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Como en las casitas del tiempo, osos y toros se asoman y se meten

Wall Street volvió al rojo. A nivel local, el Gobierno sigue en una rotonda. La seca se nota en las verdulerías y nadie ve a la inflación como un problema de oferta.

Ayer hubo un mal dato de vivienda en EE.UU. y los índices subieron, pero luego las tasas largas volaron, el dólar se fortaleció.
Ayer hubo un mal dato de vivienda en EE.UU. y los índices subieron, pero luego las tasas largas volaron, el dólar se fortaleció.
Luis Varela Luis Varela 20-10-2022
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Con despliegue de información muy puntillosa, los expertos en comercio exterior afirman que la Argentina ya tiene en funcionamiento 18 tipos de cambios diferentes y adelantan que tanto Sergio Massa como su viceministro Gabriel Rubinstein están trabajando en la creación del dólar número 19, para permitirle a través del nuevo sistema de importación a las pymes que necesiten insumos acceder a un dólar también beneficioso, que termine apagando aún más las reservas del Banco Central.

Al mismo tiempo, desde la presidencia Alberto Fernández empuja al ministro de Economía para que lance ayudas para los que están más desprotegidos, en un país en el que el Indec acaba de informar que en septiembre una familia de cuatro integrantes necesitó de $128.214 para no ser pobre. En la misma línea Pablo Moyano tuvo otra audiencia en Trabajo, donde no hubo acuerdo, se postergó todo para dentro de una semana, pero advirtió que si el tema no se acuerda podrían decretarse medidas de fuerza. Y, como siempre hace, culpó a los cinco empresarios vivos de siempre que no paran de remarcar (al tiempo que fustigó a algunos periodistas).

Particularmente, desde la cabeza de Cristina Kirchner, desde la Cámpora y desde casi todo el arco gremial culpan de la inflación a la remarcación excesiva que hacen los empresarios. Ninguno piensa en la escasez de oferta de productos y en la abundancia de pesos para comprar menos elementos en las góndolas. Y ayer, como movimiento inicial de una sequía que castigará fuerte a la inflación en el verano, ayer empezaron a llegar a las verdulerías productos con precios con subas de más del 40%, entre ellos las papas y, como botón de muestra un verdulero le dijo a sus clientes: "el kilo de morrón rojo ya está a $ 1.200, y prepárense porque con la sequía todo se va a ir todavía más arriba". ¿Qué hará Moyano ante esto? ¿Cruzará los camiones en las puertas de los miles de quinteros?

La inflación en alza

Con todo este movimiento, y sin que el Gobierno concrete ninguna de las promesas que hizo (bajando el gasto público para poner las cuentas en orden), el Presidente dijo que hay que seguir impulsando la economía para que el crecimiento no se detenga. Y, frente a eso, la abulia de los inversores sigue en la misma dirección: el Gobierno intervino para frenar los dólares financieros libres, el dólar blue siguió escalando, los bonos se debilitaron, el riesgo país volvió a subir y la Bolsa de Buenos Aires repitió bajas, con volúmenes cada vez más reducidos.

Esta rotonda en la que está encerrada Argentina desde hace casi diez años se está dando en este momento con cifras nada tranquilizantes en el exterior. Ayer hubo varios datos negativos: la inflación inglesa fue del 0,5% en septiembre y llegó al 10,1% (con la "core" muy alta). La inflación de Canadá también está trepando. Aparecieron datos malos de viviendas nuevas en EE.UU. porque las tasas hipotecarias están trepando. El Presidente Biden entrega petróleo de reserva, pero el barril de crudo volvió a subir. Los analistas estiman que la Fed en noviembre suba la tasa corta en 75 puntos básicos y con eso las tasas largas norteamericanas se estiraron todavía más.

Ayer los bonos del Tesoro pagaron 4,6% anual a 1 año, 4,3% a 5 años y 4,1% a 10 años y a 30 años (lo que significan las tasas más altas desde 2007 (previo a la gran crisis de 2008). Y con esos números el dólar global volvió a volar: en el exterior el dólar saltó 1% contra la libra, 0,9% contra el euro, 0,7% en Brasil, 0,7% en Chile, 0,5% en Japón, 0,4% en China y 0,3% en México. Y debe tenerse en cuenta que en este momento Xi Jinping está jugando su reelección, el dólar ya ha subido de 6,30 a 7,22 yuanes en pocos meses y analistas ven a China con problemas (con grandes inconvenientes inmobiliarios) y yendo a una paridad de 8 yuanes. De hecho ayer en la apertura las bolsas chinas tuvieron un verdadero tropezón, con la Bolsa de Hong Kong derrapando a su menor nivel de los últimos años.

En Wall Street todo se mueve con la batuta de los últimos datos en una histeria notable, que termina en una enorme volatilidad, de la mano de buenas y malas noticias. Con esos, los índices fueron y vinieron y terminaron en rojo. Con balances que están en general llegando con ganancias (menores a las que había, pero mayores a las que habrá), los precios ya están en 16 veces ganancias, se teme que vayan a una relación de 10, con algunas compañías que entregan números preocupantes. Todavía se está por arriba del mínimo del jueves pasado cuando se conoció el último dato de inflación, y muchos analistas se preguntan, si se respetará el piso o si vamos a otro acantilado de osos. Hay muchas apuestas a la baja, los stop loss (órdenes operativas que tienen un precio límite), eso agudiza el proceso. Y por si fuera poco el banco de inversión Goldman Sachs ahora dice que las acciones están baratas pero pueden abaratarse aún más. Hoy salen los datos sobre solicitudes de ayuda por desempleo y eso puede mover el mercado.

