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Ahora advierten que la crisis bancaria se puede propagar

Ayer hubo derrumbes en bancos y bolsas europeas. A nivel local, el impacto fue duro: saltó el dólar, cayeron los bonos, subió el riesgo y la Bolsa porteña fue la peor de todas.

Ahora advierten que la crisis bancaria se puede propagar
Luis Varela 16 marzo de 2023

La situación claramente sigue funcionando como si alguien hubiera pateado un hormiguero, a tal punto que el CEO de BlackRock, Larry Fink, advirtió ayer en un informe a sus clientes que tras la caída de los bancos Silicon Valey, Signature y Silvergate habrá más cierre de entidades.

Fink, con mucho detalle, indicó que ya que está planteado el fantasma de una "crisis lenta" luego del "dinero fácil por años", y ahora hay muchos operadores descalzados que se manejaron mal cuando los dólares costaban 0% y hoy se enfrentan con un costo de casi 5% anual, al punto que hoy hay un gran temor a un contagio a bienes raíces y al crédito privado en general.

Pero el fantasma de crisis lenta que planteó Fink cayó ayer como un martillazo en los bancos europeos. La mecha se encendió ayer desde muy temprano y se desató en el gigante banco suizo Credit Suisse, una entidad que viene con problemas desde hace rato. Cuando Suiza dejó de tener secreto bancario los inversores no encontraron sentido seguir con depósitos allí y los fondos se empezaron a ir. Entonces, hace un par de meses el árabe Banco Nacional Saudí entró a la entidad, con el 20% del paquete accionario, pero ayer -tras el temblor bancario en EE.UU.- los árabes dijeron basta: no ponemos un centavo más.

Una caída global

La noticia desató un derrumbe en bloque para casi todos los bancos europeos. La cotización del Credit Suisse llegó a perder casi 30% en la apertura (terminó 24% abajo), pero el oleaje provocó un colapso en bloque para el resto de los bancos europeos, muchos de los cuales tuvieron cotización suspendida cuando sus precios llegaron a caídas del 10%.

En este sentido debe advertirse que la debilidad europea es mayor a la norteamericana, ya que la Unión Europea está claramente menos cohesionada que EE.UU. Además, hoy el Banco Central Europeo debe definir si sigue subiendo su tasa de interés (hasta ahora tenía programado elevarla en otro medio punto, con la Fed norteamericana preparándose para hacer su movimiento recién el miércoles próximo. Y, como antecedente, debe decirse que en la crisis de 2010, en plena crisis de deuda europea, el entonces titular del BCE, Jean-Claude Trichet, subió la tasa europea y generó un caos, que tuvo que ser salvado por la Fed entonces comandada por Ben Bernanke.

Vuelo a la calidad

Lo concreto es que todo esto provocó una ola de pánico con gran huida hacia la calidad, eligiendo los bonos de EE.UU. como refugio. Mientras las principales Bolsas europeas caían entre 3% y 4% (Paris, Frankfurt y Londres), hubo una masiva compra de bonos de EE.UU. con inversores conservadores buscando refugio, volando hacia la calidad. Lo que provocó un consecuente derrumbe de las tasas a vencimiento de esos papeles: ayer se pagó 4,1% anual a 1 año de plazo (se venía pagando más del 5%), 3,5% a 5 años, 3,5% a 10 años y 3,7% a 30 años. Y el vuelo de capitales determinó que ayer hubiera una generalizada mejora para el dólar. Ayer en el exterior el dólar saltó 2,3% en Chile, 2% en México, 1,4% contra el euro, 0,8% contra la libra, 0,7% en Brasil y 0,6% en China, pero bajó 0,7% en Japón.

Detrás de todo eso estrictamente financiero, también hubo movimientos bruscos en las commodities, que actuaron en consecuencia, como muchos participantes de los negocios pensando que se viene una gran recesión, con probabilidad de una fuerte crisis. De ahí que ayer hubo una nueva caída del 4,1% para el petróleo. También se vio un fuerte descenso para los metales básicos. Los granos estuvieron mixtos tanto en Chicago como en Rosario (a pesar de que Agricultura anunció el final del fenómeno climático conocido como "la Niña". Hubo incluso un retroceso en las criptomonedas, con el Bitcoin 2,7% abajo y derrumbes de hasta el 10% en otros valores del panel. 

Y dentro de todo ese contexto, mientras los bonos emergentes tuvieron un buen día por la baja de las tasas largas norteamericanas, el mercado argentino fue el que más sufrió de todos, con salto del dólar, caída para los bonos, suba del riesgo país y desplome para las acciones tanto a nivel local como en los ADR argentinos que cotizan en la Bolsa de Nueva York.

