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Líderes empáticos para un mundo en construcción

Ser un líder empático se traduce en mayores niveles de aceptación, integración y acercamiento al universo del otro

Líderes empáticos para un mundo en construcción
Beatriz Arias Beatriz Arias 25-08-2022
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El contexto pospandémico, de alta incertidumbre, nos demanda el desarrollo de nuevas y mejores habilidades. La transformación cultural que están atravesando las organizaciones, para dar respuesta a las demandas de los empleados y los nuevos modelos de trabajo que se afianzaron aún más con la pandemia, requiere trabajar el liderazgo desde la autogestión, la agilidad, la flexibilidad y sobre todo, la autonomía. En ese marco, la empatía aparece como un valor central de la cualidad de líder.

En plena transformación cultural organizacional, la importancia de las habilidades blandas (o soft skills) ha ido aumentando. Estas habilidades son un conjunto de talentos personales que incluyen, por citar algunos ejemplos, la disposición y pericia para llevar adelante la gestión del cambio, la comunicación efectiva, la escucha activa, el trabajo en equipo, la solución de conflictos y la construcción de propósitos.

Hoy, la vuelta a la presencialidad en las empresas supone un gran desafío para muchas empresas y organizaciones, porque sus equipos oponen resistencia a volver a la oficina tal y cual la conocían. Existe una demanda intensa por parte de los colaboradores y equipos de repensar esta dinámica y sostener el trabajo remoto y la virtualidad por lo menos un par de veces por semana, dado que es impensado para muchos volver a sacrificar el balance vida-trabajo y retomar la rutina pre pandemia.

Según un estudio realizado por Randstad, 6 de cada 10 argentinos buscará un cambio laboral durante 2022. Cambiaron las prioridades y las expectativas relativas al trabajo, hay una alta rotación en búsqueda de una mejor calidad de vida y de un deseo de cambio. La preferencia de la mayoría de los argentinos (42%) es por un modelo híbrido de trabajo, parte presencial y parte remoto, mientras que una pequeña minoría (7%) se inclina por un trabajo full remoto.  

El acompañamiento es fundamental para este tipo de procesos: cómo el líder acompaña y es acompañado por el equipo. Trabajar en el retorno a la oficina requiere repensar ciertos valores y fomentar cuestiones como la autonomía, tanto de los colaboradores como de los futuros líderes. La autogestión y el autoconocimiento son importantes, y no deben darse por sentados.

La empatía como eje de la gestión

En ese contexto, la práctica de la empatía se vuelve fundamental, sobre todo en el campo del liderazgo. La empatía es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella. De manera figurativa, decimos que practicamos la empatía cuando nos ponemos en los zapatos del otro. Pero, ¿de dónde surge este proceso cerebral?

Es producido por nuestras neuronas espejo, que nos permiten identificarnos con las acciones y los sentimientos de los demás. Las neuronas espejo son células nerviosas del cerebro que se activan ante cualquier situación que, de forma inconsciente, nos llama la atención, provocando que la imitemos. Pero el ejercicio de estas neuronas no se limita al movimiento imitativo, sino que también nos hace sentir muy parecidos a la otra persona. Por eso, este funcionamiento es la base que nos permite generar conexiones con otras personas.

Entonces, ¿por qué es tan importante la empatía a la hora de liderar? Si queremos liderar a un equipo de colaboradores, potenciando las cualidades de cada uno para que la sumatoria de sus talentos traiga consigo resultados exponenciales, primero debemos identificar los talentos de cada uno. Y también sus limitaciones.

¿Cuáles son sus fortalezas, cómo reaccionaría ante determinada situación y en cuáles son sus áreas de mejora? Estas preguntas, y muchas otras, se responden de manera más efectiva si practicamos la empatía con el otro y entendemos en qué estadio de su carrera profesional está, para poder acompañarlo en el desarrollo de su propósito. El propósito, a su vez, se puede idear desde la inteligencia emocional, que implica empatía con nosotros mismos y con los demás. Entendida así, la empatía es una herramienta que nos permite desarrollar tanto nuestros talentos naturales como los de nuestros colaboradores.

La empatía nos permite motivar y liderar equipos, a partir de la capacidad de generar vínculos espejo que beneficien a todos. Es una manera de decodificar el mundo propio y el de los demás, para sumar experiencias de mutuo beneficio.

Ser un líder empático se traduce en mayores niveles de aceptación, integración y acercamiento al universo del otro, que nos permiten ver más allá de nuestras creencias y estructuras individuales.  

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