Oportunidades y desafíos del campo frente a la Cuarta Revolución Industrial

23 de octubre, 2019

Por Natalia Ybañez Integrante del Centro de Estudios Internacionales de la UCA y productora de En.Redados

 

La quinta generación de redes de telefonía móvil podría catalogarse como el tema del momento en materia tecnológica, económica y geopolítica por las diferencias cuantitativas y cualitativas nunca antes vistas en materia de innovación.

 

Los principales beneficios están relacionados a los niveles ultrabajos de latencia que, según un informe de Eurasia Group, es lo que abrirá las puertas al desarrollo de ventajas económicas nunca antes imaginadas.

 

Pero, más allá de sus beneficios, su desarrollo permitirá alcanzar la implementación del Internet de las Cosas (IoT) y la creación de un Ecosistema Digital gracias a la aplicación de Inteligencia Artificial (AI) en múltiples ámbitos. Como señala Andrés Oppenhaimer, “todas (las profesiones) están siendo impactadas –al menos parcialmente– por la automatización del trabajo” y no sería posible sin estos avances.

 

La agroindustria no se encuentra exenta de estos avances tecnológicos. Por el contrario, esta industria dedicada al reino de las commodities es una de las áreas que se caracteriza por encontrarse a la vanguardia de los avances tecnológicos. No debería sorprendernos, ya que la agroindustria se ve atravesada por dos problemáticas de este mundo globalizado: el cuidado del medioambiente y la lucha contra el hambre. Dos cuestiones que se encuentran en la agenda de los Estados.

 

Al hablar de la aplicación de tecnología en la agroindustria, automáticamente lo asociamos a la biotecnología y a los alimentos genéticamente modificados. Sin embargo, la AgTech no se reduce a eso.

 

Por el contrario, el mayor desarrollo viene de la mano de la Inteligencia Artificial y de la construcción de Big Data, que no podría ser posible sin la participación conjunta de empresas tecnológicas y agroindustriales. Tal es el caso del proyecto lanzado en conjunto por Intel y Keenan. Esta última es una empresa irlandesa especializada en mixers nutricionales de precisión para ganado vacuno.

 

Intel se sumará a este proyecto por medio de la utilización del Internet de las Cosas (IoT) e Inteligencia Artificial para automatizar el intercambio de datos, que facilitará el análisis nutricional y, por ende, abre las puertas a un nuevo modelo de negocio basado en Big Data “nutricional”.

 

Asimismo, a principios de enero del 2018, Cargill y Cainthus, empresa alemana especializada en equipamiento de visión de precisión, crearon un software que permite el monitoreo del ganado vacuno gracias a la utilización de reconocimiento facial y el cruce de datos tales como la ingesta de alimentos y agua y la identificación de patrones de comportamiento. A la vez, el análisis de Big Data “agrícola” permitirá tomar decisiones que afectarán directamente en “la producción láctea, la reproducción y en la salud integral del animal”.

 

A nivel local, encontramos casos de varias start-ups que son tomadas como bastiones de innovación. Una de las más destacadas es ZOOMAGRI, una empresa especializada en determinar “la calidad de commodities agrícolas para todos los participantes de la cadena agroindustrial, por medio de procesamiento de imágenes, Inteligencia Artificial (IA) e Internet de las Cosas (IoT)”. Asimismo, Farm In Data es una empresa start-up dedicada a la vinculación de las empresas agrícolas no sólo con las nuevas tecnologías, sino también con especialistas en las materia que faciliten la eficiencia.

 

Muchos se preguntan por la importancia del desarrollo de la agroindustria en América Latina y el Caribe. Esta radica en que la región representan el 16% del total global de exportaciones agrícolas y de alimentos y es la mayor exportadora neta de alimentos del mundo.

