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La débil relación entre actividad económica y tasa de desempleo

Jorge Colina Jorge Colina 21-06-2019
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Por Jorge Colina Idesa

En el 1° trimestre del 2019, el PIB cayó 5,8% anual y la tasa de desempleo creció al 10,1% de la población activa. Para los estudiantes de economía y muchos economistas formados la asociación entre caída del PIB y suba del desempleo es natural. Sin embargo, muchas cosas suceden al interior del mercado laboral que hacen a relación entre PIB y desempleo sea en realidad bastante débil.

Para empezar, cabría mirar qué pasó en el 1° trimestre del 2018 que fue de fuerte expansión. El PIB creció 4,1% interanual y la tasa de desempleo fue de 9,1%. Es decir, aun con expansión la tasa de desempleo es bastante elevada. Con un pensamiento lineal se podría concluir que en el hipotético caso que este año se revirtiera la caída de la actividad económica y se volviera a crecer al 6% anual, en el 1° trimestre del 2020 el nivel de PIB sería similar al del 2018 y la tasa de desempleo habría bajado del 10,1% a 9,1% de la población activa. Parece una paradoja que creciendo al 6% anual, lo cual significaría un visible cambio a la situación actual donde los comercios expandirían sus ventas, la industria recuperaría la producción y los servicios tendrían alta demanda, la tasa de desempleo se mantenga tan alta.

La respuesta pasa por el lado de que los trabajadores (la fuerza laboral) no es un stock fijo. Por el contrario, varía sensiblemente de un año a otro. Por caso, en el 1° del trimestre del 2018, la población económicamente activa, que es la gente que trabaja o busca activamente un empleo, creció en 450.000 personas respecto a igual período del año anterior. Pero como la economía crecía y había muchas oportunidades laborales, el empleo creció en 420.000 personas. Esto implica que, aún en expansión, el desempleo creció en 30.000 personas. Es decir, entró mucha más gente a la fuerza laboral que lo que la economía, aun expandiéndose, pudo crear con lo cual el desempleo aumentó con el PIB creciendo. Esto demuestra la debilidad de la asociación entre PIB y desempleo.

Esta misma cuenta para el 1° trimestre del 2019 muestra que lo que sucedió no fue que la caída del PIB destruyó empleos y por eso hay aumento del desempleo, sino que debilitó aún más la capacidad de crear suficientes empleos para una fuerza laboral que se expande constantemente. Por caso, en el 1° trimestre del 2019 la población económicamente activa se expandió en 350.000 trabajadores (menos que los 450.000 que en el 2018, pero importante expansión al fin), mientras que los ocupados crecieron en tan sólo 200.000 personas (bastante menos que las 420.000 del año pasado). De aquí que los des-asoempleados crecieron en 150.000 (5 veces más que el aumento de 30.000 del año pasado). En otras palabras, la dinámica del mercado laboral es que la fuerza laboral se expande constantemente y la variación del PIB fortalece o debilita la capacidad de creación de empleos lo que hace que el desempleo a veces crezca menos y otras crezca más.

La pregunta que muchos lectores se estarán haciendo es cómo puede ser que el empleo crezca si por otro lado se dice que el empleo asalariado formal viene cayendo en las empresas privadas. Ciertamente, según datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo asalariado privado en empresas se contrajo en 145.000 trabajadores entre el 1° trimestre del 2019 y el mismo período del año anterior. La explicación de por qué creció el empleo es que lo hizo de la mano del cuentapropismo y el empleo asalariado no registrado (“en negro”).

De hecho, los mismos datos del Indec que señalan que en el 1° trimestre del 2019 el empleo creció en 200.000 personas señalan también que la mitad de ellas son cuentapropistas y la otra mitad asalariados no registrados. En otras palabras, la otra dinámica del mercado laboral es que no todas las personas que son despedidas de las empresas no pasan necesariamente al desempleo sino que muchas pasan al cuentapropismo y otras consiguen algún empleo “en negro”. La informalidad actúa como una válvula al desempleo.

En conclusión, si la macroeconomía mejora, no hay que esperar que la tasa de desempleo baje mucho, porque la economía argentina hace rato que viene mostrando insuficiente capacidad de generación de empleo. Para que la economía genere más empleos que lo que crece la fuerza laboral, además de una macroeconomía sana, hacen falta reformas estructurales a las instituciones laborales para que sea más fácil y menos costoso contratar trabajadores.

***

La visión de LCG

“No creemos que en 2019 haya dinamismo en la creación de empleo”, dijeron desde CLG. Aun con los datos del Indec, agregaron, “podemos decir que hasta ahora el empleo soportó bastante bien la caída”. Ante una contracción de la actividad que no prometía ser tan elevada, muchas empresas parecen haber optado por evitar despidos dados los altos de costos de baja y posterior recontratación. En cambio, el ajuste se dio más por precio que por cantidad. Según el Coeficiente de Variación Salarial, las remuneraciones cayeron 11% interanual. “Pero será difícil ver una tasa de desocupación debajo del 9,5% durante la segunda mitad del año y, más que la creación marginal de empleo, la clave pasará por la recomposición de salarios”, dijeron y concluyeron: “Según nuestro escenario base, hacia fines de año el desempleo sería de 10%, en línea con la caída de la actividad económica y sin cambios significativos en la tasa de actividad”.

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