Bolsonaro: pandemia, crisis política y dudas sobre el futuro de la democracia

23 de junio, 2020

BOLSONARO

La presidencia de Jair Bolsonaro viene captando la atención mundial por tres crisis en curso: deforestación en la Amazonía, muertes por Covid-19 y dudas sobre el futuro de la democracia brasileña.

Brasil es ahora el epicentro de la pandemia de coronavirus, registrando más casos nuevos cada día que cualquier otro país y la segunda mayor cantidad de muertes hasta la fecha, después de Estados Unidos.

El presidente restó importancia a esa crisis, pero se vio obligado a confrontar otra cuando la Corte Suprema de Brasil aprobó una investigación sobre su círculo íntimo.

Según los informes, esa investigación involucra a dos de los hijos de Bolsonaro y otros socios cercanos. Se centra en la llamada “oficina del odio”, supuestamente una operación coordinada para difamar a los críticos de Bolsonaro en redes sociales, difundir noticias falsas y promover protestas contra los tribunales y el congreso.

Bolsonaro también está siendo investigado por obstrucción de la justicia después de que el ministro de Justicia saliente, Sérgio Moro, lo acusó de interferir con la policía para obtener más control sobre investigaciones sensibles, como una de malversación de fondos que involucra a otro hijo, Flávio.

El arresto de un aliado cercano de Bolsonaro, Fabrício Queiroz, en relación con esa investigación el jueves fue visto como otra señal de que las paredes se estaban cerrando sobre la familia.

Bolsonaro criticó las investigaciones y afirmó ser víctima de una cacería de brujas. Cada fin de semana, sus partidarios se reúnen frente al palacio presidencial y piden el cierre del Congreso y la Corte Suprema. Bolsonaro los saludó recientemente a caballo.

Se trata de una base inquebrantable de alrededor del 30% del electorado, que se hace eco de su apoyo a las armas, a Dios y al ejército.

Sin embargo, los analistas creen que no será el desastre del coronavirus que registra Brasil lo que determinará el futuro de Bolsonaro, sino el éxito de su recuperación económica.

Además, The Economist y FT han suscitado temores sobre la supervivencia de la democracia brasileña.

Muchos insisten en que tales temores son exagerados. Aunque Bolsonaro es un firme defensor del gobierno militar, los generales retirados dejaron garantías de que no aceptarán ningún intento de golpe.

Tras 18 meses de Bolsonaro en la presidencia, la turbulencia es algo a lo que los brasileños se acostumbraron.

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