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Massa aplastó al dólar, pero con caída de las reservas

Massa quema sus naves. Vende reservas para terminar la corrida cambiaria. Y por ahora lo consigue, ya que ayer cayeron fuerte el blue y el CCL. Pero analistas ven tensión por el cierre de listas.

La Fed subió su tasa y el mundo espera un freno: el petróleo se hunde.
La Fed subió su tasa y el mundo espera un freno: el petróleo se hunde.
Luis Varela 04 mayo de 2023

Hace exactamente una semana, ni bien los dólares libres rozaban los $ 500, la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, le hizo una contundente advertencia al mercado: "ahora van a descubrir al verdadero Sergio Massa". Y definitivamente en las últimas ruedas se vio lo que hizo: quemó bonos (hipotecando el futuro al 45% anual en dólares) y entregó UD$ 1.678 millones de reservas que el BCRA no tiene para aplastar a los dólares libres, y el corto plazo le dio la razón: desde los casi $500 del miércoles de la semana pasada, ayer el blue cerró a $469, el MEP terminó a $ 431 y el contado con liquidación se hundió hasta $427.

La gran pregunta que se hicieron los operadores de todo el espinel al terminar los negocios de ayer surgió de las primeras declaraciones que hizo el desplazado asesor de Alberto Fernández, Antonio Aracre, ex titular de Syngenta, quien desmintió que su intención fuera reemplazar a Massa, aunque confirmó que lo único que desvela al ministro es un Plan Llegar para ver si le queda alguna oportunidad electoral. Realmente no importa lo que deba hacer. No importa si deja una hipoteca gigantesca, un agujero imposible de tapar. Y el que se le pone adelante lo siente a pleno: a Syngenta se le inició una investigación en la Aduana por triangulación de exportaciones vía una subsidiaria en Uruguay para supuestamente aprovechar las ventajas de la brecha cambiaria.

Mas ventas del BCRA

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Lo concreto, lo que se ve de corto, es que Massa efectivamente logró con otro parche salir de otro derrumbe del precipicio. No le salió gratis: ayer el Banco Central (ahora manejado por un hombre directo del ministro) vendió US$ 125 millones en el mercado para ver si convence a los ahorristas de abandonar la corrida cambiaria, con el BCRA perdiendo al final del día reservas por US$ 188 millones, con todo el directorio de la autoridad monetaria muy tenso porque los dólares líquidos de Reconquista 266 está en el menor nivel desde octubre de 2016, momento en el que Macri negociaba el macro crédito del FMI para salvarnos de otro abismo.

Esta arriesgadísima jugada del ministro de Economía para ver si logra consolidarse como candidato de un partido político, el Frente de Todos, a riesgo de complicar duramente el futuro de la Argentina, se dio con un día también particularmente interesante en los mercados internacionales. Tal como se esperaba, la Fed no sorprendió y subió la tasa corta en 25 puntos básicos hasta 5,25% anual, el mayor nivel desde 2007. Y luego de decidir ese movimiento, el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, dio señales de que la suba de la tasa de interés está terminando. Con palabras siempre confusas, como es habitual, de alguna manera dijo que ya no es prudente seguir encareciendo el crédito, porque la desaceleración se está viendo por sectores. Y eso sucede a pesar de que en abril hubo un explosivo aumento del empleo en EEUU: se crearon 296.000 puestos en abril, el triple de lo que busca la Fed y el desempleo aún está en 3,5%, por lo que el pleno empleo continúa, luego de que la inflación estadounidense ya bajó del 9,1% al 5% anual, pero falta muchísimo para llegar al rango del 2% que busca el banco rector norteamericano.

Estos datos controvertidos, con un Powell ambiguo que avisó que seguirán monitoreando el empleo más la marcha de la inflación, llegan además con dudas por la crisis bancaria y con falta el acuerdo del Capitolio para que se autorice al Gobierno de Joe Biden a seguir tomando deuda (algo que se descuenta, con cierta incomodidad). Pero Powell resopló y dijo que van a evaluar con más profundidad si habrá más suba de tasas, con una clara diferencia respecto de lo que venía planteando. Y eso generó ayer una nueva baja para las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,7% anual a 1 año de plazo, 3,3% a 5 años, 3,4% a 10 años y 3,4% a 30 años. Y con eso se debilitó el dólar global: bajó 1,2% en Brasil, 1% en Japón, 0,8% en Chile, 0,7% contra la libra, 0,5% contra el euro y 0,4% en México, pero no cambió en China.

