Los dilemas de la política económica

16 de mayo, 2014

Los dilemas de la política económica

(Columna de Matías Carugati, economista jefe de Management & Fit)

Con dieciocho meses de gestión por delante, el Gobierno entró en un proceso de transición. En lo político, las estrategias de quienes buscan llegar a la Presidencia se entrecruzan con la de CFK, quien evalúa su rol en el escenario pos 2015. En lo económico también se sienten aires de cambio, aunque más como consecuencia de dinámicas insostenibles que por decisiones convencidas de las autoridades. Del acelerador a fondo a una política económica más balanceada. La escalada inflacionaria, la pérdida de reservas y las presiones devaluatorias reflejaron las distorsiones acumuladas tras años de expansión monetaria y fiscal desmedida.

Forzado por una realidad camino a la crisis, el Gobierno reaccionó pragmáticamente, priorizando la estabilidad cambiaria vía devaluación, suba de tasas y absorción monetaria. Por otra parte, el anunciado recorte de subsidios fue interpretado como una señal de moderación fiscal, aunque hasta ahora ello no se ha concretado. La (¿temporaria?) estabilidad del frente externo se logró a costa de frenar la economía. El giro de la estrategia derivó en un encarecimiento del crédito, pérdida de poder adquisitivo y expectativas pesimistas, golpeando al consumo y la inversión. Por el lado de la oferta, la industria ya está en recesión, la construcción parece ir por el mismo camino y la actividad comercial está sintiendo el bajón de la demanda. Para peor, el deterioro comienza a repercutir sobre el mercado laboral, donde las suspensiones actuales podrían derivar, en última instancia, en despidos.

A mitad de camino

En este contexto, el Gobierno se ve tentado a discontinuar el ajuste. Preocupado por un enfriamiento más fuerte de lo esperado, las dudas respecto a mantener una política económica “racional” se acrecientan. Confiando en la estabilidad cambiaria y la moderación de la inflación (a niveles todavía elevados), el Gobierno ha emitido señales contrarias al pragmatismo de comienzos de año. Por el lado del BCRA, se volvió a utilizar el dólar como ancla nominal y se redujo marginalmente la tasa de interés. En tanto, desde el Ministerio de Economía la evidencia es más contundente. Incluso considerando el recorte de los subsidios al consumo residencial de agua y gas, la trayectoria del gasto público excede largamente la de los ingresos, agravando el déficit fiscal. Para peor, el menor crecimiento tarde o temprano impactará sobre la recaudación, mientras que las medidas anunciadas recientemente (líneas de crédito oficiales, fomento a la registración laboral, pase de empleados a planta permanente, etcétera) implican más déficit.

Una política económica de “ajuste y empuje” no sería sorprendente. Desde que la elección legislativa sepultó la posibilidad de una re-reelección, CFK no tiene incentivos para implementar un ajuste completo. ¿Por qué debería pagar los costos de acomodar la economía si los beneficios serán disfrutados por el próximo Presidente? No le conviene hacerlo, siquiera en un escenario donde su propio candidato resultase electo, ya que el peronismo sólo reconoce el liderazgo de aquel que garantice un futuro cerca del poder. Así todo, la propia realidad la fuerza a hacer el ajuste necesario para evitar una crisis que erosione su poder y ponga en riesgo su futuro. Por ello, consideramos que la política económica durante los próximos meses tendrá mucho de tire y afloje.

De todas maneras, dejar hoy el ajuste por la mitad tiene sus riesgos. Sin nuevas emisiones de deuda ni reacomodamiento fiscal, la monetización del déficit limita las posibilidades de ejercer una política monetaria contractiva, lo que a su vez termina estimulando la inflación y pone presiones sobre el tipo de cambio. Ello se potenciaría si el BCRA vuelve sobre sus pasos y regresa a una política de estímulo. Así, las idas y vueltas de la política económica pueden devolvernos a la situación de comienzos de año, pero con menos reservas, más inflación y una recesión. Con las elecciones en el horizonte, el tiempo y los grados de libertad son cada vez más acotados.

Dejá un comentario