Industria automotriz

Mal afuera pero no tan mal adentro.

17 de abril, 2012

Industria automotriz

Si bien el patentamiento efectivo del mercado interno continúa con buena salud (en el primer trimestre de este año se registraron 9% más vehículos que en enero-marzo de 2011), los números de la industria automotriz de la Argentina, que antes asombraban por su expansión, empiezan a mostrar avances mucho más acotados. Después de un 2011 en el que el patentamiento en el mercado argentino creció nada menos que 29,5%, para este año nadie espera una expansión superior al 8%, con un registro total anual que puede llegar, si la situación no se agrava, a 930.000 unidades. Si se cumple será un récord, pero el sueño del millón de autos quedará otra vez postergado.

Esta evidente desaceleración obedece a dos factores principales: por un lado se destaca la menor capacidad de compra de los argentinos, por la fuerte suba del costo de vida y, por otra parte complica el bloqueo a la importación de vehículos, que tiene a maltraer a todo un ala de la industria y soñando a un sector autopartista que quiere tener un coto de caza propio. Mientras otras actividades de la economía muestran aumentos de precios superiores al 25% anual, la condición mucho más tranquila de la plaza automotriz está provocando un menor aumento en la cotización de los autos 0km: en los últimos años venían subiendo a un ritmo del orden del 5% en dólares y del 17% en pesos, pero –hasta ahora– con la llegada de la actual temporada la suba en dólares de los autos nuevos es del 2,7% y en pesos del 12,4%.

Según datos de la Asociación de Concesionarios (ACARA), hay en este momento en la Argentina 1.214 versiones de modelos en oferta, con un precio promedio de venta de 53.600 dólares o 236.000 pesos. El vehículo más barato es el Chevrolet Classic tres puertas, que se ofrece en 8.045 dólares, y el más caro es la Ferrari 599 F1, que se pretende vender por apenas 515.000 dólares. Medido en dólares, el precio de los autos vendidos hoy en la Argentina está exactamente 100% más caro que el valor piso que se había logrado en 2002/2003, después de la devaluación administrada por Duhalde y Lavagna.

El contexto global

Este cambio de precios relativos que vive el mercado local se da mientras ocurre una fenomenal transformación en el mundo automotor global. Definitivamente quedó atrás el podio de mayores fabricantes que venía reinando desde hace muchos años, con Estados Unidos, Japón y Alemania arriba de todo. Ahora China metió la cola, y se acaba de transformar, por lejos, y por tercer año consecutivo en el mayor fabricante mundial. Para tener una idea del tamaño de este cimbronazo, puede decirse que China fabricó en 2011 nada menos que 18,4 millones de vehículos, en tanto que EE.UU. produjo 8,6 millones, Japón 8,4 millones y Alemania 6,3 millones.

Y este particular ranking viene con dos datos importantes para la Argentina: el año pasado se ubicó por primera vez entre los 20 mayores fabricantes de autos del mundo, superando nada menos que a Italia, que quedó en el puesto 21. De todos modos, el hecho de haber llegado al puesto 20 en el ranking de países productores es un tanto misterioso, porque en el ranking elaborado por la OICA (Organización Internacional de Fabricantes de Autos), la Argentina está en el puesto 34 en cuanto a generación de empleo directo, lo cual deja muy claro que somos apenas una buena armaduría de vehículos. De hecho, donde probablemente más se está notando la actual desaceleración argentina es justamente en las líneas de fabricación y montaje: en marzo de este año se produjeron 4% menos vehículos que en marzo de 2011 y trimestre contra trimestre la mejora productiva es de apenas 2,7% (antes se crecía por arriba del 12% anual).