Estas movidas en el costo del dinero y los mayores costos que tiene que pagar la población endeudada no pasan desaparecidas en el comercio de mercancías. Y ayer, con el mundo temiendo una desaceleración, incluso una posible recesión, mostró ayer cotizaciones llamativas en las materias primas: hubo un nuevo desplome del 4,7% para el petróleo, que fue a su peor precio en dos años a pesar del cierre de canillas de rusos y árabes. Y en el medio los metales preciosos actuaron apenas sostenidos, los metales básicos cayeron. Hubo cierto alivio para Argentina porque en Chicago los granos tuvieron una fuerte mejora, sobre todo para el trigo (en Rosario ocurrió lo contrario, ya que subieron el girasol y el maíz, pero bajaron el trigo y la soja). Y otro dato que demuestra que se le teme a la tasa fue otro día de agachada para las criptomonedas: el Bitcoin bajó otro 1,1%, con debilidades similares para el resto los valores del panel.

Con todo eso de fondo, mientras Massa no consigue (al menos por ahora) los adelantos del FMI ni tampoco línea crediticia abierta de Brasil, la quema de naves que está haciendo el ministro, con una fuerte intervención a todo o nada, derrumbó el valor de los dólares libres: el blue cayó ayer $5 hasta $469, el dólar Qatar subió $1,58  hasta $465,76, el Senebi cayó $6,49 hasta $436,06, el MEP subió $2,19 hasta $431,03 y el contado con liquidación se hundió $32,62 pesos hasta $427,27 (con rulos, trenzas y bucles entre los grandes especuladores que se hicieron una panzada). Pero la brecha cedió algo: entre el oficial y el blue bajó a 101% y entre el CCL y el mayorista bajó al 90%.

A partir de este cuadro de situación los analistas de mercado entienden que Massa juega con manos fuertes, que está dispuesto a usar cualquier poder de fuego con tal de que no le arruinen su futuro político. Pero los analistas esperan una gran volatilidad para el dólar desde ahora hasta la consolidación del próximo Gobierno, con gran estrés en una especie de carrera de postas, con picos de tensión el 24 de junio es el cierre de listas, el 13 de agosto cuando se celebran las PASO; y a partir de ahí según la economista Marina Dal Poggetto "se abre una caja de Pandora porque no se cómo van a transitar el mercado entre el 13 de agosto y el 22 de octubre, y mucho menos desde el 22 de octubre y la efectiva asunción del Gobierno que sea elegido".

El "trade electoral"

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Mientras semejante pulseada se dio en el mercado cambiario, los titulos argentinos tuvieron suerte diversa. Con precios otra vez de default, aparecieron algunos oportunistas que sueñan con un "trade electoral" y los bonos argentinos ayer se recuperaron algo. La Fed bajó sus tasas, plantea un horizonte más tranquilo en ese sentido, y con cuádruple volumen, los títulos públicos locales subieron 1,2%, por lo que el riesgo país bajó 24 unidades hasta 2.623 puntos básicos.

Pero con los papeles privados ocurrió otra cosa, aquí y en el exterior. A los inversores de Wall Street no les gustó la explicación dada por Powell, ven además que muchos sectores económicos se están frenando demasiado y por eso la Bolsa de Nueva York volvió a bajar: el Nasdaq cedió 0,5%, el S&P 0,7% y el Dow bajó 0,8%. Al tiempo que hubo baja del 0,1% en la Bolsa de San Pablo y descenso del 0,4% en la de México.

Y en el mercado de papeles privados argentinos el resultado fue el peor de todos: con $4.688 millones operados en acciones y $7.063 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó otro 1,9%. Mientras que los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York mostraron subas del 1% al 3,7% para Edenor, Telecom, Despegar, Mercado Libre y Loma Negra; con baja del 1 al 3% para TGS, Francés, Bioceres, Pampa e, IRSA e YPF. Se sabe, el índice Merval de la Bolsa porteña está muy empetrolado, y un precio tan bajo para el petróleo no es la mejor señal que pueda esperar el mercado, sobre todo después de casi un año con el precio de los granos agachándose luego del pico de más de diez años que hubo en junio del año pasado.

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