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Hay que sacar todos los impuestos al dinero digital y gravar fuerte las extracciones en efectivo

¿Qué debería hacer el Estado Nacional y provincial con el dinero digital? Promoverlo para que se use mucho más y no aplicarle ningún impuesto ni retención.

El dinero virtual como instrumento de recaudación es para después: usando la información que genera para facturar el impuesto.
El dinero virtual como instrumento de recaudación es para después: usando la información que genera para facturar el impuesto.
Jorge Colina 28 junio de 2023

Con la revolución de las billeteras virtuales la gente está haciendo cada vez más pagos por vía digital. Tanto es así que hasta los pequeños emprendimientos informales aceptan pagos digitales. O sea, los pagos digitales ingresaron hasta en la informalidad.

Según el Banco Central, entre los años 2019 y 2022 la cantidad de transacciones con medios de pago electrónico por persona se duplicó. Pasó de 68 a 138 transacciones por año por persona. Si bien no se cuenta con información precisa sobre el uso de dinero en efectivo, existen indicios de que se viene reduciendo. 

Por ejemplo, según el Banco Central la cantidad de extracciones de dinero en efectivo por persona por mes cayó entre los años 2019 y 2022 de 3,7 a 3,3. 

En similar sentido, la cantidad de billetes y monedas (dinero en efectivo) en poder del público medido en términos reales cayó en igual periodo un 50%.

El dinero digital -a diferencia del efectivo- tiene la gran ventaja de que genera información sobre las transacciones. Esta información podría ser utilizada por el Estado para simplificar la vida del contribuyente y mejorar la recaudación impositiva. 

Teniendo esta información, el Estado podría facturarle a fin de mes a cada comercio el monto que le corresponde pagar por IVA por lo vendido el mes pasado y el comerciante con sólo cancelar esa factura ya da por cumplida su obligación. 

Ganan todos. El comerciante porque se ahorraría la complejidad de las declaración juradas de IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales (y el gasto en contador), y el Estado porque se ahorraría en procesos burocráticos y recaudaría más porque llegaría hasta la informalidad.

Pero no. 

Como Argentina es el mundo del revés, el Estado con los pagos digitales hace las cosas al revés.

En lugar de usar la información, se pone a hacer retenciones de impuestos en el momento de la transacción.

En cada transacción, el Estado Nacional aplica el impuesto al cheque y retenciones de IVA y el Impuesto a las Ganancias. Los Estados provinciales aplican retenciones de Ingresos Brutos con el agravante de que por el Convenio Multilateral entre provincias para el cobro de Ingresos Brutos, el contribuyente puede recibir por esa transacción retenciones de varias provincias (aun cuando el comercio solo actúa en el medio local). 

Estas retenciones se aplican a los pagos con tarjetas de débito y crédito. Cuando nacieron las billeteras virtuales, sus pagos estaban exentos, pero apareció de nuevo "el lobo feroz". El Estado Nacional y los Estados provinciales no tuvieron mejor idea que replicar este agresivo esquema de retenciones impositivas a las billeteras virtuales también.

Los comerciantes -fundamentalmente los más pequeños e informales- pasaron entonces a utilizar la transferencia desde la billetera virtual como medio de pago digital. No es lo más apropiado pero al menos ayuda a preservar el dinero digital. 

¿Qué debería hacer el Estado Nacional y provincial con el dinero digital? ¡Promoverlo!

No agredirlo con impuestos y retenciones impositivas.

Promover a que se use mucho más para lo cual no hay que aplicarle ningún ningún impuesto ni retención de impuestos. El dinero virtual como instrumento de recaudación es para después: usando la información que genera para facturar el impuesto.

La Argentina tiene una enorme potencialidad todavía para aumentar el uso del dinero digital. Como se dijo, hoy se hacen 138 transacciones por persona por año con dinero digital. En Brasil -que también tiene un sector informal muy extendido, como Argentina- se hacen 282, o sea, más del doble que en Argentina. 

En los países desarrollados se está llegando a 600 transacciones por persona por año. Esto señala que en los países avanzados todas las personas hacen pagos digitales todos los días.

Hay que seguir avanzando con el uso del dinero digital en Argentina. El dinero digital no debería estar gravado con ningún impuesto. Lo que debe estar gravado son las extracciones de dinero en efectivo, incluso, hasta con una alícuota más alta (con un monto mínimo no gravado por persona por mes). Luego, usar la información que brinda el dinero digital de manera inteligente para ir reduciendo la evasión y la informalidad en las ventas. 

El uso masivo del dinero digital brinda la oportunidad para avanzar en la simplificación y unificación de impuestos a las ventas (IVA + Ingresos Brutos + tasas municipales) bajando alícuotas y subiendo la recaudación, a la vez. 

Que es lo mismo que decir bajando la presión impositiva y el déficit fiscal, a la vez. 

Es por aquí.

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