El BCRA volvió a vender

Para intentar frenar la corrida cambiaria que ya lleva casi tres meses, el BCRA volvió a vender ayer dólares en el Mulc: perdió US$ 87 millones y se le fueron US$ 319 millones en tres días de esta semana. Junto con eso la autoridad monetaria terminó el día con una pérdida de reservas por US$ 366 millones, por la intervención en el Mulc, pero también por pagos de importación de energía, con el sistema al límite y con casi 80.000 usuarios que siguen sin electricidad en sus casas.

Pese al gran esfuerzo de Reconquista 266, los quince dólares de Alberto volvieron a subir, con salto de los dólares financieros, fundamentalmente en los dólares fuga. El dólar blue subió $2 hasta $379, el dólar Qatar subió 52 centavos hasta $419,24, el Senebi subió $2,39 hasta $396,92, el MEP saltó $4,93 hasta $382,69 y el contado con liquidación trepó $4,67 hasta $396,30. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 81% y la del CCL con el mayorista saltó hasta el 96%.

Todo este movimiento viene con un agravante, un día después de conocerse que la inflación fue del 6,6% mensual y del 102,5% anual, el BCRA comete dos decisiones muy criticadas por el mercado. Mientras la inflación sube 6,6% al mes, sigue usando al dólar como ancla, ya que el dólar mayorista sube sólo 5,2% en los últimos 30 días, con un gravísimo impacto para el comercio exterior. Y al mismo tiempo persiste el goteo de depósitos, ya que una tasa del 75% no puede competir con una inflación casi 30 puntos más alta; de ahí que el directorio del organismo esté estudiando subirla al menos hasta el 80%, aunque eso significaría complicarle mucho los pasivos, por la gigantesca deuda en Leliq que tiene con el sistema financiero.

Los bonos locales para abajo

Mientras eso sucedió con los múltiples tipos de cambio, la plaza financiera local tampoco tuvo un buen día para los títulos, con la Argentina desacoplándose del resto de la región. Los bonos de los países vecinos actuaron sostenidos, pero los titulos públicos locales bajaron otro 1%, por lo que el riesgo país subió otras 94 unidades, hasta 2.387 puntos básicos, el más alto desde fines de noviembre. Y los analistas avisan que este desacople se profundizó desde el mega canje: en pocos días Massa tendrá que pagar casi medio billón de pesos a inversores privados que decidieron no entrar a la reprogramación. Serán fondos que el Gobierno deberá pagar, y que significarán pesos libres en el mercado, que irán a compra de cosas (más inflación) o directamente al dólar.

Y con la Bolsa local pasó algo parecido, aunque un poco más agravado. Las consultoras afirman que estamos en estanflación, creen que las lluvias que están llegando son escasas y que no alcanzarán para mejorar la cosecha de maíz y trigo, y piensan que los inversores que rechazan seguir financiando al Gobierno, tomando pesos, plantea una fuerte desafío para los próximos 60 días.

Y los resultados de los índices bursátiles hablan por sí solos. Las bolsas europeas cayeron hasta 4%, con la primera ministra de Italia Georgia Meloni avisándole al BCE que Italia no está dispuesta a poner un euro en el salvataje de bancos que operaron de manera irresponsable. Mientras tanto, la bolsa de Nueva York cerró mixta: el Nasdaq finalizó sin cambios, pero el S&P bajó 0,7% y el Dow perdió 0,9%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo cedió 0,2% y la de México cayó 1,1%.

Y lo peor de todo estuvo en Buenos Aires. Con $6.692 millones  operados en acciones y $9.279 millones en Cedears, hubo un derrumbe del 4,8% en el índice S&P Merval. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York tuvieron una caída en bloque del 1% al 10%, con Supervielle, IRSA, Francés, Macro, TGS, Galicia, Telecom, YPF y Pampa Energía como las peores del día.

Al final del día, agotados, los analistas cambiaban figuritas, tratando de entender la preocupante secuela que puede traer todo esto en la economía real. Y la conclusión fue: "Hay que ver si el nerviosismo se aplaca, muchos inversores terminaron para el diván, con decisiones muy apuradas, apretando clics en las ups de los celulares sin pensar demasiado en lo que hacían. Y claramente no es momento para tomar decisiones que no sean muy pensadas. Un cambio de posición apurado, puede generar mucha destrucción de valor, con ahorros que se pueden esfumar".

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