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Guerra en Ucrania: Xi Jinping y Putin apuntaron contra EE.UU.

Los mandatarios se reunieron en Rusia y consideraron que Estados Unidos estaba socavando la estabilidad global y que la OTAN irrumpía en la región de Asia y el Pacífico. Además, ambos líderes mostraron buena predisposición para resolver la actual guerra en Ucrania.

Guerra en Ucrania: Xi Jinping y Putin apuntaron contra EE.UU.
Damián Cichero 21 marzo de 2023

Este martes, los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, respectivamente, mantuvieron una reunión formal en donde dieron claras señales de que su alianza va en ascenso.

Para Putin, la visita de Xi a Rusia llegó en un momento óptimo: se dio tan solo un par de días después de que la Corte Penal Internacional lo acusara de cometer crímenes de guerra.

Por ello, el encuentro entre ambos líderes le permite a Putin demostrar que, pese a estar aislado de la mayoría de los países occidentales, no es un paria internacional ni mucho menos. 

En este sentido, tras el encuentro, en el que la cuestión de la guerra de Ucrania fue el tema más importante que se abordó, Xi Jinping y Putin brindaron cálidas palabras de amistad entre China y Rusia e hicieron críticas conjuntas a Occidente.

Los dos líderes, que ya se reunieron más de cuarenta veces, se refirieron como queridos amigos, prometieron cooperación económica y describieron las relaciones de sus países como las mejores que han existido.

Guerra en Ucrania 

Aunque China no ha apoyado directamente a Rusia, aún no ha condenado la invasión de Ucrania. Además, hace un par de semanas presentó un plan de 12 puntos que podría permitir solucionar el conflicto. 

Entre muchas cuestiones, el plan propone eliminar las sanciones contra Rusia y, a cambio, que Moscú devuelva todos los territorios a Ucrania, incluida la península de Crimea.

Al respecto, Putin consideró que "muchas de las disposiciones del plan de paz presentado por China están en consonancia con los enfoques rusos y pueden tomarse como base para un arreglo pacífico cuando estén listos para ello en Occidente y en Kiev. Sin embargo, hasta ahora no veo tal preparación de su parte".

Más tarde, en una declaración conjunta, se explicó que "la parte rusa evalúa positivamente la posición objetiva e imparcial de la parte china sobre la cuestión de Ucrania. Las partes se oponen a que cualquier estado y sus bloques dañen los intereses de seguridad legítimos de otros estados para obtener ventajas militares, políticas y de otro tipo".

Además, ambas partes consideraron que Washington estaba socavando la estabilidad global y que la OTAN irrumpía en la región de Asia y el Pacífico.

Cabe recordar que Moscú justifica la invasión aduciendo que, luego del fin de la Guerra Fría, y pese a la promesa de EE.UU. de que esto no ocurriría, la OTAN se expandió deliberadamente hacia el Este, llegando casi a las fronteras de Rusia. Y, para el Kremlin, que Ucrania se uniera a la alianza transatlántica era una línea roja que no podía tolerar.

Desde EE.UU. han argumentado que la expansión de la OTAN era para difundir los valores democráticos y liberales. Sin embargo, en un mundo anárquico en donde no existe una autoridad supranacional, nadie puede dar por sentado que los valores nacionales sean considerados universales, algo que queda más que claro al analizar la forma de gobierno en Rusia y China. 

Por ello, en su declaración, "las partes señalan que, para resolver la crisis de Ucrania, es necesario respetar las preocupaciones legítimas de todos los países en el campo de la seguridad y evitar la formación de confrontaciones en bloque, y detener las acciones que alimentan aún más el conflicto".

Crece la preocupación de EE.UU.

A principios de los años 70, en plena Guerra Fría, el presidente Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, crearon su famosa mesa de tres patas: para desestabilizar a la Unión Soviética, y conscientes de las tensiones entre Moscú y Pekín, Washington entabló relaciones formales con China, provocando que la URSS tuviera dos frentes de disputa al mismo tiempo.

Sin embargo, más de cincuenta años después, con su actual política exterior, que implica apoyar tanto a Ucrania como Taiwán, Washington ha provocado que Pekín y Moscú estén más cerca que nunca, lo que podría describirse como una "mesa de tres patas invertida".

Ante este acercamiento, desde EE.UU. no ocultan su preocupación, aunque parece que ellos mismos lo han provocado: el actual secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que la visita de Xi en este momento equivalía a darle a Putin una "cobertura diplomática" para las atrocidades que ha cometido. 

La Corte Penal Internacional ha emitido una orden de arresto contra Putin por cargos de crímenes de guerra por deportar ilegalmente a niños ucranianos, aunque el mandatario solo podría ser apresado si visita algunos de los 123 países que forman para de la CPI. 

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