El Economista - 70 años
Versión digital

mie 19 Jun

BUE 15°C
Conflictos

Los subsidios económicos, además de costo fiscal, generan ineficiencia en toda la economía

En una economía estancada por la ineficiencia de los subsidios, se hace cada vez más complejo sacarlos por la dependencia que generan

Los conflictos con los subsidios ahora emergen en el sector de los colectivos urbanos.
Los conflictos con los subsidios ahora emergen en el sector de los colectivos urbanos.
Jorge Colina 19 mayo de 2022

El tema de los subsidios económicos está tomando ribetes de inmanejables. Los subsidios a la luz y el gas explican dos tercios del déficit fiscal primario y en lo que va del 2022 vienen creciendo a razón de 180% interanual. El Gobierno convocó a audiencias públicas para abordar el ajuste tarifario a fin de controlar el crecimiento de los subsidios energéticos. Pero hay una fuerte resistencia dentro del Gobierno entre quienes responden a la vicepresidenta, que se oponen férreamente a actualizar las tarifas.

Los subsidios a la empresa de agua y saneamiento de la región metropolitana (AYSA) también crecen con el aditamento de que es una enorme inequidad de que con fondos nacionales se subsidie el servicio de agua a la capital del país, cuando dicho subsidios –si correspondieren– deben ir con cargo a la Ciudad Autónoma y la provincia de Buenos Aires por el conurbano.

Los conflictos con los subsidios ahora emergen en el sector de los colectivos urbanos. En el 2021, el Estado Nacional dio subsidios a las empresas de colectivos urbanos por $100.000 millones de los cuales el 80% se concentró en la Ciudad Autónoma y el conurbano. Sólo el 20% fue al interior del país. 

Por la vorágine de los subsidios energéticos y la necesidad de cumplir con la meta fiscal del FMI, los subsidios a los colectivos no se ajustaron mucho en lo que va del año (22% interanual), ajuste además que estuvo concentrado en la región metropolitana. 

Ahora, los choferes de colectivos del interior quieren un aumento de salario similar al que tuvieron los choferes de CABA y el conurbano, pero, claro, las empresas de colectivos del interior les dijeron que, si no aumentan los subsidios desde la Nación, no habrá aumento de salario. Resultado: paro de colectivos por tres días en el interior.

Evidentemente que los subsidios económicos empezaron a enrarecer el clima económico, político y social. Este clima no va a mejorar con el paso del tiempo. Por el contrario, va a empeorar. Una forma de verlo es con datos recientemente publicados por el Indec sobre la cuenta de generación de ingresos de la economía.

Cuando salen estos números, en general, todo el mundo mira cómo se distribuye la “torta” de la economía entre el trabajo y el capital. La “torta” viene a ser el valor agregado de la economía que en el 2021 se repartió en remuneración al trabajo asalariado (43%) y al capital, con 47%. Luego está la remuneración al trabajo mixto (que es la actividad por cuentapropia) que participa con 14%. Cuando uno suma estos tres porcentajes da 104%. 

Esto es porque hay subsidios netos de impuestos a los productos por -4% que vendrían a restar para que la suma quede 100% del valor agregado. Esto está indicando que los subsidios económicos están siendo un soporte en la generación de valor agregado de la economía. 

Cuando se mira estos subsidios aparece que el 20% son subsidios al sector privado de la educación y la salud, otro 20% son subsidios al transporte (donde entran no sólo colectivos sino también trenes y aviones) y 60% son subsidios a la luz, el gas y el agua. O sea, un quinto son subsidios para el desarrollo de capital humano (educación y salud) lo cual es muy justificable. Otro quinto son al transporte público que puede ser justificado desde el punto de vista ambiental, pero los subsidios a los aviones comerciales son injustificables. Los tres quintos restantes son subsidios a la energía, que pueden justificarse en el caso de las tarifas sociales, pero son injustificables para mantener tarifas energéticas congeladas.

El problema de los subsidios económicos, además del costo fiscal, es que generan malos incentivos a las empresas productoras de los servicios subsidiados. A modo de ejemplo, en el sector de las empresas de luz, gas y agua se puede estimar –con estos datos de generación del ingreso– que las empresas estarían recibiendo vía tarifa pagadas por los usuarios sólo el 54% de sus ingresos. Los otros 46% los recibe vía subsidios del Estado. Cuando una empresa depende en la mitad de sus ingresos de los subsidios y éstos no llegan –por problemas administrativos– o flaquean –por problemas fiscales– las empresas caen en la necesidad de deteriorar la calidad del servicio. 

Esta caída en la calidad del servicio es la que se sufre en CABA y el conurbano cuando se corta la luz en verano, las empresas industriales que sufren corte de gas en invierno y ahora la gente del interior que no tendrá colectivos por tres días porque las empresas de colectivos dicen que no pueden pagar el ajuste salarial a los chóferes porque los subsidios no llegan.

Así es como los subsidios económicos atentan contra el mantenimiento de la actividad económica (ya ni hablar de crecimiento económico) porque las empresas que producen servicios tan vitales, como la energía y las comunicaciones, se vuelven ineficientes. Con ineficiencia en la provisión de energía y comunicaciones, el resto de las actividades productivas se vuelven ineficientes. Para peor una economía ineficiente requiere de crecientes subsidios para mantenerse. Pero van quedando cada vez menos sectores con razonable eficiencia para sostenerlos.

Como corolario queda que, en una economía estancada por la ineficiencia de los subsidios económicos, se hace cada vez más complejo sacar los subsidios porque es cada vez más dependiente de ellos. Este ya será un desafío para el que empiece a gobernar en el 2024 y va a exigir altísimo profesionalismo en el manejo del Estado.

En esta nota

LEÉ TAMBIÉN


Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés