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Entrevista

"No imagino un desarrollo exitoso de la industria del cannabis de la mano de una proliferación de empresas públicas"

Pablo Fazio, presidente de Argencann, considera imprescindible para el sector "abandonar las miradas restrictivas"

Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina del Cannabis, y José de Mendiguren, secretario de Industria y Desarrollo Productivo.
Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina del Cannabis, y José de Mendiguren, secretario de Industria y Desarrollo Productivo.
13-10-2022
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Mas de cincuenta países en el mundo avanzaron en algún tipo de legalización del cannabis en su uso industrial o medicinal, cuyos referentes son Israel, Canadá y Estados Unidos, mientras que a nivel regional, Uruguay y Colombia son los pioneros, y Argentina ya cuenta con dos leyes para su regulación, la primera sancionada en el año 2017, además de la empresa Cannabis Conicet.

Un informe presentado en mayo de 2022 por el Ministerio de Desarrollo Productivo, indicó que en la actualidad son más de cincuenta los países que avanzaron en la regulación para legalizar el cannabis de uso industrial o medicinal.

  • En el año 2000, se precisó que la producción global de cannabis medicinal era tan sólo de 1.400 kilos, mientras que en el 2019 alcanzó los 468.000 kilos.
  • Las proyecciones, para el 2024, "indican que el valor de la producción global alcanzaría los US$ 42.700 millones, multiplicando por 14 veces el valor de hace diez años atrás.

En Argentina, la ley 27.350 de Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus derivados fue sancionada el 29 de marzo del 2017, donde se estableció un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo de la planta de cannabis y sus derivados.

Más recientemente, la ley 27.699 sancionada este año, detalló el marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial, "abarcando la cadena de producción y comercialización nacional o con fines de exportación de la planta de cannabis, sus semillas y sus productos derivados afectados al uso medicinal, incluyendo la investigación científica y el uso industrial, promoviendo así el desarrollo nacional de la cadena productiva sectorial".

Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina del Cannabis (@ArgenCann), fue uno de los partícipes necesarios para la sanción del proyecto de ley con el cannabis y el cañamo como focos de un nuevo boom productivo en el país que puede generar un negocio de u$s 500 millones y 10.00 empleos.

En este diálogo con El Economista tras su reunión esta semana con el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, Fazio apunta a una articulación inteligente, colaborativa y sinérgica entre el Estado y el sector privado como clave para un desarrollo exitoso 


¿En qué momento nos encontramos en relación a la producción e industria del cannabis en el país?

Argentina enfrenta el desafío de inaugurar la industria frente a un contexto internacional donde el sector está enfrentando un escenario complejo. Muchas de las enormes expectativas y proyecciones que había en relación al gran potencial del negocio, han colisionado con realidades regulatorias esquivas o que no han acompañado al ritmo esperado. De cualquier modo, soy optimista en el largo plazo. En este sentido, creo que no hay lugar para tibiezas y es necesario avanzar con audacia y abandonar las miradas restrictivas; debemos obligarnos a pensar disruptivamente.

Desde el Gobierno lanzaron esta semana la empresa Cannabis Conicet que ofrecerá semillas, análisis de productos e investigación. ¿Cómo ve este lanzamiento y qué impacto tendrá en el corto plazo?

En la medida en que su objeto sea cooperar con el sector privado, mediante la prestación de servicios de investigación y desarrollo, sirviendo como un puente entre la producción y el sistema científico público nacional, me parece una gran noticia. Debo ser honesto y decir que no me imagino un desarrollo exitoso de la industria de la mano de una proliferación de empresas públicas de cannabis. Creo que ha sido una etapa inicial necesaria e importante, inaugurada en el marco de la 27.350 y sus limitaciones, pero de cara al futuro hay que rediseñar la matriz de desarrollo.

Sobre el encuentro con de Mendiguren, dos de las prioridades que se hablaron en la reunión, según se difundió luego, es acerca de la reglamentación de la ley y la constitución de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame).

Conversamos sobre la constitución de la Ariccame y la inminente reglamentación de la ley. Desde Argencann, insistimos en la necesidad de trabajar en un plan estratégico con objetivos y etapas claras. Si no queremos tropezar con los mismos obstáculos que encontraron Uruguay, Colombia  y otros países en el despliegue de la industria, será fundamental concretarlo. Tendremos también el reto enorme de establecer una mirada equilibrada frente a una multiplicidad de intereses que administrar. Será tarea de las autoridades de la agencia convocar a todas las partes a realizar sus aportes y compartir sus perspectivas.

Además del cannabis medicinal, está el cañamo que será otro gran jugador para la industria. ¿Cuál es el escenario a nivel federal para la producción de cáñamo?

Creo que el cáñamo es la apuesta central que un país como el nuestro tiene que realizar. Somos ante todo una nación agrícola líder en el mundo, con un entramado agroindustrial y agroalimentario muy potente. No tengo dudas de que como productores de grano, fibra y de productos denominados "novel foods" podemos marcar la diferencia.

¿Vamos hacia una "Cannabis Argentina" como marca oficial para el mundo?

Es un objetivo deseable, que dependerá mucho de la forma que tome la industria y el grado de integración de la cadena de valor que logremos. Por el momento, todos los productos que están comercializando en el mercado local son elaborados en base al principio activo que estamos importando, con lo cual estamos bastante alejados de esa realidad. Como primer paso debemos poner como meta priorizar y fomentar la adquisición de insumos y derivados de producción nacional, tal como establece la ley 27.669. No lo haremos de la noche a la mañana, pero es el camino que debemos recorrer.

Desde las pymes apuntan al Ariccame que debe tener un enfoque federal y estratégico a la hora de autorizar proyectos productivos para el desarrollo regional, con un cupo para los microemprendedores ¿Cuál es su posición desde Argencann?

Tenemos que pensar al Estado comprometido con función reguladora, cuyo rol básico y esencial en una economía social de mercado, consiste en actuar como factor de equilibrio de los diferentes intereses en juego. Un Estado como artífice de la implantación de un modelo fiable y seguro de producción y comercialización de productos controlados, de calidad, legales y accesibles, que avance hacia la regulación del uso adulto y la descriminalización de los consumidores y usuarios. Un Estado que fiscalice, controle y ordene. Un Estado que dé prioridad al sector privado en la oportunidad de producir y desarrollar negocios, con un foco fundamental en las pymes, los emprendedores y las cooperativas en una articulación inteligente, colaborativa y sinérgica. Argentina cuenta con 600.000 pymes, que representan el 99% del tejido empresarial y generan el 70% del empleo formal; apostar por ellas, generando las condiciones adecuadas, despertará sin dudarlo toda su capacidad creativa y energía emprendedora para que toda esa potencia se traduzca en un desarrollo sostenible con impacto económico, social y ambiental positivo para nuestro país.

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