El súper dólar global

Lo particular del súper dólar global, es que el tipo de cambio oficial argentino se sigue atrasando contra la inflación. Tenemos un súper peso oficial con 19 tipos de cambio no tan atrasados, pero con un dólar blue que tiene todo el campo propicio para acercarse al dólar Qatar que ayer ya arañaba los $320. En números concretos, el dólar blue saltó $2 hasta $292. El dólar Senebi bajó $3,8  hasta $305,20. El dólar MEP bajó 92 centavos hasta $292,41 pesos y el contado con liquidación bajó $1,10 hasta $302,97. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 83% y la del CCL con el mayorista fue del 98%. Y esta maraña de tipos de cambio se concretó con el Estado vaciándose y endeudándose. Ayer el BCRA perdió otros US$ 114 millones en las reservas, la preocupación crece. Y al mismo tiempo chupó depósitos de los bancos por otros $14.150 millones en Notaliq a seis meses. Mientras se mantienen las Leliq y los plazos fijos con la tasa clavada en 75% anual.

Una buena licitación

Un dato si se quiere positivo fue la licitación de deuda lograda ayer por la Secretaría de Finanzas. El organismo dijo que salía a tomar $160.000 millones (siempre dice un número inferior a lo que ya tiene acordado para tratar de convencer a los inversores de que el mercado de pesos sigue siendo confiable). Y finalmente, con 1013 ofertas (esta vez casi todas de inversores privados) el Gobierno captó $181.251 millones en la licitación de Lelite, Ledes y Lecer, casi $20.000 millones más que lo esperado. Del total del monto tomado, el 52% del dinero captado fue en una Letra del tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 19 de mayo de 2023 (x19y3 - reapertura), el 41% de lo captado fue en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 28 de febrero de 2023 (s28f3 - reapertura) y el 8% restante se captó en una Letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 9 de noviembre de 2022 (nueva). 

Lo corto de los plazos fijados fue leído por los analistas como un movimiento prudente del equipo económico porque en los últimos diez días hubo mucha salida de pesos y no se quería presionar: "no quieren alargar duración porque el mercado de pesos está muy desconfiado". Y la razón es que a partir de febrero empiezan a aparecer vencimientos mensuales sucesivos por más de un billón de pesos cada 30 días, con un paredón casi infranqueable entre junio y setiembre, con las PASO en el medio. En una situación que nadie entiende cómo harán para poder resolverla. Y con el BCRA acercándose a una deuda de casi $ 9 billones con los bancos, con los ahorristas sin saber que ocho de cada 10 depósitos que hicieron están convertido en bonos del Tesoro o en Leliq del BCRA.

Con todo ese cuadro de situación, los bonos argentinos siguieron arrastrándose por el fondo de un pozo de fango, retrocedieron otro 0,7% y eso derivó en una nueva suba de 24 unidades en el riesgo país, que llegó hasta 2.813 puntos básicos.

Bolsas volátiles

A las acciones tampoco les fue bien. Con un hipo histérico en los índices, hubo otro día con bajas en la bolsa de Nueva York: el Dow achicó 0,3%, el S&P declinó 0,7% el Nasdaq bajó 0,8%. Al tiempo que a once días del balotaje (con una encuesta de Genial/Quaest indicando que Lula llegaría a 53% y Bolsonaro a 47%), la Bolsa de San Pablo subió 0,5% y la de México declinó 0,2%.

En el mercado local hubo abulia, como con los bonos. Con $1.617 millones  operados en acciones y $3.334 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires perdió otro 0,8%. Al tiempo que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York mostraron suba del 1% al 1,7% para TGS e YPF, con bajas del 1% al 4,5% para Mercado Libre, Supervielle, Bioceres, Cresud, Despegar, Loma Negra, IRSA, Edenor y Telecom.

Y detrás de todas esas vibraciones, los commodities bailan con ritmos distintos, en algunos casos vinculados a los nuevos enfrentamientos de Rusia en Ucrania y a la declinación de pedidos que viene haciendo China. Con ese tablero, hubo suba del 2,7% para el petróleo. Metales preciosos muy débiles. Metales básicos mixtos. Los granos evolucionaron a la baja en Chicago y con precios mixtos en la Bolsa de Rosario. Y finalmente, el Bitcoin subió 0,2% pero con más debilidad en el resto de las criptomonedas.

¿Qué tenemos por delante? Hoy se sabrá si hay más o menos pedidos de ayuda por desempleo en EE.UU., y eso puede marcar si la suba de la tasas de la Fed será efectivamente de 75 puntos básicos y aún más. Pero la idea que va avanzando en los mercados es que la inflación global va a demorar en bajar y que la recesión se va a ir sintiendo cada vez más, de manera despareja, en diferentes sectores. Pero si se quiere encontrar un consenso, puede decirse que al menos la primera parte de 2023 no se ve mejor que el malísimo 2022, y que los países débiles como Argentina no tendrán un viento de cola que las favorezca.

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