Por el momento esta baja no es alarmante: nadie habla de despidos, pero se frenaron las horas extras, los contratos temporarios y el trabajo de fin de semana. De ahí que Cristina Kirchner sorprendiera a muchos cuando anunció esta semana subsidios para sostener la venta de vehículos: por ahora hay créditos blandos únicamente para comprar camiones y ómnibus, pero veremos cómo sigue el año, ya que posiblemente esta iniciativa se extienda. Esta medida se activó porque hay varias empresas del sector que están trabadas, y con retrasos de hasta tres quincenas en los pagos de salarios. Pero donde más dolor se está sintiendo es en la exportación, con un mercado brasileño cada vez menos demandante. En marzo último se exportaron apenas 29.067 vehículos, 25,5% menos que en marzo de 2011, y trimestre contra trimestre la caída de la exportación es del 16%. Brasil ya no se lleva más del 80% de las ventas externas: en lo que va del año el 76% de lo vendido en el exterior va a Brasil, el 9% a Europa, el 4% a México, el 3% a Colombia y el 8% restante al resto del mundo.

En cuanto a la entrega de vehículos que hacen las terminales y los importadores a los concesionarios (donde se ve lo que realmente espera la industria) hubo una luz amarilla: en marzo se distribuyeron 68.055 unidades, 3,6% menos que en marzo de 2011 y trimestre contra trimestre todavía hay una expansión, más leve, del 5,3%. En ese sentido, por el bloqueo en la Aduana, donde más se sintió la caída en la distribución fue en autos importados: en marzo se repartieron 38.455 unidades fabricadas en el exterior, 16,8% menos que en marzo del año pasado y trimestre contra trimestre el reparto de importados cae 2,2%.

Mientras que la distribución de vehículos nacionales sigue con buena salud: se repartieron 29.600 unidades en marzo, 21,6% más que en marzo de 2011 y trimestre contra trimestre hay una mejora del 21%. El más perjudicado por el bloqueo de importaciones fue Volkswagen, que –con su principal centro operativo ubicado en Brasil– tenía más del 22% del mercado en febrero, y en marzo cayó a 20%, manteniendo el liderazgo, pero con Chevrolet mucho más cerca, con el 17,2% de las ventas, y tercera se consolida Renault con el 13,6%.

El reparto

En línea con lo sucedido en 2010 y 2011, esta temporada arrancó sin sorpresas en la cumbre de los modelos más elegidos. Cortado, arriba de todo, sigue liderando el Volkswagen Gol: de cada 100 autos vendidos, casi 8 son VW Gol, 5 son Chevrolet Classic y 4 son Peugeot 207. El resto está muy atrás, lo cual demuestra que, atados a los precios, los argentinos somos muy aburridos en cuando a la elección de la compra de una unidad nueva. Mientras tanto, el mercado de autos usados sigue en gran ebullición. Debido a que no hay nicho posible donde mantener el valor del dinero a resguardo de la inflación, la gente sigue cambiando su unidad, mejorando aunque más no sea dos o tres años de antigüedad: en marzo se vendieron 155.000 unidades usadas, 12,3% más que hace un año, mientras que trimestre contra trimestre el avance en la compra de usados es de apenas 2,6%. A partir de ahora se juega un partido distinto.

Con el cúmulo de aumentos que se está viendo en peajes, prepagas, colegios, leche, yerba, pan y demás gastos, se verá si la compra de automóviles sigue gozando de buena salud. Expectativas hay. Por eso, sostenidas por créditos blandos del Gobierno, empresas como Fiat y Volkswagen están activando algunas inversiones, una para fabricar cosechadoras, tractores y un nuevo auto barato, y la otra para completar la elaboración de autopartes, y no importar tanto. De hecho, el despido (decretado por Guillermo Moreno) de Eduardo Bianchi, ex número dos de Débora Giorgi en Industria, tiene relación con la autorización de importación de autos que se le había permitido a VW en las últimas temporadas.

Y otra de las novedades importantes que hay por delante tendrá que ver con el comercio exterior. Imitando a Brasil, la ministra de Industria, Débora Giorgi, anunció que le planteará al Gobierno mexicano la necesidad de discutir la política automotriz bilateral para frenar con el deterioro progresivo del saldo comercial bilateral del sector para la Argentina. “Es imprescindible encontrar nuevas pautas de comercio que nos permitan equilibrar la balanza del sector”, aseguró la ministra que sigue contando con el apoyo de Cristina.

(De la edición impresa)