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Corrección en tasa larga y el fin del overshooting

Estamos ante la Fed más confusa de las últimas décadas.

Jerome Powell, chairman de la Fed
Jerome Powell, chairman de la Fed
Federico Pablo Vacalebre 25 diciembre de 2023

La tasa de 30 años ha sido el catalizador en los últimos meses y ha afectado las valuaciones de todos los activos financieros en el mundo. Un 5% en la tasa de 30 años pareciera ser un techo en el corto plazo y quizá también se refiera al máximo nivel en esta tasa para lo que resta del ciclo de restricción de la Fed. 

El movimiento ascendente en la tasa de 30 ocurrido no es atribuible a aspectos macro de una economía norteamericana que se desinflaciona lentamente, al tiempo que también se desacelera. En pocas palabras, el overshooting no se corresponde con un sistema más débil. 

El embate de las tasas largas ha contagiado a las tasas cortas al punto tal que toda la curva de yields quedó prácticamente en sentido horizontal. 

¿Qué podemos decir? Que estamos ante la Fed más confusa de las últimas décadas. Semanas atrás, Jerome Powell había sonado extremadamente hawkish sugiriendo que estaba lejos de haber terminado su batalla contra la inflación. No obstante, en el último FOMC (reunión de política monetaria), la Fed hizo mención a la lucha contra la inflación desde dos dimensiones.

La primera se refiere a la lucha aún necesaria para llevar a la inflación finalmente a un equilibrio de 2%. La segunda, a partir de ahora, la Fed va a estar atenta a los daños que tanta suba de tasas le puedan comenzar a ocasionar a la economía real. La obsesión de Wall Street puede virar desde inflación hacia una probable recesión de cara a un 2024 que se focalizará principalmente en la debilidad de la economía real.

Siendo así, es probable que las tasas largas terminen aquietándose, pero no necesariamente va a alimentar un rally en el mercado de acciones para el 2024. Si bien es probable que tengamos un rally para activos de riesgo de cara al cierre de 2023, el 2024 podría plantear dos escenarios. De tener un escenario débil en la economía real, esto trazaría un bull market para el mercado de bonos, pero el mercado de acciones tendría un sesgo hacia la negatividad. 

Caso contrario, si el 2024 se encuentra con una economía en desinflación y con una desaceleración razonable, podríamos tener dos bull markets (en bonos y en acciones). 

En este contexto, podemos llegar a observar un cierto sesgo hacia la debilidad del dólar, lo cual debiera favorecer a las monedas de emergentes. Tiempo al tiempo. Habrá que ver por cuánto se prolongará la debilidad de la economía china. Lo que está correlacionado con una generalizada negatividad en el mercado de commodities que, a su vez, ha impactado a la dinámica del mercado de acciones emergentes.

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