“Trump no es un político: está aprendiendo a serlo”

16-01-2017
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Entrevista a Gustavo Neffa, Socio y director de Research for Traders (RfT)

El viernes 20, en cuatro días más, se celebrará el famoso Inauguration Day en las escalinatas heladas del Capitolio de Washington DC. Barack Obama dará un paso al costado y Donald J. Trump asumirá el cargo electivo más importante del planeta. Eso, más algunos secretarios, ministros y asesores, es casi todo lo que se sabe de la era que se inicia el 20/1. Para entender un poco más sobre qué puede cambiar en la arena financiera, El Economista dialogó con Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders (RfT) y un lúcido analista de los tiempos que corren. ¿Hay tiempo de comprar en Wall Street todavía o se acabó el “Trump rally”? Y, en caso afirmativo, ¿en qué sectores? ¿Qué hará el nuevo “líder del mundo libre”, como se decía hace unas décadas, cuando se siente en el Salón Oval de Avenida Pennsylvania 1600? ¿Irá por todo, como dijo alguien por aquí alguna vez? ¿Y a Argentina, cada vez más integrada a los circuitos financieros globales, cómo nos pega todo esto? Pase y lea.

Algunos analistas empiezan a advertir que el “Trump trade” y el “Trump rally”, que llevó los principales índices bursátiles de EE.UU. a máximos, están perdiendo algo de fuerza y que ahora (y especialmente luego del 20 de enero) el eje va a ser no tanto lo que diga sino lo que haga. ¿Coincide?

Sí, es correcto. Los mercados viven de la volatilidad. Todo lo que funcionó hasta Trump dejó de hacerlo después y revivieron muchos de los sectores que se encontraban dormidos o corrían detrás del promedio. Si el mundo tiene probabilidades de cambiar, entonces los inversores serán los primeros en hacerlo, rotando sus portafolios acorde a lo que vendrá. El apoyo a esta nueva economía que promete Trump, con foco en lo industrial, ha determinado algunos ganadores como el industrial, el de consumo discrecional y, sobre todo, el financiero. Revivieron, asimismo, las empresas de salud que Hillary Clinton prometía iba a regular aún más. Entre los perdedores se encontraban aquellos beneficiados por años y años de tasas bajas y en baja: consumo no discrecional y utilities, con elevados dividendos, estuvieron en el blanco. Así como la fuerte disparada de las tasas de referencia se comprimió en las últimas semanas, los inversores hayan ido a buscar historias de crecimiento interesantes relegadas como lo fueron las empresas tecnológicas y hayan reducido su entusiasmo en otros sectores. Los inversores se concentrarán en confirmar si los primeros indicios de política económica convalidan las subas dadas en los sectores ganadores y, por ende, habrá volatilidad en aumento.

¿Cuáles seguirán siendo los mejores papeles para buscar valor en Wall Street?

El sector financiero, que presentó la semana pasada números alentadores, es uno de ellos. Petróleo seguirá siendo un trade aparte con un desbalance en la oferta y demanda que juega a favor de la commodity. El oro recuperará terreno perdido a partir del segundo semestre y las tecnológicas seguirán siendo un lugar en donde estar invertido, siempre y cuando la Fed no profundice su discurso agresivo en materia de política monetaria.

Ahora, la pregunta del US$ 1.000.000. ¿Cómo imagina los primeros 100 días de Trump? Todo indica que caminará un estrecho desfiladero entre satisfacer a sus votantes y cumplir sus promesas de campaña, que suponemos además que cree genuinamente, por un lado y, por el otro, no hacer nada que puede suponer pegarse un tiro en el pie o complicar su poder?después de todo, es un político y necesita ser popular. ¿Cómo lo imagina?

