Aumento de 12,20%

La carne voló en noviembre y el Gobierno prepara medidas

Finalmente, los incrementos en hacienda llegaron a los mostradores. El jueves, reunión de Domínguez con la cadena

El Gobierno analiza medidas para frenas el aumento en el precio de la carne vacu
Agustín Maza Agustín Maza 07-12-2021
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El precio de la carne vacuna se disparó en noviembre y dejó un arrastre significativo para la inflación de diciembre debido a su alta implicación en la canasta de consumo. En ese marco, el Gobierno negocia con productores esquemas para contener los precios mientras que el sector busca levantar las restricciones a las exportaciones y esperan la “prueba de fuego” para el próximo jueves.

Según el relevamiento mensual de precios de la Canasta Básica de Alimentos (CBA), que realiza el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) en 600 comercios de veinte distritos del conurbano bonaerense, en noviembre una familia de dos adultos y dos niños necesitó $31.219,46 (5,77% más que en octubre) para solventar sus alimentos básicos. La suba fue impulsada mayormente por el rubro carne.

El rubro de las carnes, solo en noviembre, aumentó un 12,20%. 

Aumento de precios de cortes de carne.

Crónica de una suba anunciada

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), en base a datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), en 2020 los precios al mostrador de la carne vacuna subieron en promedio 75%, muy por encima de la inflación general en el período. En tanto, durante el primer semestre de 2021 las subas acumularon 35%.

La dinámica de aumentos derivó en la decisión oficial de intervenir en el mercado y cuotificar, luego de prohibir por un mes, la exportación de producto vacuno para incrementar la oferta interna y contener los precios. Si bien la medida se fue flexibilizando, el sector todavía reclama la reapertura total de las ventas externas.

El efecto de dichas políticas se vio de manera inmediata: no solo se cortó la dinámica alcista de un mes para otro, sino que los precios retrocedieron acumulando una caída del 3% en los últimos 4 meses”, dijo un trabajo de Cepa. Lo cierto es que esa estabilización en los mostradores se vio interrumpida en las primeras semanas cuando se produjo una suba en la hacienda del Mercado de Liniers de hasta 25% que luego no fue convalidada y terminó rondando el 15%.

De ahí surgió un principio de acuerdo con los supermercados, que luego se concretó, para congelar todos los cortes de carne vacuna durante el último fin de semana largo de noviembre. Posteriormente, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, deslizó la posibilidad de incrementar las retenciones para desacoplar los precios internacionales, en alza desde la salida de la pandemia, del maíz, trigo y la carne. Ese pensar en voz alta (Matías Kulfas dixit) que fuera corrido de las negociaciones que ahora lleva adelante el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.

Un integrante del equipo económico reconoció ante El Economista que una suba en las retenciones estaría descartada por el momento. “Necesitamos el ingreso de dólares y para eso incentivamos las exportaciones, y no sería adecuado subir retenciones”, sostuvo.

Finalmente, los incrementos en hacienda llegaron a los mostradores. El relevamiento de Isepci detalló que algunos cortes escalaron 20% durante el mes pasado: asado (17,5%), carnaza (10,17%), carne picada (11,32%), espinazo (20%), hígado (8,7%), nalga (14,47%), paleta (12,36%), pescado (3,45%) y pollo (10%).

Prueba de fuego

Ayer, el ministro Domínguez continuó con sus reuniones habituales con el sector de la carne para definir cuáles serán las medidas a tomar en los próximos meses. En detalle, los equipos de la cartera de Agricultura estuvieron con los técnicos de la Mesa de Enlace. El objetivo oficial es incrementar la oferta en el mercado interno, garantizando así una suba en el consumo de carne vacuna. 

De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna per cápita se ubicó en 47 kilos por habitante / año durante octubre, lo que significó una caída del 5,8% contra igual período de 2020. El Gobierno quiere que esa cifra se eleve a 55 kilos por habitante, aún lejos de los 60 kilos que alcanzó en 2013 en un marco de nuevos patrones de consumo.

