Por orden de Fernández

Guzmán se prueba el traje de ortodoxo y Wall Street pide un plan coherente para la inflación

Empoderado por Fernández y liberado por el desmarque kirchnerista, se centra en el FMI y el ajuste macro

En Wall Street tomaron nota del altísimo dato de inflación y mantienen el pesimismo con lo que viene.
En Wall Street tomaron nota del altísimo dato de inflación y mantienen el pesimismo con lo que viene.
Leandro Gabin Leandro Gabin 13-05-2022
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La agenda económica vuelve a centrarse en la inflación, una batalla que dentro del mismo Gobierno dan por perdida en 2022 y temen que en el 2023 tampoco cambie demasiado para mejor. El número de abril, marcando 6%, volvió a demostrar la espiralización de precios sin freno.

Sin anclas y en medio de un barco repleto de huecos, Alberto Fernández lo mandó a Martín Guzmán a ponerse el traje de ortodoxo. El ministro, que arrancó su campaña en Economía negando que la emisión y déficit generarán inflación, utilizó al canal TN (del Grupo Clarín, enemigo acérrimo de Cristina Fernández de Kirchner) para enviar el mensaje que viene elaborando hace rato con el mundo empresarial: "Hay que bajar más la emisión y el déficit fiscal".

La "osadía" de Guzmán, empoderado por el Presidente, es una apuesta que viene subiendo en los últimos meses. Lo venía repitiendo con todos los empresarios con los que hablaba y ahora lo hace público. ¿Lo podrá ejecutar?

"Ahora no tienen más el corset de Cristina. Eso les juega a favor. Le harían un gran bien al país si lo entregan con menos déficit y una emisión más controlada. Pero Alberto quiere reelegirse y pelearle a CFK la interna el año que viene", razonaban un empresario que estuvo en la reunión de esta semana organizada por la AmCham.

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"Guzmán dice que es imposible hacerle entender a Cristina y a Máximo cuestiones de sentido común en lo económico. Y que por eso fracasa la gestión, por las piedras que pone el kirchnerismo. El problema es que se dieron cuenta tarde", reconoce.

En Wall Street tomaron nota del altísimo dato de inflación y mantienen el pesimismo con lo que viene.

Goldman Sachs salió rápidamente con un reporte a sus clientes trazando el desconcierto que se vive con el país.

"La dinámica de la inflación subyacente es aún más llamativa que las ya muy altas cifras de inflación realizadas, ya que todavía hay una cantidad significativa de inflación reprimida en el sistema debido a los controles de divisas generalizados, controles de precios, controles de exportación y tarifas públicas significativamente por debajo del costo".

"En general, Argentina aún debe desarrollar un plan de consolidación fiscal de mediano plazo fuerte y creíble y carece de una estrategia/ancla monetaria convencional coherente".

"A pesar de los extensos y crecientes mecanismos formales e informales de control de precios (incluyendo el tipo de cambio), la alta inflación está profundamente arraigada y arraigada en los mecanismos de formación de precios y salarios".

"Diez de los 12 grupos del IPC muestran tasas de inflación anual superiores al 40%, con prendas de vestir y calzado (73,4%) y restaurantes y hoteles (73,4%) a la cabeza. La inflación general anual ha estado por encima del 30% durante 46 meses consecutivos: promedio de 47,7% interanual entre julio de 2018 y abril de 2022, con un promedio central de menos del 50% interanual durante el mismo período".

"Esto refleja profundos desequilibrios macropolíticos estructurales y el fracaso de la autoridad monetaria en controlar la oferta monetaria e infundir confianza en la moneda, y por lo tanto generar una inflación baja y estable".

"La inflación persistentemente alta, las tasas reales negativas y la moneda descarriada son algunos de los principales desafíos macroeconómicos que enfrentan las autoridades. Sin embargo, también está claro que el entorno de inflación interna muy alta es un reflejo de opciones de política no convencionales y la combinación heterodoxa de políticas (monetización recurrente del déficit fiscal por parte del banco central) y controles de precios y de divisas ineficaces como los principales instrumentos para combatir la alta inflación arraigada".

Otro aspecto que siguen de cerca los inversores y el mundo de los negocios es el divorcio entre Alberto y Cristina que llegó a su punto cúlmine con el viaje presidencial de cuatro días a Europa.

Fernández lo organizó prácticamente con el único objetivo de enviarle dardos a CFK. En la delegación casi había la misma cantidad de periodistas que de funcionarios. Lo que abundó fue el off the record para pegarle a la vicepresidente. Después, en público y en conferencia de prensa, reculó. "La verdad es que yo no me tengo ni me quiero pelear con Cristina", dijo Alberto, hábil, para desmarcarse de las interminables charlas que tuvo en pleno vuelo a Europa con los periodistas.

De cómo termine la pelea entre el Presidente y la vice dependerá, estiman en la City porteña, la suerte de la bola de deuda en pesos que generó Guzmán. ¿Hay riesgos de un reperfilamiento? Es de lo que hablan las principales consultoras y sociedades de Bolsa. "El mercado ya pricea ese riesgo que se ve reflejado en la curva de pesos a partir del 2024. No es un escenario inevitable", arriesga el gerente de un banco privado.

"Lo que tendrá que pasar, sí o sí, es que la secretaría de Finanzas se va a tener que acomodar a la demanda de mercado. Es decir, convalidar tasas más altas en las Ledes, darle algo más al corto, dado el ruido que ya hay en el mercado. Porque sino va a tener más complicado el programa financiero y monetario", advirtió el banquero.

Sea este Gobierno o el que venga, la deuda en pesos es la próxima gran bomba y ya está toda indexada por tipo de cambio o por inflación. Ergo, imposible de licuar. 
 

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