían desocupados. Si suponemos que es más eficiente que la seguridad la maneje un ente central entonces es cierto que algunos de quienes el día anterior trabajaban como guardias de seguridad quedarán desempleados y tendrán que cambiar de rubro.

Que aquellos encuentren un trabajo dependerá de lo que hagamos los privados con ese ahorro adicional, que ahora tenemos por no tener que contratarlos. Probablemente parte de ese ahorro prefiramos no consumirlo y en ese caso aquellos quedarían desempleados.

Ante esta situación la respuesta correcta desde el Estado sería bajar los impuestos. Aumentar el déficit para que la “emisión” luego del pago de impuestos alcance para ahorrar en activos financieros netos sin dejar recursos desocupados.

¿A qué viene todo esto?

Argentina está sumida en una pandemia. Se escuchan voces pidiendo una salida a la 2003, con superávit gemelos. Suponer que la razón de la salida fue el superávit fiscal sería un error. El superávit o déficit debe ser endógeno y depende de las decisiones de ahorro en activos financieros netos.

Una opción posible sería pensar en una reedición de algo parecido a lo que fue el plan “Jefes y Jefas”. Cuando se analiza ese plan es importante no preguntarse cómo financiarlo sino si tendrá (y en qué medida) un efecto inflacionario o deflacionario.

Será fundamental para evitar que provoque una suba de precios que el salario del programa sea fijo en términos nominales y no compita con aquellos pagados en el sector privado (recordemos además que estaríamos “comprando” recursos desempleados).

Para poder implementar dicho plan, o similar, no hay que buscar el impuesto que lo “cubra”. La clave para implementarlo pasa por otro lado. Una condición fundamental es ser 100% soberanos monetariamente. Es fundamental para ello dejar flotar al dólar, no tener un cepo ni un tipo de cambio administrado. Eso liberará al Gobierno para poder “financiar” la salida sin generar desocupación ni inflación.

Para amortiguar la caída en salarios reales lo conveniente es promover todos los saltos de productividad que tenemos a disposición. En Argentina son muchos: regulaciones, impuestos distorsivos, trabas a las importaciones, etcétera.

Un país soberano monetariamente puede mantener a toda su población ocupada y a la vez aprovechar las ventajas que todos aquellos saltos de productividad pudieran proveer pero, para hacerlo, debe tener soberanía monetaria. Esa es la clave que permitió a Argentina un despegue como tuvo luego 2001 y también lo será para el escenario pospandemia.

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