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Los semiconductores elevan la tensión entre EE.UU. y China

Desde hace meses, Washington y Pekín toman medidas para limitarse mutuamente el acceso a este tipo de tecnologías. Pero ahora fue el Gigante Asiático quien jugó muy fuerte al restringir las exportaciones de galio y germanio, dos metales muy utilizados para fabricar microchips.

Los semiconductores elevan la tensión entre EE.UU. y China
04 julio de 2023

En un mundo totalmente interconectado, los semiconductores son casi de vital importancia tanto para el día a día de las personas como para el desarrollo de armamento o cohetes espaciales.

Por ello, no es de extrañar que una de las principales áreas de disputa entre Estados Unidos y China sea justamente la de los microchips. 

Y quien ahora ha elevado la tensión en el asunto fue el Gigante Asiático, quien decidió restringir las exportaciones de dos metales ampliamente utilizados en semiconductores y vehículos eléctricos.

A partir del 1 de agosto, Pekín impondrá controles sobre las exportaciones de algunos productos de galio y germanio, lo que sin dudas causará más interrupciones en las cadenas de suministro globales, ya que China es uno de los mayores productores del mundo. 

Por un lado, el germanio es un subproducto de la producción de zinc y de las cenizas del carbón y, según la asociación industrial European Critical Raw Material Alliance, China produce alrededor del 60% del germanio del mundo, mientras que el resto proviene de Canadá, Finlandia, Rusia y Estados Unidos.

Por su parte, el galio se encuentra en pequeñas cantidades en los minerales de zinc y en la bauxita, y el galio metálico se produce cuando se procesa la bauxita para fabricar aluminio. China produce aproximadamente el 80% del mismo. 

Principalmente, ambos metales se utilizan en chips informáticos de alta velocidad y en los sectores de defensa y energía renovable. 

Según el Ministerio de Comercio de China, la medida, que se comunicó en las vísperas del arribo de Janet Yellen a Pekín, busca proteger la seguridad nacional. 

Sin embargo, no caben dudas de que son una respuesta al accionar de Washington, que evalúa nuevas restricciones al envío de microchips de alta tecnología a China.

En este sentido, se espera que Estados Unidos y los Países Bajos restrinjan aún más las ventas de equipos de fabricación de chips a China, como parte de los esfuerzos para evitar que el Ejército chino utilice su tecnología.

La última vez que China tomó medidas de represalia fue en mayo, cuando prohibió a algunos sectores nacionales comprar productos del fabricante estadounidense de chips Micron.

Un golpe para todo el mundo

Como era de esperar, esta medida no solo perjudicará a Estados Unidos, sino a la mayoría de los países del mundo: en 2022, los principales importadores de productos de galio de China fueron Japón, Alemania y los Países Bajos, mientras que los principales importadores de productos de germanio fueron Japón, Francia, Alemania y Estados Unidos.

Por ello, desde la Comisión Europea expresaron su preocupación por la medida y pusieron en duda que estuviera relacionada con la seguridad.

"A la Comisión le preocupa que estas restricciones a la exportación no estén relacionadas con la necesidad de proteger la paz mundial y también la estabilidad y la implementación de las obligaciones de no proliferación de China derivadas de los tratados internacionales", dijo un portavoz de la Comisión.

En cuanto a la industria alemana, el principal motor de la Unión Europea, considera que el Viejo Continente debe volverse más autosuficiente en la búsqueda de las materias primas necesarias para alcanzar economías más limpias y digitales. 

Las restricciones a la exportación chinas "ilustran la urgencia de que Europa y Alemania reduzcan rápidamente su dependencia de materias primas críticas ahora", dijo Wolfgang Niedermark, miembro de la asociación industrial alemana BDI.

El grupo también manifestó que la dependencia de Alemania y Europa de las materias primas minerales como las tierras raras de China "ya era mayor que la del petróleo y el gas natural de Rusia".

Por su parte, Bitkom, otro grupo de la industria alemana, pidió medidas para aumentar masivamente la soberanía digital del país y de Europa.

"La política alemana de tecnología y seguridad debe apuntar más que nunca a poner fin a las dependencias unilaterales, desarrollar sus propias capacidades y competencias en tecnologías digitales clave", explicó el director gerente de Bitkom, Bernhard Rohleder.

La semana pasada, los estados miembros de la Unión Europea adoptaron la Ley de Materias Primas Críticas, una pieza clave de la estrategia del bloque para garantizar que la industria pueda competir con Estados Unidos y China.

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