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“Se debe evitar el atraso del TC y aumentar la productividad”

Entrevista Marisol Chatruc, PhD en Economía por la Universidad de Maryland.

06-06-2016
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En diálogo con El Economista, Marisol Chatruc, flamante PhD en Economía por la Universidad de Maryland, ofrece su visión sobre la anemia del comercio global, plantea los desafíos del país con respecto a la integración regional y ofrece pistas sobre cómo calibrar la política comercial con la protección del empleo local. Asimismo, enfatiza la necesidad de diversificar la canasta exportadora y explora algunas maneras sobre cómo hacerlo. “El análisis de experiencias de inserción internacional exitosas ?que llevaron a un posterior crecimiento y desarrollo económico? muestra que es fundamental exportar una amplia gama de bienes intensivos en tecnología y conocimiento”, expresa.

Tras la crisis subprime, el comercio mundial todavía no logró recuperar el dinamismo que tenía. ¿Por qué pasó esto y cuándo cree que veremos los flujos comerciales recuperar un mayor vigor?

El comercio mundial vino creciendo a un ritmo de 3% anual en 2012-2015, mientras que en las décadas pre-crisis (1987-2007) lo hizo a un ritmo de 7%. Una causa inmediata de esta desaceleración es que el crecimiento del PIB mundial también se lentificó con la crisis. Sin embargo, el comercio ha venido creciendo a tasas menores que el PIB, con lo cual es probable que la elasticidad del comercio con respecto al PIB haya disminuido en los últimos años. No hay consenso general respecto a las causas de este fenómeno, pero se cree que tiene que ver con una desaceleración en el proceso de fragmentación de la producción en cadenas globales de valor, que había impulsado el comercio antes de la crisis. La OMC proyecta algo menos de 3% de crecimiento del comercio mundial en 2016 y 3,6% en 2017. Por lo tanto, las perspectivas a futuro están lejos del dinamismo que se vivió antes de la crisis.

Argentina tiene una canasta exportadora muy primarizada. ¿Puede desarrollarse sin cambiar eso o hacerlo es un sine qua non?

El análisis de experiencias de inserción internacional exitosas ?que llevaron a un posterior crecimiento y desarrollo económico? muestra que es fundamental exportar una amplia gama de bienes intensivos en tecnología y conocimiento. Especializarse en el sector en el que se tiene una ventaja comparativa natural no es suficiente. ¿Significa esto darle la espalda a los recursos naturales? Claro que no. La idea es aprovechar las ventajas comparativas para generar rentas que puedan reinvertirse en el desarrollo de capacidades y de nuevos productos empezando por actividades cercanas a las actuales e incorporando procesos cada vez más complejos. Esto aplica a todos los sectores, incluidas las manufacturas y los servicios. ¿Cuáles son las principales recetas para sofisticar la canasta exportadora e ir incluyendo en ella cada vez más bienes y servicios de mayor valor agregado, y qué puede aspirar, y qué no, a vender Argentina al mundo? Los procesos de diversificación productiva no se dan espontáneamente principalmente porque la existencia de fallas de mercado y de coordinación imponen barreras a la innovación. Por eso es fundamental el apoyo del Estado. En el caso argentino se requieren políticas públicas en infraestructura, energía y educación. También es necesario brindar apoyo a pequeñas o potenciales firmas exportadoras mediante capacitación y créditos y solucionar fallas de coordinación específicas a cada sector. Un tema importante y que comenzó a trabajarse recientemente es la identificación de cadenas globales de valor en las que el país pueda insertarse exitosamente.

El país sólo participa activamente del Mercosur, un mercado común limitado a la luz del reciente dinamismo que hemos visto en materia de acuerdos y negociaciones internacionales. ¿Hacia dónde debería orientarse el país en el Siglo XXI en este campo para no quedarse afuera?

La última década se caracterizó por un gran estancamiento en materia de integración regional. Hay dos grandes temas pendientes: profundizar la integración con nuestros socios del Mercosur e impulsar acuerdos que mejoren el acceso del bloque a grandes mercados. Para ello debe avanzarse en la eliminación de las barreras al comercio intrazona y en la consolidación de la unión aduanera. Está pendiente el cierre de un acuerdo con la Unión Europea y es importante retomar negociaciones con Estados Unidos. China se ha convertido en uno de los principales socios comerciales del bloque y todavía no se negoció ningún acuerdo comercial. Por último, deberían pensarse estrategias de acercamiento a la Alianza del Pacifico, un bloque que representa un tercio del PIB de América Latina y que por su localización geográfica tiene un mejor acceso a grandes mercados que el Mercosur.

¿Cuán importante es tener un tipo de cambio real multilateral alto y competitivo para tener un dinamismo exportador aceptable: es todo o es solo una parte de la película?

Más allá de las dificultades que tiene Argentina para lograr este objetivo ?debido al proceso inflacionario que lleva una década?, un tipo de cambio competitivo y estable es una condición necesaria pero no suficiente para lograr una inserción internacional exitosa y sostenible. Argentina es un país de salarios elevados en relación a otras economías en desarrollo, por lo cual, una mayor competitividad debe venir por evitar el atraso cambiario y por implementar políticas que incrementen la productividad (infraestructura, educación, etcétera). Sin embargo, aun cuando estas condiciones estén dadas, las firmas pueden enfrentar dificultades para exportar como la falta de acceso al financiamiento, un escaso conocimiento de los mercados externos, la falta de la calidad necesaria para entrar mercados más sofisticados, etcétera. Por eso es importante el apoyo a firmas exportadoras que mencioné anteriormente.

Para exportar hay que poder importar, pero también las importaciones lastiman el empleo local. ¿Cómo se deben calibrar estas dos necesidades?

Este es un tema importantísimo. En Estados Unidos la destrucción de empleo manufacturero, consecuencia de una mayor penetración de las importaciones de China, ha llevado al surgimiento de un discurso proteccionista por parte de los candidatos presidenciales, lo cual es muy peligroso. Una mayor apertura importadora a la larga beneficia a toda la sociedad pero es inevitable que destruya empleo en el corto y mediano plazo. Por eso las políticas comerciales deben implementarse de forma gradual y deben estar coordinadas con políticas de empleo, capacitación y protección social para proveer asistencia a los trabajadores que se ven perjudicados dado que la reinserción laboral ?a salarios similares a los que se tenía antes de la pérdida del empleo? puede llevar años.

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