No es un político, sino que está aprendiendo a serlo. Ya es popular entre los estratos más pobres y en el centro, pero aún no en las urbes tradicionalmente demócratas. Allí necesita hacerse popular. El problema es que juegue a eso y le guste, con retóricas desmedidas que no lleguen a nada o que creen ruido en los mercados que aumenten la volatilidad. Descarto un acercamiento con la prensa, y esa será su piedra en el zapato. Tampoco veo una política exterior amigable, y menos con México y China, que quedaron definidos como los enemigos económicos de la mayor economía mundial. El ciclo de las ganancias de las compañías ya iba a revertirse, y no sólo del sector de commodities sino del promedio de las empresas, que se reforzará con rebajas impositivas que serán sus primeras medidas a tomar junto a un nuevo marco para el tan difamado sistema de salud Obamacare y el incentivo que le dará a las empresas para que repatríen sus capitales nuevamente a los EE.UU. Eso reforzará aún más el valor del dólar contra todas las monedas, y eso atenta contra su objetivo de reducir el déficit comercial con China y sobre todo de hacer más competitivas a sus empresas. Hay una globalización y sinergias entre países que Trump ignora o intenta mostrar que no existe que le pondrán un límite a sus ambiciones de volver a crear puestos de trabajo en el sector industrial en Estados Unidos.

Vengamos a Argentina. El jueves pasado, el ministro Luis Caputo presentó el programa financiero y explicó cuáles serán las fuentes para captar los US$ 40.350 M necesarios para financiar las obligaciones de 2017. ¿Le pareció convincente y es inteligente emitir deuda afuera antes de que asuma Trump? La emisión será el jueves, justo un día antes de la inauguración.

Parte de esa deuda se emite el día previo a la asunción de Trump. Pero por menos de lo que se pensaba, y con un repo con bancos de afuera que alivia la presión a los bonos por una mayor oferta de circulante. Es un atajo solamente para evitar la posible disparada de los rendimientos. Pero ese proceso se dará: la Fed aumentará las tasas y Argentina deberá ser más precavida durante todo el año. Y Argentina deberá seguir endeudándose, aunque estimo que inteligentemente priorizará el endeudamiento en pesos dado el exceso de moneda local y el apetito por instrumentos en moneda local de una economía de debería hacer converger la inflación a un dígito en 2019, algo totalmente factible. Soy optimista al respecto aunque no tanto como el Gobierno quiere hacer parecer, que es parte de su trabajo (inyectar optimismo). La quita de la inmovilización de los 120 días para los capitales especulativos apunta a una mayor reinserción en el mundo financiero.

¿Cómo está viendo el tema de los costos de fondeo: veremos en 2017 una compresión de spreads soberanos y de qué depende?

A excepción de Venezuela y Ecuador, Argentina es el país con un riesgo país más alto de la región. Argentina todavía paga dos puntos más que Brasil por financiamiento externo a 10 años a pesar de la mejora que evidenció en los últimos años: Chile se fondea al 3,15% y Brasil 5,20% y Argentina al 7,08%. El problema no es el stock de la deuda sino el flujo. El año pasado el soberano tomó deuda con legislación local y extranjera por US$ 31.300 M. Sobre el total, dos tercios fueron afuera y en dólares. La deuda soberana a PIB asciende a 32,8%. En Brasil es 66,2% y en Chile es mucho más bajo, del 17%. Todavía es manejable. Pero Argentina tiene que hacer los deberes en materia fiscal para reducir gradualmente a cero sus necesidades primarias. En cuanto a la relación entre el nivel de reservas y el PIB, en 2016 las reservas crecieron US$ 13.000 M y el PIB se achicó producto de la devaluación, así que ese ratio mejoró pero aún se está lejos y por debajo de los niveles de la región. Habrá compresión de spreads contra Brasil, pero siempre y cuando no exista un escenario más extremo a nivel global porque eso produce el efecto contrario. Las tasas que paga Argentina todavía llaman a inversores en busca de riesgo y sobre todo ponderar su paulatina incorporación en los índices de mercados emergentes.

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