 

Sin embargo, al hablar del apoyo de los países a sus sectores agrícolas, Argentina es el único país de la región que muestra un índice de inversión negativa del 23,11% por parte del sector público en pagos de los contribuyentes mediante los gastos del Gobierno o consumidores que pagan precios más altos por medio del apoyo a los precios del mercado. Esto no implica que el Estado no realice contribuciones, sino que el índice es negativo por los aranceles a la exportación. Pero, ¿por qué en Argentina, un país dedicado a la agroindustria, no hay un mayor desarrollo de las AgTech? Según un informe del BID del 2018, existe “cierto nivel de desconexión entre las personas con habilidades para el desarrollo de aplicaciones basadas en Nuevas Tecnologías Digitales (NTD) y el mundo agropecuario”.

 

Cabe destacar que existen empresas de cooperación público-privado como INDEAR de Bioceres que se posiciona como una de las mayores fuentes de innovación nacional que combina Investigación y Desarrollo (I+D) de la propia empresa junto con el apoyo del Conicet, socio estratégico de ella. Sin embargo, estos avances no dejan de ser escasos al ser comparados con el resto de los Estados competidores.

 

Esta situación encuentra una explicación al ver que la Argentina es uno de los pocos países que se encuentra fuera del Tratado de Cooperación de Patentes (PCT) que permite la protección intelectual en más de 150 países miembros en simultáneo. La situación actual hace que la investigación sea costosa, no genere ganancias y, por ende, no encuentra incentivos para desarrollarse.

 

Si bien lograr la adhesión al Tratado de Cooperación de Patentes sería un gran avance, alcanzar la aprobación de la modificación de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas ayudaría a tener un respaldo de las creaciones fitogenéticas y promover más riqueza argentina.

 

La creación de empresas agrícolas innovadoras que apliquen Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas es una herramienta fundamentalmente para la transformación productiva y para ser competitivos en el comercio internacional.

 

Argentina hoy se encuentra en un contexto favorable para apoyar estos emprendimientos gracias a la sanción de la Ley de Economía del Conocimiento que tiene como objetivo promocionar actividades económicas que impliquen el uso del conocimiento y la digitalización de la información a través de la reducción de los costos tributarios.

 

Sin embargo, uno de los mayores obstáculos frente al desarrollo de AgTech y de la aplicación real de los beneficios de la Ley de Economía del Conocimiento tiene que ver con una cuestión estructural: el acceso a Internet en zonas rurales.

 

Como señaló Graciela Picchi en la presentación del proyecto, “estamos viviendo la Cuarta Revolución Industrial, y nos trae los sistemas ciberfísicos, el Big Data, la Internet de las cosas, los sensores inteligentes están comenzando a dominar nuestros establecimientos agropecuarios, recolectando datos e informándonos cuándo debemos sembrar, cuando cosechar, cuando realizar aplicaciones y también qué pasa con nuestros rodeos. Pero la información no es conducida a ningún lado porque nos falta la conectividad online”.

 

En julio pasado, se presentó la “Autopista Digital de Conectividad Rural” que busca utilizar equipos radioeléctricos cognitivos (inteligentes) con el objetivo de captar los espacios en blanco que ha dejado el apagón analógico de la TV, sistema denominado TVWS.

 

El uso dinámico del espectro y la aplicación de tecnología TVWS, junto con un programa que incentive la innovación, son la clave para la inclusión y la transformación digital en Argentina. Con su utilización se garantizará el suministro de banda ancha a bajo costo y un mayor alcance y área de cobertura, haciendo posible la disminución de la brecha digital entre las zonas rurales y urbanas argentinas.

 

Por tanto, garantizar el acceso a los servicios de Internet en las zonas rurales implica reducir la brecha digital entre el campo y la urbe en un mundo que rechaza cada vez más la vida en el campo y en el que la adopción de las nuevas tecnologías digitales (NTD) aplicadas a los procesos de producción depende directamente de la plena conectividad agropecuaria. Será cuestión de no sólo garantizar la conectividad rural para la mejora de los procesos productivos, sino también de atraer a nuevas compañías e inversores que mejoren las oportunidades laborales de la zona y, así, aumentar la calidad de vida de las personas.

Dejá un comentario