Por parte del sector, esperan que se “libere” el actual cupo a las exportaciones que representa el 50% del valor total vendido al exterior en 2020 y que luego se fue flexibilizando. “Venimos reuniéndonos casi todos los días, le llevamos nuestros números al Gobierno porque consideramos que los que ellos manejan no son correctos, hay carne para exportar y para el mercado interno”, dijeron desde la Sociedad Rural a El Economista. “El jueves veremos qué es lo que define el Gobierno, será la prueba de fuego para ver cómo sigue la relación”, agregó la fuente.

Descartada la suba de retenciones, en Agricultura contemplan mantener durante los primeros seis meses de 2022 cupos a las exportaciones, aunque habrá que esperar al jueves para un anuncio oficial. Mañana continuarán las reuniones técnicas entre el sector y Agricultura. De todas formas, está en análisis un nuevo esquema de retenciones para el trigo y el maíz que desde los despachos oficiales evitan definir como un “aumento”.

Otra medida que cobra cada vez más fuerza es aumentar la cantidad de toneladas del programa de cortes de carne a precios populares en supermercados de cara a una mayor demanda en diciembre. El Gobierno buscará llevar la oferta de 6.000 toneladas a una cifra todavía mayor, cercana a las 15.000 0 20.000 toneladas extra. 

Ese adicional saldría de los sobrantes en la faena de producto destinada a Europa y Estados Unidos, que en general se llevan cortes más caros y dejan cortes que se consumen popularmente en nuestro país. Vale recordar que en octubre, se había extendido dicho acuerdo con el Consorcio exportador ABC con valores de $359 para el asado, $429 para tapa de asado y $499 para el vacío, entre otros. 

Producir más

Dentro de las negociaciones también se evalúan medidas de mediano y largo plazo. Todos los actores involucrados saben que la única manera de garantizar la oferta externa e interna es incrementar la producción, que se mantiene hace muchas décadas en los mismos niveles. Por eso se está avanzando en líneas de crédito para impulsar la producción.

El presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas, manifestó ayer que hay una “enorme necesidad” de recuperar el stock ganadero. “Históricamente se exportaba 7%, 10% de la faena, y hoy en día se está pisando el 30%”, señaló respecto de la cantidad de carne destinada al mercado externo; y reconoció que el precio “está bastante inaccesible para muchísimos sectores”, dijo.

“Consumíamos más de 60 kilos (al año por habitante) allá por 2014-2015, y ahora el consumo apenas pasa los 40 kilos. No es que los argentinos se hayan vuelto veganos, sino que el costo es bastante prohibitivo en muchos casos”, agregó el presidente de la entidad cordobesa.

Una problemática, según Salas, ha sido la “rentabilidad agraria” que ha “superado a la ganadera”. “Obviamente se requieren incentivos crediticios. Nosotros hemos planteado la necesidad, por ejemplo, de un plan masivo de inseminación”, añadió el dirigente agropecuario.

En la misma línea, el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) y representante de la Mesa de Enlace, Carlos Achetoni, dijo que "la postura del Gobierno está basada en los números en relación al stock de ganado", y reveló que se están "analizando incentivos para los productores".

Asimismo, indicó que "debe haber un precio sostenido de la hacienda, que no ponga en crisis a la góndola ni a la carne para el consumo interno". "No vemos bien una restricción, estamos intentando cerrar acuerdos y la situación es abordar la problemática de manera global, que tiene que ver con la inflación", aseveró Achetoni, tras lo cual sostuvo que "bajar los precios es algo difícil en la Argentina".

El presidente de la FAA remarcó que el sector debe tener "incentivos para poder cuidar el producto primario y las carnes alternativas". “Estamos intentando acordar, porque el productor primario no es formador de precios", subrayó el dirigente federado. Tanto Achetoni como Salas coincidieron en la necesidad de que todos los actores de la cadena formen parte de la mesa de diálogo con el Gobierno.

“La discusión de la carne tiene que ser desde la cadena de productores hasta la cadena de comercialización incluida. Se tienen que sentar todos”, señaló Salas, quien subrayó que, “entre el valor de la carne en Liniers y el de la carnicería, el último está tres o cuatro veces más caro”. Por su parte, Achetoni sostuvo: "Nos molesta que desde mayo, que se cerró la exportación, nuestros precios cayeran un 20% y durante ese tiempo no se trasladó a la góndola".

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