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Guzmán pide “racionalidad” y el kirchnerismo, una explosión de pesos

Desde el kirchnerismo pasaron a la acción con un proyecto para acelerar la suba salarial y hoy viene uno previsional. A la tarde, habla Cristina.

Guzmán habla con Scioli, flanqueado por Funes de Rioja y Bulgheroni
Guzmán habla con Scioli, flanqueado por Funes de Rioja y Bulgheroni
Alejandro Radonjic 06 mayo de 2022

La interna en el Gobierno sigue. Aunque ayer no habló Andrés Larroque. Quien habló fue Martín Guzmán, cada vez más recostado en los empresarios. A cada evento que lo invitan, va. Ayer tocó un almuerzo con grandes empresas en el marco del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). Almorzó al lado de Alejandro Bulgheroni y Daniel Funes de Rioja, dos pesos completos. La semana pasada también fue frondosa en participaciones y ya tiene una agendada para el martes que viene: ante la AmCham.

Guzmán es un político relativamente inexperto. Por edad, pero sobre todo por trayectoria y ausencia de nexos previos con otros actores del universo político, y social más general. No le gusta embarrarse en “disputas de poder”. No construye (ayer sorprendió su elogio encendido a Daniel Scioli). Está enfocado en la gestión. 100%, dijo la semana pasada en la Patagonia. Trabaja con su núcleo más cercano en un ministerio enorme que ni siquiera maneja del todo.

Ese hermetismo, que algunos tildan de elitista, nunca cayó bien en el Gobierno. Guzmán no es un “compañero” y algunos lo ven casi como un elemento extraño en un Gobierno, que al decir del camporismo, es suyo. Lo ven como un predicador impenetrable.

Al ministro le alcanza con tener la banca absoluta del Presidente. O le alcanzaba, por lo menos. En lenguaje de Larroque, en el camporismo creen que Guzmán se llevó la política económica a su mesita de luz. Manejó la batuta del arreglo de los pasivos en dólares (privados, primero; FMI, después) y ahora, la salida de la pandemia, con la auditoría del organismo. Pará un poco, le dijeron desde el Patria.

El sigue con su estilo discursivo, y su tono casi monocorde. Y sigue en el sentido cronológico, también. Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta hoy, Argentina tuvo 26 ministros de Economía. El promedio simple de duración en el cargo da 17,7 meses. Y Guzmán está a punto de cumplir 29 meses en su cargo, casi duplicando ese promedio.

La presentación de Guzmán ayer no fue muy distinta a las previas. Habló de largo plazo, su nuevo fetiche (la energía), las complicaciones del mundo y la importancia  de “actuar de forma programática”. La deuda pasó ahora a un segundo plano. 

La única alusión, en clave interna, fue su invocación a “ser racionales”. Se puede leer como prudencia macroeconómica. Según Guzmán, la economía puede crecer en 2023 si se cumple esa pauta. Fue una manera de decir lo mismo que dijo el Presidente con Mario Ishii hace dos semanas, pero en el estilo suyo. 

El círculo rojo empresarial lo apoya de modo implícito. Nadie sabe bien quién entraría en su lugar, pero prefieren no imaginarlo. Lo ven como un elemento de cierta estabilidad macroeconómica en el peor contexto inflacionario desde la hiper. 

Tras la participación en el Cicyp, el presidente Alberto Fernández recibió a Guzmán en su despacho de la Casa Rosada.

En la víspera de las palabras de Cristina en Chaco, el kirchnerismo presionó con un proyecto de ley para acelerar la suba del salario mínimo.

La iniciativa, con la firma de Máximo Kirchner y otros, reclama que que el incremento del 45% establecido en marzo por el Consejo del Salario se cobre en agosto y no en enero de 2023.

La evolución del salario mínimo, vital y móvil actúa como referencia para diferentes instancias, como el Seguro de Desempleo, el valor hora para los trabajadores jornalizados y determina las actualizaciones del Potenciar Trabajo y las Becas Progresar, entre otras.

En los fundamentos de la iniciativa se indica que durante el año en curso, “la pérdida del poder adquisitivo por el aumento desmedido de precios evidencia la necesidad de adoptar medidas urgentes”

“Ya en el primer trimestre del año la inflación acumulada refleja 16,1%. Si proyectamos que el ritmo del incremento de precios se mantiene a esta velocidad, para el mes de diciembre habría totalizado un porcentaje mayor al 60%, ampliamente superior al incremento del salario mínimo, vital y móvil pautado, que alcanzaría el 45% recién el mes de diciembre”, dijeron Máximo, Vanesa Siley, Hugo Yasky, María Rosa Martínez, Sergio Palazzo, Claudia Ormachea, Carlos Ponce, Natalia Zaracho, Federico Fagioli, Veronica Caliva, Pablo Carro, Carlos Cisneros y Juan Carlos Alderete.

Hoy, la presión vendría desde el Senado. Ayer, llamo la atención que se constituyera la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Senadores. “Porque el esquema de trabajo del Senado ha venido siendo el de conformar comisiones a medida que las va necesitando para tratar los pocos proyectos que este año están siendo analizados en esa cámara”, explicó el portal Parlamentario.

  • Más tarde se conocería la razón: el interbloque Frente de Todos (FdT) a una conferencia de prensa para este viernes, a fin de anunciar allí un proyecto de ley vinculado a temas previsionales. La reunión será a las 10 de la mañana y estarán presentes José Mayans, Juliana Di Tullio, Anabel Fernández Sagasti, Mariano Recalde y otros integrantes del interbloque.

La reunión será en el Salón Illia del Senado, el mismo lugar en el que ayer se conformó la comisión, que preside la titular del bloque Unidad Ciudadana, la cristinista Di Tullio.

Se verán los detalles del anuncio.

En el kirchnerismo creen que, ante la incapacidad de contener la inflación, el Gobierno debe hacer más para estimular los ingresos. Hoy, la economía y el empleo están en niveles precrisis (la de 2018-2019 y también la del Covid), pero los ingresos están muy detrás y la pobreza está entre 10 y 15 puntos arriba. Emparejar eso, creen en el kirchnerismo duro, es clave para estimular el crecimiento y también apalancar las chances electorales en 2023. 

Aunque pareciera que se necesitaría una verdadero “salariazo”, como prometía alguien, para compensar el costo electoral de la disfuncionalidad política que ha mostrado, hasta hoy, el Frente de Todos.

Hoy habla Cristina. Una voz importante en la interna. “La” voz, se podría argumentar. Es la única que tenga la capacidad individual de desescalar el conflicto. ¿Ofrecerá un armisticio? En Casa Rosada así lo esperan.

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Cristina estará acompañada por el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich

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